Noticias económicas

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Re: Noticias económicas

Mensaje por Siant el Miér Ene 04, 2017 8:08 pm

Y sí, creo fervientemente que podemos lograr eso como país, sólo hace falta verdadera voluntad político-institucional para hacerlo. ¿Acaso los norteamericanos, rusos y chinos son de otro planeta? No, son tan terrícolas como nosotros, con las virtudes y los defectos propios de cada una de sus culturas. 
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Re: Noticias económicas

Mensaje por nick7777 el Lun Jun 19, 2017 6:01 pm

Bueno,desmontando las patrañas de la burguesía local y trasnacional sobre la "improductividad" de Venezuela :

http://www.15yultimo.com/2017/06/17/mitos-sobre-la-economia-venezolana-i-version-ilustrada/
hora que estamos nuevamente en tiempos constituyentes y el debate sobre los modelos económicos y sociales se potencia, viene muy bien revisar varios de los mitos más arraigados y peligrosos sobre la economía venezolana. Mitos que en líneas generales tributan al pensamiento ortodoxo y de derechas, pero que han sido asimilados indolentemente por más de un sector de izquierda incluyendo la gubernamental a todos los niveles. En este excelente texto en exclusiva para 15 y Último, Pasqualina Curcio da cuenta de los mismos y quedamos a la espera de la segunda entrega. ¿Pensaba que lo sabía todo y estaba muy claro sobre la economía venezolana? Pues lea este texto a ver si estaba en lo correcto.
Por: Pasqualina Curcio
La primera condición del realismo mágico, como su nombre lo indica, es que sea un hecho rigurosamente cierto que, sin embargo, parece fantástico.
Gabriel García Márquez
Muchas historias nos han contado acerca de la economía venezolana, ya forman parte de la cultura popular, tanto, que las repetimos y repetimos hasta el cansancio. En estos momentos de convocatoria a un diálogo amplio del pueblo, quizás sea importante visibilizar las líneas que dividen lo real y lo fantástico en esos cuentos que desde pequeños nos han echado.
Hemos seleccionado algunos de ellos. Aquí los narraremos nuevamente, pero con otras versiones. Ofrecemos al lector una mirada más real y menos fantástica. Nuestras versiones las hemos ilustrado con gráficos y números.
1. Venezuela es un país monoproductor. Propios y extraños suelen contar que en Venezuela solo se produce petróleo. Las cifras que publica el Banco Central de Venezuela muestran lo contrario. En promedio, del total de la producción nacional [1], el 84% corresponde a la actividad no petrolera, mientras que la diferencia, el 16%, es producción petrolera.

En el marco de la producción no petrolera, la manufactura ocupa el primer lugar con el 21%, le siguen los servicios prestados por el Gobierno General con 15,6% (estos incluyen salud, educación, orden público, seguridad y defensa, protección social); luego los servicios inmobiliarios con 13,2%; el comercio y servicios de reparación que representa el 12,6%; la construcción 8%; los servicios comunitarios 7%; la agricultura, ganadería y pesca el 6,4%; las comunicaciones 5,9%; el transporte y almacenamiento 4,6%.

Visto de esta manera, no somos un país monoproductor como siempre nos han contado. Sin embargo, lo que sí caracteriza a la economía venezolana, y que también forma parte de esta historia, es su condición monoexportadora. Alrededor del 90% son por concepto de petróleo. Exportaciones que realiza el sector público a través de la empresa Estatal Petróleos de Venezuela.

Lo relevante de esta versión de país monoexportador es la lectura o interpretación que podamos hacer, y en ese sentido, quizás el problema no radica en el hecho de que exportemos petróleo, mucho menos en el hecho de que lo haga el sector público, sino que quizás, el problema radica en el bajo desempeño de un sector privado, el cual, aunque siempre lo describen como muy eficiente, ha exportado, históricamente y en promedio, menos del 10% del total.
El 10% de exportación no petrolera ha estado conformado por la venta de productos minerales (26%); de las industrias químicas (45%); plásticos y cauchos (3%) y metales (10%) todos producidos  por el sector público [2]. La exportación del sector privado no supera, en promedio, el 1% del total.
2. No producimos lo que comemos. En una narrativa repleta de fantasía nos han dicho que todos los alimentos que comemos los venezolanos son importados. En palabras coloquiales: el venezolano ni siquiera produce lo que come.
Nada más alejado de la realidad. Del total de los alimentos disponibles, el 88%, en promedio, lo han producido nuestros campesinos, ganaderos y pescadores en tierras y mares venezolanos, el 12% restante ha sido y sigue siendo importado. [3]

