Articulos que Rompen Paradigmas.

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Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Dom Feb 18, 2018 9:28 am

Espacio para articulos anti-sistema, abiertamente anti-democráticos, anti-liberales y que rompan con los paradigmas del mundo burgués, etcetera.


 Traigo a colación este articulo de Julius Evola que hace apología a la militarización de la sociedad. Las razones de su apología tienen que ver con el pensamiento tradicionalista de extrema derecha. El pensamiento Tradicionalista considera al burgués como una raza o casta de una serie de castas, cuya organización piramidal está dictada de antemano por un Orden Natural y Cósmico de las Cosas. El orden natural indica que el burgués ocupa un estrato inferior a las demás castas, con excepción de la casta de los esclavos. Pero el Orden Natural, con la irrupción de la modernidad ha atravesado un proceso de inversión total, y ahora la casta gobernante, es aquella que debería ser la gobernada, se trata de la Casta Burguesa.


http://editorial-streicher.blogspot.com/2017/11/julius-evola-estilo-militar-militarismo.html

Julius Evola - Estilo Militar, "Militarismo", Guerra

Categorías: [url=http://editorial-streicher.blogspot.com/search/label/Julius Evola]Julius Evola[/url], MitologismoPsicologíaTraducción



Como cada uno sabe, el militarismo constituye una especie de bestia negra [algo muy detestado] para la democracia moderna. La lucha contra el militarismo ha sido uno de los gritos de batalla favoritos de la democracia, asociado con un pacifismo hipócrita y con el intento de legitimar la "guerra justa", la que fue concebida únicamente en los términos de una necesaria operación policial internacional contra un "agresor". Durante el período de ambas Guerras Mundiales, el llamado militarismo prusiano ha sido una espina en el costado de las democracias, ya que ellas lo percibieron como el prototipo del fenómeno mismo que desaprobaban.

     Lo que tenemos aquí es una antítesis característica que no se refiere tanto a las relaciones entre grupos de naciones rivales como más bien a dos concepciones generales de la vida y del Estado, e incluso a dos formas distintas e irreconciliables de civilización y sociedad. Ahora, en una referencia histórica concreta, tal antítesis es reflejada en la oposición entre la visión de la tradición germánico-prusiana y el punto de vista u orientación que primero surgió en Inglaterra y en Estados Unidos, y más tarde en todas las naciones democráticas, en estrecha relación con el predominio en ellas de valores económicos y mercantiles y por el desarrollo de éstos en el contexto del capitalismo. En cuanto a la otra dirección, ya hemos recordado que ella remonta sus orígenes a una organización ascético-guerrera, la antigua Orden de los Caballeros Teutónicos.

     En esencia, la antítesis de la cual se trata se refiere a la contrapuesta relación entre el elemento militar y el elemento burgués, y al diferente significado y función que al primero se le reconoce en el complejo de la sociedad y el Estado. La concepción de las democracias modernas que, como se ha dicho, primero surgieron en Inglaterra, bajo el patrocinio del mercantilismo, consiste en que en la sociedad el elemento primario está constituído por el tipo burgués y la vida burguesa durante tiempos de paz; tal vida está determinada por la preocupación física por la seguridad, el bienestar y la prosperidad material, con el "desarrollo de las letras y las artes" sirviendo como un marco decorativo.

     Así, según esta visión, al elemento "civil" o "burgués" por lo general, y como una cuestión de principio, se le confía la dirección del Estado. Es este tipo humano el que se involucra en la política; y cuando la política, la política internacional —para usar la famosa expresión de Von Clausewitz—, debe ser continuada con otros medios, las fuerzas armadas son entonces empleadas. En esta visión el elemento guerrero y militar tiene el sentido subordinado de un mero instrumento: no debería tener ninguna influencia particular o ejercer alguna interferencia en absoluto en la vida social cotidiana. Incluso si se reconoce que el elemento militar tiene su propio código de ética, no es deseable que ese código sea aplicado a la vida normal y general de una nación.

     La visión a la que me refiero está estrechamente asociada con las creencias humanitarias y liberales de que la verdadera civilización no tiene nada que ver con aquella necesidad trágica y carnicería inútil llamada la "guerra"; de que los fundamentos de una verdadera civilización no son las virtudes guerreras sino las virtudes "cívicas" y "sociales" inspiradas por los "principios inmortales"; y de que la "cultura" y la "espiritualidad" son expresadas en el mundo del "pensamiento", en las ciencias y las artes, mientras todo lo que está relacionado con la guerra y con los asuntos militares equivale a la fuerza bruta, a algo materialista y desalmado.

     Sin embargo, parece que en este contexto habría que hablar de un elemento "soldadesco" más bien que de uno guerrero o militar. De hecho, el término "soldado" originalmente se refería a un hombre que se involucraba en la profesión armada por un sueldo (casi en el sentido de un "asoldado"). Es un término que se refería a las tropas mercenarias que una u otra ciudad contrataba y mantenía para que la que defendieran o para que atacaran a sus enemigos, no participando en la guerra los verdaderos y propios ciudadanos, prefiriendo en cambio ocuparse de sus negocios privados [1]. Opuesto al "soldado", en este sentido, estaba el tipo del guerrero y el miembro de la aristocracia feudal. La casta a la cual este tipo pertenecía era el núcleo central en una organización social correspondiente. Esa casta no estaba al servicio de la clase burguesa sino que más bien tenía al burgués bajo sujeción, ya que la clase que era protegida dependía de aquellos que tenían el derecho a las armas.

[1] Es significativo que, no hace mucho, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos no había ninguna conscripción mlitar obligatoria: las fuerzas armadas estaban constituídas por voluntarios, quienes recibían una buena paga. De esa manera se conseguía que el sector mercantil y burgués de la nación no tuviera nada que ver con la profesión y la disciplina de las armas.

     A pesar de la conscripción militar obligatoria y de la creación de ejércitos permanentes, el papel desempeñado por el hombre militar en las democracias modernas es más o menos el de un simple "soldado". Como he dicho, las democracias modernas distinguen entre virtudes militares y cívicas, y enfatizan estas últimas, respaldándolas como las más importantes en la vida. Según la formulación más reciente de la ideología correspondiente, los ejércitos deberían ser usados sólo como una fuerza policial internacional para mantener la "paz", lo cual, en el mejor de los casos, equivale a decir mantener la vida tranquila de las naciones más ricas. Por lo demás, aparte de cualquier pretexto, lo que se repite es el ejemplo de la Compañía de las Indias y empresas análogas: las fuerzas armadas son usadas por las democracias modernas para imponer o retener una hegemonía económica, para asegurarse mercados y materias primas, y para crear nuevos espacios para que el capital busque inversiones y ganancias. No se hace ninguna mención de mercenarios, y se pronuncian palabras más agradables y nobles, apelando a las ideas de patria, civilización y progreso. Y sin embargo, consideradas todas las cosas, la situación no cambia mucho: todavía tenemos al "soldado" que trabaja al servicio del "burgués" en su función específica de "comerciante". El "comerciante", en el sentido más amplio de la palabra, es el tipo o casta social que está en el primer plano en esta civilización substancialmente capitalista.

     En particular, la concepción democrática no admite que la clase política deba tener rasgos y estructuras militares; ése sería el peor escenario y equivaldría a un verdadero "militarismo". En las democracias modernas, los miembros de la burguesía deben gobernar los asuntos del Estado como políticos y como representantes de una mayoría numérica. Pero, como es bien sabido, en las democracias modernas tal clase dirigente está prácticamente al servicio de intereses y grupos económicos, financieros, laborales o industriales.

     A todo ese orden de ideas se le contrapone la verdad profesada por aquellos que reconocen el derecho superior de una concepción guerrera de la vida, que tiene su espiritualidad, valores y ética propios. Tal visión encuentra una expresión específica en todo lo que tiene particular pertinencia con la guerra y la profesión de las armas, y que sin embargo no se reduce a ello ni se agota en ello. Dicha visión es susceptible de manifestarse en otras formas y en otros dominios también, y a impartir un tono total a un tipo dado e inconfundible de organización político-social. En ese contexto los valores "militares" se aproximan a los específicamente guerreros, y se considera deseable que ellos se unan a los valores políticos y éticos y que suministren al Estado el más firme fundamento. La anti-política concepción burguesa de lo que es el "espíritu" es rechazada aquí, como lo son los ideales humanísticos y burgueses de una supuesta "cultura" del supuesto "progreso"; se desea establecer un límite a la burguesía y al espíritu burgués en las articulaciones y el orden general del Estado.