En Venezuela se produce el 99% de las raíces y tubérculos que se consumen, el 92% de los azúcares, el 97% de las hortalizas, el 92% de las carnes, el 99% de los huevos, el 98% de las frutas y de la leche, el 90% de los estimulantes (café y té). El 63% de los cereales son producción nacional. En este rubro, la importación que se registra es principalmente la del trigo en un 100% y la cebada malteada también en un 100%, la cual es utilizada para la producción de la cerveza, estos rubros no pueden ser producidos en Venezuela por no contar con las condiciones climáticas requeridas. El 91% de las leguminosas (caraotas, frijoles, lentejas) que consume el venezolano es importado, rubro que puede ser perfectamente producido en tierras venezolanos. También se importa el 53% de las grasas, específicamente la soja.

Quizás algunas de estas historias han servido de excusas a los grandes capitales, especialmente los que concentran la producción agroindustrial, para solicitar al Estado cada vez más divisas a tasa preferencial con el argumento de que si no tienen acceso a ellas, no podrán importarlos y por lo tanto la población padecerá hambre. También han servido para justificar el endeudamiento privado y su reconocimiento y pago por parte del Estado.
Les contamos, además, que el 50% de la producción total de alimentos procesados en la agroindustria está concentrado en el 10% del total de empresas privadas [4]. En otras palabras, la producción de alimentos procesados en Venezuela se encuentra monopolizada.
A pesar de que a veces esto no se cuenta, constituye una de las principales debilidades del modelo económico de producción en Venezuela, no solo por los efectos perversos que por naturaleza muestran los monopolios en lo que a fijación de precios y cantidades se refiere, sino sobre todo al hecho de tener que depender de unas pocas empresas que producen, importan y distribuyen un bien tan estratégico como lo es el alimento del pueblo, situación que potencia el poder de coacción que pueden ejercer estas empresas, sea por intereses económicos o por intenciones políticas, tal como ha ocurrido los últimos años en Venezuela.
La principal enseñanza de esta historia es la diferencia entre la seguridad y la soberanía alimentaria.
3. El sector público es improductivo. Cuentan también que el sector público no produce nada. Al desagregar el total de la producción por sectores institucionales, es decir, entre el público y el privado, nos damos cuenta de que, en promedio, el 34% del producto interno bruto ha sido público y el otro 66% es privado.
Las actividades del sector público en Venezuela incluyen principalmente la petrolera, los servicios prestados por el gobierno (salud, educación, transporte, defensa, orden público, seguridad, protección social), la electricidad, el agua, la minería.
Los últimos cuatro años, a pesar de la disminución de los precios del petróleo, factor determinante de los niveles de producción en Venezuela, y a pesar de las agresiones económicas contra el pueblo venezolano, en las que han sido utilizados mecanismos como por ejemplo el bloqueo financiero internacional y la inflación inducida mediante la manipulación del valor de la moneda en el mercado ilegal, la producción en el sector público registró un aumento.

La producción del sector público ha aumentado de manera sostenida desde 2003, incluyendo 2009, año en el que se registró una caída del 34% del precio del petróleo. Sin contar la actividad petrolera, la prestación de servicios por parte del gobierno general ocupa el segundo lugar de la producción después de la actividad manufacturera.
4. El sector público, contrario al privado, es ineficiente. Dicen que el Estado es ineficiente, es decir, en el sector público los trabajadores ganan un salario sin hacer nada o en el mejor de los casos, hacen poco. En cambio, las empresas privadas siempre son eficientes. Por definición, se es eficiente cuando se produce más con menos recursos. [5]
Esta historia capital y también del capital es la que ha servido para sustentar el argumento de que el Estado no debe intervenir en la economía.
En Venezuela, en promedio, la productividad laboral en el sector público, incluyendo la actividad petrolera [6], ha sido 2,5 veces mayor que la del sector privado [7]. Desde 1997 y hasta 2015, cada trabajador público produjo 8,07 millones de bolívares anuales [8], mientras que cada trabajador privado produjo 3,25 millones.
Excluyendo de los cálculos la actividad petrolera obtenemos que la productividad laboral en el sector público no solo sigue siendo 1,31 veces mayor que en el privado, sino que además, desde 2006 ha mostrado un aumento de 44%, pasando de 3,5 millones de bolívares anuales por trabajador a 5,1 millones [9]. En cambio la productividad laboral del sector privado disminuyó 14% durante el mismo período.