     Esto no significa que los militares deben tener en su mano la dirección de los asuntos públicos, con la excepción de casos de emergencia (como recientemente pareció ser la única solución en España, Turquía y Grecia, a fin de contener el avance de la subversión), sino más bien reconocer que las virtudes, la disciplina y los sentimientos de tipo militar adquieren la preeminencia y una dignidad superior con respecto a todo lo que es genéricamente burgués. Podemos añadir que esta visión no respalda el "cuartel como un ideal", ni tampoco busca una reglamentación estricta de la existencia (que es uno de los rasgos del totalitarismo), lo cual es sinónimo de rigidez y de una disciplina mecánica y obtusa.

     El amor por la jerarquía, por las relaciones de mando y obediencia, por el coraje, por sentimientos de honor y lealtad, formas específicas de una impersonalidad activa capaz de producir el sacrificio anónimo, por relaciones significativas y abiertas entre hombre y hombre, entre un camarada y otro, desde el líder al seguidor, todos éstos son los valores característicos y vivos que son predominantes en la visión ya mencionada y a los que se les reconoce el derecho de predominar en la vida. Éstos son los valores que se encuentran en lo que hemos llamado la "sociedad de hombres". Todo lo que tiene una exclusiva pertinencia con el ejército y la guerra, respecto a todo esto, constituye solamente un dominio particular.

     Sin embargo, esto no impide que, como en un caso límite, a los valores propiamente heroicos les sea tributado un reconocimiento preciso y que el fenómeno de la guerra en este contexto tenga un sentido diferente del solamente negativo atribuído a ella por las democracias y el humanitarismo; ni tampoco excluye que ciertas dimensiones espirituales, e incluso metafísicas, de tal fenómeno sean sentidas como posibilidades reales. No existe, por una parte, ninguna antítesis sino más bien una identidad entre espíritu y civilización superior, y el mundo de la guerra y de los guerreros, por otra, según el sentido general ya declarado.

     Podemos notar que, en cierto modo, el ya mencionado contraste de visiones acerca del significado y el papel de los militares refleja el contraste entre dos épocas. No repetiré lo que hemos expuesto más extensamente en otra parte [2], a saber, cuán frecuentemente encontramos en el mundo tradicional la interpretación de la vida como una lucha perenne entre poderes metafísicos, entre, por una parte, la fuerza uránica de la luz y el orden, y, por otra, la oscura fuerza telúrica del caos y la materia. El hombre tradicional anhelaba luchar esa batalla y vencer tanto en el mundo interior como en el exterior. Una guerra verdadera y justa en el plano externo reproducía en otros términos la misma lucha que tenía que ser emprendida dentro: se trataba de una lucha contra fuerzas y gentes que en el mundo externo presentaban los mismos rasgos que los poderes que el individuo tenía que sojuzgar y dominar internamente, hasta que fuese conseguida una pax triumphalis [3].

[2] Sobre todo en mi libro Rivolta contra il Mondo Moderno
[3] En la doctrina cristiana expuesta por Agustín (De Civitate Dei, XV, 5) una visión similar acerca de la guerra justa es expresada en términos bastante claros: «Pero los proficientes, los que van aprovechando y no son aún perfectos, pueden también pelear entre sí, como un hombre puede no estar de acuerdo consigo mismo; porque aun en un mismo hombre "la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne"».

     De esto se sigue una conjunción de la idea guerrera con la de una cierta "ascesis", una disciplina interior y superioridad con respecto a sí, o control del propio Yo, que aparece en varios grados en las mejores tradiciones guerreras y que permanece en el plano militar (en el sentido específico del término) con el auténtico valor de una cultura, en el sentido anti-intelectualista del desarrollo y dominio del Yo propio.

     Contrariamente a lo que la polémica burguesa y liberal afirma, la idea guerrera no puede ser reducida a un materialismo, ni es sinónimo de la exaltación del uso brutal de la fuerza y la violencia destructiva. Más bien, el desarrollo tranquilo, consciente, que domina el ser interior y la conducta; el amor a la distancia, la jerarquía, el orden; la facultad de subordinar el elemento pasional e individualista del Yo a objetivos y principios superiores, sobre todo en nombre del honor y el deber, todos éstos son los elementos esenciales de la idea guerrera, y ellos actúan como los fundamentos de un "estilo" preciso que en gran parte se ha perdido.

     Dicha pérdida ocurrió con el cambio desde los Estados que son considerados como "militaristas", en los cuales todo esto correspondía a una tradición larga y severa, a los Estados democráticos y nacionalistas, en los cuales el deber de servir en las fuerzas armadas ha sustituído al derecho a las armas. Por lo tanto, la verdadera antítesis no es entre los "valores espirituales" y la "cultura", por una parte, y el "materialismo militarista", por otra; la antítesis es entre dos modos de concebir qué es lo que son realmente el espíritu y la cultura; y aquí debemos oponernos con resolución a la concepción democrática, burguesa y humanística del siglo XIX, la cual, en correspondencia con el advenimiento de un tipo humano inferior, ha presentado su interpretación como la única legítima e incuestionable.

     En realidad, ha habido todo un ciclo de civilización, sobre todo en las áreas indoeuropeas, en el cual los elementos, los sentimientos y las estructuras de un tipo guerrero análogo eran determinantes en todos los ámbitos de la existencia, hasta e incluyendo la esfera del derecho familiar y aristocrático, mientras que los factores de un carácter naturalista, sentimental y económico estaban limitados. La idea jerárquica ciertamente no se agota en la jerarquía de base militar o guerrera. La forma más original de la jerarquía es definida con valores de un orden esencialmente espiritual (etimológicamente, la palabra griega para jerarquía, "hieros", significa "soberanía de lo sagrado"). Sin embargo, debe señalarse que en muchas civilizaciones incluso las jerarquías con un fundamento espiritual se basaron en jerarquías que eran más o menos viriles y guerreras o que reproducían al menos exteriormente su forma. Así, cuando el nivel espiritual original no podía ser mantenido, las estructuras jerárquicas de un tipo guerrero constituyeron la estructura de los principales Estados, sobre todo en Occidente [4].

[4] Del resto, el mundo antiguo es, en general, rico en ejemplos de Estados, desde Roma a la antigua China, en los cuales el elemento político y el militar se unieron en los niveles más altos de la jerarquía. Ese rasgo ha permanecido en las monarquías europeas en cuanto al Soberano, quien por lo general, como el líder político supremo, también tenía la calidad de comandante en jefe de las fuerzas armadas.

     El prusianismo, esta "bestia negra" de las democracias, no debería por lo tanto ser considerado como la anomalía de un cierto pueblo; al contrario, en ello debemos ver el mismo estilo que, gracias a un conjunto de circunstancias favorables, fue preservado, en base a un ideal general de la civilización y la cultura, de una manera más o menos definida hasta tiempos recientes en países germánicos (como un "intolerable residuo oscurantista", según los exponentes progresistas de esta época). Y para confirmar cuanto se ha dicho, cabe señalar que el prusianismo como estilo no tiene que ver sólo con lo militar: definiéndose propiamente como "Federiquismo" [por Federico II de Prusia], dio forma a una de las tradiciones militares europeas más estrictas y aristocráticas, pero al mismo tiempo manifestó su influencia en todo lo que es servicio al Estado, en todo lo que es lealtad y anti-individualismo.

     Ese estilo educó a una clase de funcionarios gubernamentales de acuerdo a principios muy diferentes de una mera burocracia, pequeño espíritu administrativo y administración indolente e irresponsable de los asuntos públicos [5]. Además, ese estilo nunca dejó de actuar en el sector de la economía, asegurando, en el inicio de la Era industrial, una íntima cohesión con grandes complejos industriales conducidos por líneas cuasi dinásticas de empresarios que eran respetados y obedecidos por los trabajadores casi en términos de lealtad y solidaridad militar.

[5] En base a tal espíritu, en muchos Estados europeos tradicionales, los funcionarios del Estado vestían un uniforme, como los soldados regulares.

     Así, en la polémica acerca del sentido del elemento guerrero y militar se refleja la antítesis entre dos épocas; además, en ello se revela adicionalmente la polémica entre los dos componentes de un organismo real: la parte social y la parte política. La democracia anti-militarista es la expresión de la "sociedad" que, con sus ideales físicos de paz o, como máximo, de guerras defensivas para mantener la paz, se contrapone al principio político, es decir, al de la "sociedad de hombres", la fuerza formadora del Estado que siempre ha dependido de un elemento guerrero o militar, que tenía sus propios otros ideales, no físicos sino de honor y superioridad. Por lo tanto, sigue siendo una sospecha de fenómenos regresivos y de la agresiva aparición de elementos inferiores, ya estudiada por nosotros, lo que se ha concretado, en el plano internacional, en la ideología democrática movilizada durante las dos Guerras Mundiales.