Estos resultados permiten reivindicar a algunos personajes de esta historia, nos referimos a los trabajadores del sector público: a los obreros de las empresas públicas; a los médicos; enfermeras; camilleros; bioanalistas; maestras de escuelas; a los que nos desempeñamos como profesores universitarios; los ingenieros y técnicos de mantenimiento de los servicios eléctricos, telefónicos y de agua; el personal de mantenimiento y limpieza; los que se ocupan de limpiar las calles y de recoger los desechos; los comunicadores; los conductores del metro, de los buses; los miembros de la policía; los integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana; los bomberos; los que están en el servicio diplomático; los trabajadores de la administración pública; los que administran justicia; los cocineros que preparan la comida a los niños que asisten a las escuelas; los músicos de las orquestas sinfónicas; los entrenadores deportivos; los guarda parques; los que están en los puertos y aeropuertos, quienes administran los procesos electorales, y hasta algunos diputados, en fin, todos los que desde el sector público comenzamos muy temprano la jornada diaria.
5. Solo producen las empresas privadas. Es un clásico que cualquier modo de producción distinto al privado tiene menor capacidad de producir, no solo refiriéndose al Estado, sino también a los servicios comunitarios, a las cooperativas y a las comunas.
Es el caso que desde 1999 y hasta 2015, el producto interno bruto total en Venezuela aumentó 43%. Después de las actividades financieras y de comunicaciones, la que registró mayor aumento durante ese período fue la de servicios comunitarios y sociales. En cuarto lugar está la producción de servicios del gobierno general. Las actividades agrícolas, ganaderas, manufactureras, comerciales y de transporte, principalmente en manos del sector privado, aunque también registraron aumentos desde 1999, estos han sido de menor magnitud.

Al parecer, no solo los modos de producción privados tributan a la generación de valor agregado en la economía. La propiedad estatal, como ya contamos, no solo ocupa el segundo lugar de mayor producción, no solo ha crecido los últimos años a pesar de la caída del precio del petróleo, sino que además muestra una alta productividad laboral. La producción de propiedad social ha sido una de las actividades económicas que registró mayor aumento los últimos años y por lo tanto contribuyó en mayor medida al producto interno bruto.
El reconocimiento constitucional de otros modos de producción que acompañen el ya establecido modo privado, constituiría un avance importante en la democratización de la producción y en la disminución de la dependencia de pocas, pero muy grandes empresas que en muchos sectores monopolizan la producción, importación y distribución de bienes y servicios.
6. A partir de 1999 cayó la producción privada. Cuentan en las calles y especialmente en algunos medios de comunicación que desde 1999 fue desmantelada la empresa privada, que las políticas económicas enmarcadas en un modelo de igualdad y de justicia social han generado desconfianza y desincentivo a los inversionistas. Completan el cuento diciendo que los controles de precios, el control del mercado cambiario y la supuesta falta de divisas les ha impedido producir.
Es parte de la ficción: la producción en el sector privado aumentó en promedio 35% desde 1999.
Todas las actividades económicas en manos del sector privado registraron incrementos. Por ejemplo, la actividad de las instituciones financieras y de seguros, principalmente privada, aumentó 375% durante el mismo período; el comercio, 64%; el transporte y almacenamiento, 46%; las comunicaciones 332%; la agricultura, ganadería y pesca, 27%; la manufactura, 12%; servicios inmobiliarios, 50%.
Adicionalmente, no solo ha aumentado el producto interno bruto del sector privado, la tasa de rentabilidad del capital ha registrado un incremento sostenido desde 2003, ubicándose para el año 2008 [10] en los niveles históricos más altos desde 1970, es decir, 22%.