     Aparte de esto, desde un punto de vista práctico debemos reconocer que en tiempos modernos, ya que la sensibilidad con respecto a los valores y a la dignidad puramente espirituales en gran parte se ha atrofiado entre los pueblos occidentales ("espiritual" en un sentido tradicional, no "intelectualista" o "cultural"), el modelo de una jerarquía militar, a pesar de no ser el más alto ni el original, es casi lo único que todavía puede suministrar la base y actuar para enfatizar los valores jerárquicos en general, y así salvar lo que todavía puede ser salvado. Aquel modelo todavía conserva un cierto prestigio, y ejerce una cierta atracción sobre cada tipo humano que no está todavía completamente desintegrado y "socializado". A pesar de cualquier propaganda anti-militarista que culmina en los actuales disidentes, los escuálidos invertebrados llamados "objetores de conciencia", hay una dimensión heroica en el alma occidental que no puede ser totalmente extirpada. Tal vez todavía es posible apelar a esta dimensión por medio de una adecuada visión de la vida.

     En relación a esto, una consideración adicional tiene que ver con una actitud general y un cierto nivel de tensión, que en muchos sectores de la vida contemporánea se hacen necesarios, con el efecto de relativizar la diferencia entre tiempos de paz y tiempos de guerra. No aludimos a las luchas entre partidos políticos, que son fenómenos que se refieren sólo a un período de decadencia y ausencia de la idea del Estado: se trata más bien de todos aquellos aspectos de la vida moderna que, a fin de ser dominados y no tener consecuencias destructivas en el individuo, requieren una asunción completa de la propia posición de alguien, un estar en el lugar que, como el soldado, no se abstiene de convertir el riesgo y la disciplina en una parte integrante del modo de ser. En este caso, también, tenemos una actitud opuesta a la del hombre burgués.

     Obviamente no se puede exigir que tal clima de tensión dure permanentemente y permanezca en cada uno en el mismo grado; sin embargo, actualmente, en ciertos casos no hay ninguna otra opción, y precisamente sobre la base de las diversas capacidades de los individuos para adaptarse a tal clima, para amar tal clima, es que pueden determinarse, en cada ámbito, las nuevas selecciones y las jerarquías, reales y existenciales, para encontrar un reconocimiento natural en cada ser humano sano.

     Es obvio entonces que las naciones en las cuales premisas similares son suficientemente implementadas estarán no sólo mejor preparadas para la guerra, sino que también serán aquellas en las cuales la guerra adquirirá un significado superior. Acerca del primer punto, es el equivalente de lo que se aplica en el plano material, donde la eficacia de una nación en tiempo de guerra es medida por el potencial virtual para que las industrias y la economía de tiempos de paz sean de repente convertidas en industrias y economía de guerra. Habrá una cierta continuidad de espíritu y actitud, un denominador moral común en la paz y en la guerra que facilita el cambio de un estado al otro. Se ha dicho con razón que la guerra muestra a una nación lo que la paz ha significado para ella. La formación "militar" del espíritu tiene, como se ha dicho, un valor independiente del "militarismo" y de la guerra; sin embargo, eso crea el potencial necesario de modo que, si se impone una guerra, una nación está lista para ella, y la emprende con un número suficiente de hombres que reproducen en una nueva forma el tipo guerrero más bien que el del "soldado".

     Todo el orden de ideas expuesto hasta ahora es así ignorado o distorsionado por la polémica contra el "militarismo", y, tal como en otros casos (p. ej., el "totalitarismo"), aquél sólo sirve como un objetivo falso. Aquello que se desea golpear y desacreditar es, en realidad, un mundo que el comerciante y el burgués detestan, odian y consideran como intolerable, aun cuando no amenaza directamente a la democracia. Así, resulta conveniente concentrarse en lo que constituye sólo una degeneración del militarismo, vale decir, aquellas situaciones en las cuales una cierta clase de soldados profesionales, de visiones bastante estrechas y limitadas competencias, ejerce una influencia artificial sobre la política de una nación, empujándola al borde de la guerra con el apoyo de lo que suelen llamarse elementos belicistas. Tales situaciones pueden ser definitivamente condenadas sin por ello comprometer el valor de la concepción guerrera total de la cual he hablado hasta ahora. Sin embargo, eso no equivale a la adopción del pacifismo teórico de las democracias ni a compartir su visión totalmente negativa acerca de la guerra y el sentido del combatir.

     Sobre este último punto, hay que hacer una breve consideración. Y primero veamos cómo están las cosas con las democracias actuales. Ellas se encuentran atrapadas en una contradicción que debilita su misma existencia física. Después de tratar de nuevo de persuadir al mundo de que su última "cruzada" anti-europea fue una "guerra contra la guerra", o al menos la última de las guerras, ahora se encuentran en la necesidad de rearmarse, ya que ellas no pueden defender sus intereses contra los nuevos "agresores" y aguafiestas con solemnes proclamaciones de principios y Padrenuestros. Por lo tanto, la situación es la siguiente: las democracias teóricamente siguen desaprobando la guerra, concibiéndola sólo en términos de "defensa" y "agresión", aborreciendo el "militarismo", y casi identificando al guerrero como un criminal; y a pesar de todo, con tales desmoralizantes y derrotistas visiones ideológicas, ellas deben armarse para hacer frente a sus nuevos adversarios, a saber, el mundo del Cuarto Estado, organizado en un bloque poderoso por el comunismo.

     Ciertamente, el ideal para estas democracias sería encontrar a alguien que emprendiera la guerra por ellos, como sus "soldados", en el sentido de asalariados, limitándose ellas a suministrar los armamentos, la financiación, y una difundida propaganda (empleando lemas como "defensa del mundo libre", "defensa de la civilización", etc.). Pero tal propaganda pierde credibilidad de día en día; además, no deberíamos abrigar demasiadas ilusiones acerca del valor de una superioridad técnica e industrial (a menos que sea totalmente aplastante) cuando entre las tropas combatientes no se encuentra la contraparte de un factor moral y, en general, del espíritu guerrero.

     Finalmente, no siendo ya fácil encontrar a alguien lo bastante ingenuo que crea en "la última de las guerras" y que sea tan altruísta como para arriesgar o sacrificar su vida en favor de aquellos que vendrán después de él a la hipotética e idílica Era democrática sin más guerras, se presenta la situación del hombre que se ve obligado a luchar, mientras toda su formación mental "burguesa" y democrática le hace odiar la guerra y concebirla como el peor de los flagelos, como algo que aporta sólo ruina y toda clase de miserias. La mejor posibilidad será la de luchar de desesperación a fin de salvar la propia vida, por no decir la billetera, ya que las democracias plutocráticas hoy nos hacen pensar en la situación de alguien que, enfrentado a la alternativa de entregar la bolsa o la vida, prefiere arriesgar finalmente su vida más bien que entregar la bolsa.

     Donde, por lo tanto, no queda más que combatir por lo propio, es decir, donde los que luchan son elementos directamente amenazados y empujados con su espalda contra la pared más o menos en estos términos existenciales, podemos ver a qué callejones sin salida conduce hoy el democrático "anti-militarismo". La civilización del comerciante y el burgués que alaba sólo las "virtudes cívicas" y que identifica el standard de valores con el bienestar material, con la prosperidad económica, con una existencia segura y conformista basada en el trabajo, la productividad, los deportes, las películas y la sexualidad, tiene como efecto la involución y la extinción del tipo guerrero y del héroe, quedando únicamente el hombre militar como "material humano", cuyo desempeño en el campo de batalla es muy problemático debido a la ya mencionada carencia del factor interior, a saber, de una correspondiente tradición y visión guerrera de la vida.

     Sin embargo, podemos preguntarnos si, después de las recientes experiencias, no se ha tenido suficiente, o si uno debería olvidar lo que implica una "guerra total" moderna; además, podemos recordar la naturaleza técnica extrema de una guerra de tal género, que la hace aparecer no tanto como una guerra del hombre contra el hombre sino más bien como una guerra de la máquina, del material, y de todo lo ideado por una ciencia puesta al servicio para objetivos de la destrucción radical contra el hombre. Podemos preguntarnos, en tal guerra, qué margen le queda al tipo tradicional del guerrero y del héroe. La respuesta es que lo que está en juego aquí es lo que los asiáticos llaman karma. Al hombre moderno no le queda ninguna otra opción. Podemos estar ciertamente de acuerdo con la opinión de Ernst Jünger, según la cual el hombre moderno, al crear la tecnología para dominar la Naturaleza, ha firmado un pagaré que no está sujeto a descuento, y además a través de un tipo de guerra en la cual la tecnología se vuelve contra él y lo amenaza con la destrucción no sólo física sino también espiritual [6].