Quién sabe, quizás quienes repiten esta historia, lo hacen para justificar la vuelta a un modelo económico neoliberal en el que no se controlen los precios de los bienes esenciales producidos por grandes monopolios, o que se congelen los salarios, o se privaticen los servicios públicos, o para que, los pocos dueños de grandes capitales, incluyendo el sistema bancario y financiero se apropien de las divisas obtenidas por la exportación de petróleo.
7. No se produce porque el gobierno expropió todas las empresas privadas. El mito de que el gobierno expropió casi todas las empresas privadas es otro de los que desde hace algunos años se escucha.
De las 28.222 unidades económicas correspondientes a la actividad industrial, solo el 1,2% está en manos del sector público, es decir, 363, mientras que el 98,71% restante pertenece al sector privado. En cuanto a las unidades económicas relacionadas con la actividad del comercio, el sector público cuenta con 294 de las 243.444 totales, es decir, solo el 0,12%, el 99,87% restante de las unidades correspondientes a esta actividad pertenecen al sector privado. De la misma manera, la actividad servicios corresponde en 0,88% al sector público, es decir, 943 unidades de las 111.333 totales, el resto pertenecen al sector privado. [11]

8. Solo vivimos de la renta petrolera. Empleando el realismo mágico como recurso literario, propio de la literatura hispanoamericana, el cuento mejor elaborado, más leído, más contado y más escuchado, dentro y fuera de nuestras fronteras, es que los venezolanos somos todos unos flojos, que no trabajamos. Que vivimos de la renta petrolera.
Para visibilizar la línea entre lo real y lo fantástico en este cuento, es fundamental conocer muy bien a los personajes y el papel que representan. Hay dos protagonistas: los dueños del capital, mejor dicho, los dueños de los grandes capitales (son pocos y no todos venezolanos) y los dueños de la fuerza de trabajo (son mayoría y casi todos venezolanos). En algunos manifiestos que recorrieron Europa cual fantasmas, a estos personajes también se les llamó burgueses y proletarios.
Es un hecho rigurosamente cierto que existe una apropiación de la renta petrolera en Venezuela. Lo que resulta fantástico es que seamos todos los venezolanos quienes, sin trabajar, nos apropiamos de ella.
Contaremos otra versión, en la que demostraremos con datos e ilustraremos con gráficos cuál de los dos protagonistas se ha apropiado, históricamente y en mayor proporción, no solo de la renta petrolera, sino del valor agregado a la economía. También contaremos cómo lo ha hecho.
Esta historia es la que mejor representa el discurso hegemónico que busca invisibilizar el principal problema del actual modelo económico venezolano: el uso, la distribución y la apropiación de la riqueza, incluida la renta petrolera. Con base en nuestra lectura de la realidad, este aspecto constituye lo medular, lo que en esencia debe ser cambiado y superado del llamado modelo rentista petrolero.
Lo contaremos en la próxima entrega.
Notas y referencias
[1] Se utiliza el producto interno bruto, indicador que mide todos los bienes y servicios que se producen en una economía en un período determinado, por lo general en un año.
[2] Instituto Nacional de Estadística. Sistema de Consulta de Comercio Exterior. Cifras disponibles desde 1950. Hemos tenido acceso a la información desde 1980.
[3]  Son datos de la Hoja de Balance de Alimentos, instrumento utilizado desde 1950 por el Instituto Nacional de Nutrición para mostrar la información de la disponibilidad de alimentos (producción, importación y exportación).
[4]  Cifra correspondiente al año 2011, tomado de la Encuesta de Grandes Empresas Industriales de diciembre de 2013, publicada por el Instituto Nacional de Estadística.
[5]  En el caso de la eficiencia o productividad laboral, esta se calcula dividiendo el total de la producción entre el número de trabajadores.
[6]  Resulta al dividir el producto interno bruto del sector público entre el número de trabajadores del sector.
[7]  Cálculo desde 1997 hasta 2015.
[8]  Año base 1997.
[9]  Bolívares de 1997.
[10]  Disponemos hasta 2008 debido a que esta información fue tomada del trabajo de Baptista Asdrúbal, Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana, cuyos datos se muestran hasta ese año.
[11]  Instituto Nacional de Estadística. IV Censo económico 2007-2008. http://www.ine.gov.ve/documentos/Economia/IVCensoEconomico/pdf/InformeIVCE.pdf
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Re: Noticias económicas