[6] Es significativo que Jünger no haya sido un simple "escritor" sino también un oficial, un voluntario combatiente, herido muchas veces, y condecorado, entre otras, con la máxima medalla alemana al valor.

     Así, todo lo que se necesita es enfrentarse a su propia creación y competir con ella, cosa imposible a menos que sea creada casi una nueva dimensión interior, la cual, en el caso límite de la guerra, se manifestará en la forma de un heroísmo frío, lúcido y complejo, un heroísmo en el cual el elemento romántico, instintivo y patriota está ausente, y en el cual, junto a una preparación técnica más precisa, encontramos una disposición a sacrificarse, es decir, la capacidad del hombre de afrontar, e incluso amar, las situaciones más destructivas mediante la posibilidad que, en su carácter elemental, se le ofrece para coger, como un ápice, lo que puede ser llamado la "persona absoluta". Y todo esto, en una cierta medida al menos, tendrá que extenderse a una nación entera, dado que en la moderna "guerra total" la distinción entre combatientes y no-combatientes se relativiza.

     Se puede decir, por lo tanto, que la guerra moderna conducirá sólo a una transformación de la disposición heroica, y que su naturaleza cada vez más técnica constituirá una especie de prueba de fuego, donde tal disposición asume una forma esencial, se purifica y casi se des-individualiza, uniéndose a formas particulares y complejas de control, de lucidez, de dominio. Tal presuposición de heroísmo puramente espiritual y simple, es quizá la única que es todavía posible.

     Naturalmente, en estos términos el heroísmo asume un valor autónomo como pura experiencia, como realización individual. Ahora las circunstancias en los tiempos modernos parecen tales que aquellos que todavía quieren ser héroes y guerreros deben colocar esos valores en un primer plano. En una novela escrita durante el clímax de la Segunda Guerra Mundial, un personaje termina diciendo: "Es un lujo poder luchar por una causa justa". Éste es un testimonio significativo acerca de la profunda desconfianza que se ha difundido en cuanto al trasfondo ideológico de las recientes guerras, un trasfondo formado por mentiras y ficciones. Así, bien puede darse que las guerras muestren cada vez más los supuestos caracteres atribuídos a ellas por cierta sociología, rasgos similares a aquellos de los fenómenos elementales e inevitables de la Naturaleza, y el resultado es la relativización del significado y el valor de la "causa" en nombre de la cual, en un caso u otro, se lucha.

     Se puede pensar que concebir el asunto en estos términos, que tienen un efecto desmoralizante y derrotista, no podrá ser evitado. Por supuesto, será así, pero sólo en aquellos que tienen una actitud pasiva frente al fenómeno de la guerra y que en su espíritu son simplemente burgueses. Para otros, se tratará sólo de invertir la relación desde los medios al fin: el valor de la "causa" consistirá en su susceptibilidad para convertirse, a su vez, en un simple medio, para la realización de la experiencia como "valor autónomo". Más allá de toda destrucción, de toda ideología y de los "ideales", esta realización permanecerá como una cosa intangible e inalienable. Sin embargo, no es la visión de la vida respaldada por las democracias modernas la que propiciará esta eventual inversión de perspectivas. Los tiempos que nos esperan, a pesar de la euforia por la "segunda revolución industrial", hacen muy probable que permanecer de pie espiritualmente y perdurar incluso más allá de pruebas y destrucciones extremas será posible sólo en tales condiciones.