Mensaje por Ciruiostar el Jue Ene 04, 2018 10:45 am

La caída del salario y la producción en Venezuela: pobreza y derroche rentístico
*Manuel Sutherland


Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO)

Tal como lo habíamos previsto en el año 2015, el estallido de la peor crisis económica de nuestra novel historia se dio en el año 2016. Aunado a una escasez nunca antes vista de bienes y servicios (y su pésima calidad), se nos presenta una inflación que (a falta de estadísticas oficiales) los más conservadores estiman en 500 % en lo que va de año. El PIB caerá por tercer año consecutivo y el PIB per cápita probablemente retroceda en un impresionante 25 % al anochecer del 2016.

Miles de personas salen del país y la lucha política se enciende en individuos que han entrado en la zona de la pobreza extrema, devengando alrededor de dos dólares diarios, en el mejor de los casos. Ante esta situación nos vamos a concentrar en mostrar algunos resultados económicos puntuales de la crisis, en lo que respecta a los salarios, el ingreso per cápita, lo que se pudo ahorrar y el laberinto de una izquierda en desbandada.

La “inverosímil” caída en la producción a pesar del auge petrolero sin precedentes

Como hace tantos años no sucedía, Venezuela gozó de un auge petrolero intenso y duradero. Desde el año 2005 hasta el año 2013 los precios del petróleo llegaron a sobrepasar y a sostenerse bastante por arriba de los 90 dólares, con excepción de la caída de los precios en el período que abraca la segunda mitad del 2008 y la primera mitad del 2009. La renta brotó con inusual vigor y dio el impulso para una expansión exorbitante de las importaciones, el gasto público y la compra de maquinaria. Con un precio del petróleo que llegó a ser 14 veces más alto que en el año 2000, se creyó que la distribución de la renta en forma “solidaria” podría ser suficiente para encender la llama de un proceso nacional de acumulación de capital que lleva casi 40 años de estancamiento.

Como vemos en el gráfico 1, la producción per cápita refleja que luego de la edad dorada del crecimiento económico (1951-1977), la economía empezó a mostrar graves signos de agotamiento, resultados económicos nefastos y una continua acentuación del ciclo recesivo. A la década pérdida (1980) le siguió un decenio cargado de slumpflaction (inflación más recesión) y una inestabilidad política sin precedentes. El pésimo desempeño económico nos situó junto a Haití como los peores resultados económicos del continente.

En el gráfico 1 se muestra desde 1951 hasta nuestro tiempo la evolución del PIB per cápita que inmediatamente al llegar el gobierno bolivariano, detenta un ligero repunte, para luego desplomarse en 2003 en el medio de huelgas patronales, golpes de estado y sabotajes a la producción petrolera. El control de la situación política se entroncó con un inusitado y virulento auge de la renta a mediados del año 2004. Los precios se elevaron exponencialmente, y pasaron de un tímido $ 10 por barril a estabilizarse en torno a los $ 100. Ahí es cuando empieza la última época “dorada” del esplendor de la renta. De un PIB per cápita cercano a Bs. 1.400.000 (poder adquisitivo de 1997), se salta a un PIB que casi roza los bs. 2.100.000. El crecimiento es tan fuerte que casi alcanza al pico histórico alcanzado en 1977.

Gráfico 1, PIB per cápita con variaciones interanuales (eje derecho)

Sutherland, Manuel. La crisis económica estallará en 2016. Fecha: 28/12/2015. Disponible en: Manuel Sutherland: Crisis economica explota en 2016



La fiesta duró un tiempo excepcionalmente largo y en ella se profundizaron los errores propios de todas nuestras épocas de auges rentísticos. Los males que traen aparejadas los estallidos repentinos en el ingreso, se multiplicaron al disfrutar de una quintuplicación de las exportaciones. La industria y el agro fueron aniquiladas con la hoz de un tipo de cambio groseramente sobrevaluado (actualmente la sobrevaluación supera el 10.000 %). Lo importado era extremadamente barato y se desincentivó cualquier esfuerzo productivo. Estado y empresarios se volcaron a la tarea de exportar la renta petrolera a base de importaciones exageradas, importaciones fraudulentas, fuga de capitales (la más grande del planeta, de acuerdo al tamaño de nuestra economía) y un endeudamiento externo a lesivas tasas de interés.

El reflujo productivo fue (inicialmente) cubierto por el gobierno que en inversión superó ampliamente al sector privado, hasta el punto de cuadruplicarlo en el año 2014. Aunque esa inversión se tipifica como formación bruta de capital fijo (FBCF), es decir, adquisición de medios de producción, la producción total ha caído vertiginosamente ya que las empresas estatales no tienen la más mínima vocación hacia la rentabilidad, no por el hecho de ser estatales, sino por vender las mercancías que realizan a precios ridículamente bajos. Los subsidios que se aplican a bienes como la energía eléctrica, el servicio de agua, el Metro etc. rondan el 95 %. Ni hablar de la gasolina, que a pesar de un aumento de 6.000 % en febrero de este año, aún permite con un dólar vendido en el segundo mercado oficial: DICOM,  llenar tres tanques de gasolina. El corazón de la economía: PDVSA, languidece y se arruina al ser obligada a vender parte de las divisas que genera a un precio de Bs. 10 (DIPRO), cuando el gobierno le compra a los exportadores los dólares a Bs. 650, (DICOM). Esa transferencia de renta, otrora plusvalía, a quienes compran esas divisas sobrevaluadas enriquecen a quienes las obtienen y arruinan a quienes las vende (PDVSA).

Cuando la renta deja de tener una faz fenomenal, se caen las importaciones, se deprecia la moneda y la desaparición de la producción se nos muestra con una formidable caída en la oferta de bienes y servicios. El descenso de la oferta impulsa los precios (inflación), cuya gasolina no es más que la producción alocada de dinero inorgánico (la expansión de la Base monetaria (1999-2016) fue de 41 mil %) y la congelación de las tasas de interés para hacer más baratos los préstamos y las deudas en bolívares. Con ello se facilita la compra de divisas que impulsan la fuga de capitales.

Este coktail desastroso tiene que necesariamente devenir en una destrucción del poder adquisitivo, o sea, en una pobreza trepidante.

La grotesca caída del salario real y la defensa de lo indefendible

El comportamiento del salario ha sido revelador en estos años. Por más insólito que parezca, economistas “progresistas” salen en televisión estatal diciendo que el salario mínimo en Venezuela se ha incrementado en 33 ocasiones en todo el período bolivariano (casi 18 años) y luego pasan a graficar el salario nominal (!¡). De tal forma muestran una curva ascendente que refleja una elevación salarial meteórica. Sin ningún empacho se “olvidan” de indexar la inflación al cálculo del salario, y desarrollar un indicador tan elemental como el salario real que a continuación mostramos en el gráfico 2.

Gráfico 2, el salario real Anual (2000-2015)



El gráfico 2 nos muestra que desde el año 2006, hasta el año 2015 el salario real ha caído en un impresionante 37,49 %. Teniendo en cuenta que las proyecciones más optimistas de la inflación anual consideran que en el año 2016 la inflación será el doble de la del año pasado, es probable que la inflación alcance la cifra de 400 % (el FMI estima la inflación para el año 2016 en 720 %) y que los aumentos previstos este año no lleguen al 60 %; lo cual generará la caída salarial más drástica de nuestra historia, marca batida en 2015. Si la inflación alcanzara la mitad de la cifra que estima el FMI para el 2016, la caída del salario real para el breve período 2012-2016 alcanzaría el 78 %, una depauperación absoluta.

Un dato no menor es que para realizar el cálculo hemos tomado los salarios unidos al bono de alimentación que sólo reciben los trabajadores en el sector formal de la economía, que apenas alcanza a la mitad del total de los obreros. Eso quiere decir que el ingreso es considerablemente menor, ya que el bono de alimentación duplica al salario. Semejante incongruencia no es casualidad. En un fallo histórico y bochornoso, el Tribunal Supremo de Justicia determinó que el bono de alimentación que se les paga a los obreros mensualmente como parte de su remuneración al trabajo, no es salario (¡!), y por ende debe excluirse de la contabilidad laboral que se toma en cuenta para el cálculo de prestaciones sociales, liquidaciones, utilidades, vacaciones etc. Un esperpento jurídico de dolorosas magnitudes, una expropiación sin precedentes. En el gráfico 3 graficamos el índice del salario real sin cesta ticket, el salario en stricto censu. Su caída es tremenda.

Gráfico 3, Índice del salario real sin Cesta Tickets



En el gráfico 4 observamos la medición del salario a través de dólares no oficiales, los que comúnmente se transan en el mercado y sirven de referencia para la fijación de precios de la mayoría de mercancías. En la figura a continuación notamos que el máximo nivel salarial se obtuvo en el año 2001, cuando el salario mínimo rondaba los 400 dólares mensuales, en esa época era quizás el salario más alto de América Latina. A partir de 2003 se aplica un severo control de cambio, lo cual no es óbice para ver el salario merodear los 315 dólares (en 2003 había caído a $ 250), ya lejos del año 2001, pero bastante arriba en comparación de muchos salarios en América Latina. El último año de cierto nivel de estabilidad en el salario fue el 2011, donde el precio del petróleo mostró su último gran impulso. En ese año el salario ya había caído a los 250 dólares. De ahí en adelante la caída del salario explica parte de la tenaz situación que la clase obrera sufre en la actualidad. Con apenas 61 dólares el salario del 2016 es 87,6 % más bajo que el salario del año 2011, y es 92 % más bajo que el salario del año 2001, en el cual el chavismo no había implantado el control de cambio actual y no había problema alguno para cambiar los bolívares por las divisas que se quisieran.

Gráfico 4, salario en dólares no oficiales…



Para nadie es un secreto que más del 90 % de los precios se cotizan en precios que expresan el tipo de cambio no oficial (paralelo). Los bienes que son rígidamente regulados se muestran como extremadamente económicos y por ello son víctimas de una sobredemanda que los termina exportando por contrabando o los empuja al mercado negro. Demás está decir que desde hace años dichos bienes son imposibles de conseguir sin tener suerte y ánimo de hacer una fila que puede extenderse por 20 horas.

En la actualidad el gobierno bolivariano ha creado el Plan de Abastecimiento Complementario (PAC), ahí se legaliza la venta de productos de la cesta básica a precios internacionales multiplicados por la cotización del dólar paralelo. En su afán por poner alguna mercancía en el anaquel el gobierno cuasi derogó de facto la absurda ley de precios justos, y permite que mercancías “rígidamente” reguladas se vendan a precios siderales. Ello alivia un poco la situación de la escasez, ya que a esos precios son pocos los que pueden acceder a esos bienes, pero enerva a los productores internos que se quejan del por qué los bienes importados no sufren de control de precios y los nacionales sí.

Ante la volatilidad de los precios del petróleo, el ahorro debió haber sido la respuesta racional, pero se optó por el derroche (como siempre)

El ahorro no evita la crisis, la modera, es decir, suaviza el ciclo económico con una premisa muy sencilla: ahorra un buen porcentaje de tus ingresos cuando estos sean muy altos, y gasta (usando lo que ahorraste) un poco más de lo que tienes cuando el ingreso sea muy bajo. Estas medidas contracíclicas parten de ahorrar en la bonanza exportadora e invertir en industrias que puedan desarrollar fuerzas productivas capaces de generar ingresos independientes de la renta petrolera. Esa juiciosa utilización de la renta, minimiza los males tipificados en ideológicas teorías como: la enfermedad holandesa y la maldición de los recursos. Ni hablar del ignominioso mito del: “excremento del diablo”.

En el gráfico a continuación vemos la cantidad de recursos que se pudieron haber ahorrado, de haber seguido los sencillos pasos que antes explicamos. Veamos:

Gráfico 5, estimación del ahorro en las exportaciones que se pudo haber captado desde 2004

[Noticia: Con harina a Bs. 1890 inician plan de abastecimiento complementario en Caracas (Lista Precios). Portal: Latabla.com. Fecha: 14/10/16. Disponible en: Con harina a Bs. 1890 inician plan de abastecimiento complementario en Caracas (Lista Precios)



En el gráfico anterior podemos ver que con un ahorro de apenas 20 % de las exportaciones, que repetimos, se multiplicaron por casi 4 veces en el período 2003 a 2012, se pudo haber ahorrado más de 170 mil millones de dólares, lo equivale a más de 15 veces la totalidad de las exiguas reservas internacionales (2016) del país. Esta fabulosa cantidad es igual a 12 años de importaciones, tomando en cuenta las importaciones del año 2003 (el primer año del control de cambio). Si consideramos que el incremento neto de las exportaciones llegó a ser de 257 %, es plausible imaginar que se pudo ahorrar el 40 % de las exportaciones con un poco de disciplina. De haber hecho esto, el país hubiera podido acumular más de 345 mil millones de dólares. Con ello tendría el equivalente a más de 30 veces las minúsculas Reservas Internacionales de hoy en día y a la vez tuviera una cifra de ahorro equivalente a 24 años de importación (a niveles del año 2003), cuando el control de cambio daba sus pinitos. Incluso ahorrando un 10 % de las hercúleas exportaciones se pudo obtener más 6 veces las reservas internaciones de nuestra actualidad y más de cinco años de importaciones (2003).

De tal forma se calcula que el FONDEN gastó en cerca de 8 años la cantidad de 137.403 millones de dólares, en proyectos de difícil verificación. Con el monto que gastó el FONDEN, se hubiera podido pagar nuestra deuda externa entera (2012), 6 veces la deuda de Uruguay, 11 veces la deuda de Ecuador, 22 veces la deuda de Bolivia y 130 veces la deuda de Haití.

Corolario a una “izquierda” es desbandada…

La izquierda naufraga en luchas fragmentarias y estériles propias de la postmodernidad. Cuando ve a la gente crujir de hambre, se lamenta y levanta una bandera por la Pachamama. Cuando ve a la gente hurgando comida en basurales, se entristece y levanta un grito en contra de la violencia simbólica sexual. Cuando ve a miles de personas mendigando, se deprime y protesta contra el calentamiento global, el racismo, la discriminación sexual y mil cosas más. Su táctica micropolítica la despedaza y debilita hasta el extremo: la hace ver exótica. Critica todas las cosas que ve, menos al capital, la relación social general que anega a millones en la miseria. Los obreros en extrema depauperación los suelen ver con asombro y se preguntan: Será que estos son importados?

Manuel Sutherland@marxiando Caracas, 24/10/2016

Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO_ALEM)

Correo: alemcifo@gmail.com  Web: alemcifo

Figueroa, Ahiana. Gobierno gastó en ocho años $137.403 millones de sus fondos. Fecha de publicación: 10/04/14.  Artículo disponible en: http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/politicas-publicas/gobierno-gasto-en-ocho-anos–137-403-millones-de-s.aspx#ixzz40GUJUSwj

Fajardo, Nelson. La deuda externa de América Latina y el Caribe. ¿Hasta cuándo?.Fecha de publicación: 09/04/2014. Artículo disponible en: Página no encontrada - Semanario Voz (Los datos de la deuda de los países llegan hasta 2012)

Sutherland, Manuel. La crisis económica estallará en 2016. Fecha: 28/12/2015. Disponible en: Manuel Sutherland: “Crisis económica explotará en 2016”

Noticia: Con harina a Bs. 1890 inician plan de abastecimiento complementario en Caracas (Lista Precios). Portal: Latabla.com. Fecha: 14/10/16. Disponible en: Con harina a Bs. 1890 inician plan de abastecimiento complementario en Caracas (Lista Precios)

Figueroa, Ahiana. Gobierno gastó en ocho años $137.403 millones de sus fondos. Fecha de publicación: 10/04/14.  Artículo disponible en: http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/politicas-publicas/gobierno-gasto-en-ocho-anos–137-403-millones-de-s.aspx#ixzz40GUJUSwj


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Quien hizo este trabajo es un comunista sin embargo da buena idea del desastre desatado por el chavismo, hay una entrevista reciente donde expone los datos mas actuales del desastre economico pero no se ven bien las laminas.


Nicmer Evans con Manuel Sutherland y Luis Angarita en evento de MDI y Provea. 5 Octubre de 2017




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Ciruiostar

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