     Como un último punto, notaremos que la situación ya mencionada podría, en cierta medida, propiciar un retorno al estilo que ha sido propio de los Estados guerreros y que se perdió en la época de las democracias, las revoluciones y el nacionalismo. Para una tradición guerrera, e incluso para una franca tradición militar, el odio es desconocido como la base de la guerra. Se puede reconocer la necesidad de luchar e incluso de exterminar a otro pueblo, pero eso no implica el odio, la cólera, la animosidad y el desprecio por el enemigo. Todos esos sentimientos, para un verdadero soldado, son una cosa degradante: para combatir él no necesita ser motivado por tales bajos sentimientos, ni tampoco necesita ser exaltado en base a una propaganda, una retórica llena de humo, y mentiras. Todas esas cosas han entrado en juego con la plebeyización de la guerra, ya que los hombres que han sido formados por una natural tradición guerrera o militar aristocrática han sido colectivamente sustituídos por la "nación en armas", es decir, por las masas reclutadas indiscriminadamente por una conscripción obligatoria, mientras que paralelamente el Estado tradicional comenzó a desaparecer y surgieron los Estados nacionales, movidos por pasiones, odios y orgullo propio colectivos.

     A fin de movilizar a las masas, es necesario intoxicarlas o engañarlas, con el resultado, de hecho, de envenenar la guerra con factores pasionales, ideológicos y propagandísticos que le han conferido y le siguen confiriendo el carácter más atroz y deplorable. Los Estados tradicionales no tuvieron necesidad de eso. Ellos no necesitaron crear un pathos chauvinista ni casi una psicosis a fin de movilizar a sus tropas e incrementar su "moral". Para eso bastaba el principio puro del Imperium y la referencia a los principios de la lealtad y el honor. Objetivos claramente definidos eran establecidos para una guerra necesaria que era emprendida en una manera desapegada, para que no dejara una huella de odio y desprecio entre los combatientes.

     De esto se puede ver que también en este aspecto las perspectivas se invierten: en la época de las democracias la guerra misma es degradada y acompañada por una exasperación y un radicalismo que eran desconocidos en la época del presunto militarismo y de los "Estados militares". Además, las guerras parecen desencadenarse cada vez más por factores incontrolables, precisamente porque tales son las pasiones e intereses que predominan en los Estados democráticos, que carecen del principio de la soberanía pura. Y la inevitable consecuencia de eso es que los conflictos adquieren un carácter cada vez más irracional, que conduce a lo que menos se había previsto y deseado, y su trágico balance es a menudo negativo, sólo en términos de una "matanza inútil" o una contribución adicional al desorden universal.

     Ahora bien, la tecnificación de la guerra moderna, por un lado, y la creciente disolución del tejido de los mitos democráticos, por otro, pueden conducir a una purificación de la guerra en aquellos que, a pesar de todo, no podrían evitarla; y, donde actúan los correspondientes factores políticos, no podemos excluír la posibilidad de que el efecto total pueda ser un retorno parcial a la normalidad.

     Aquí no hemos considerado oportuno detenernos en particular en la "guerra nuclear", por varias razones. En primer lugar, porque parece que el arma termonuclear tendrá durante un buen tiempo el efecto de ser un "elemento disuasivo", al desalentar a cada uno de los bloques contrapuestos de tomar iniciativas en las cuales el riesgo sería en todo caso enorme y preciso. En segundo lugar, el uso parcial de esas armas implicará además inevitablemente, como un complemento, una guerra emprendida con armas convencionales, en un complejo para el cual las consideraciones presentadas hasta ahora son todavía en general válidas. El caso límite de una guerra nuclear total, a la cual se le suelen asociar visiones apocalípticas, puede ser descartado, porque eso sellaría, en la economía cósmica, el destino de toda una civilización condenada.

     Tampoco deberíamos considerar aquí la idea de un "Estado mundial" o "universal" como alternativa: alternativa utópica desde el momento en que, después de posteriores colapsos, la nivelación completa de la Humanidad se ha convertido en un hecho consumado.–
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Guaro

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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Sáb Mayo 12, 2018 6:40 pm

Traduzco esta critica a la concepción de los Derechos Humanos, desde una perspectiva Marxista-Leninista, por parte del Periodista y analista internacional Gearóid Ó Colmáin. 

https://twitter.com/broadfordsoviet?lang=es
https://ahtribune.com/author.html?id=933
http://www.gearoidocolmain.org/


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[size=16]http://www.gearoidocolmain.org/amnesty-international-war-propaganda-human-rights-terrorism/
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El articulo es vital, porque me parece que debemos poner la lupa para extraer todos los contrabandos ideológicos de índole liberal, que han penetrado en las fuerzas revolucionarias. Si queremos una Nueva Revolución, que conserve aspectos positivos de esta, debemos también eliminar las bolas de estiércol y los contrabandos de la vieja sociedad capitalista, introducidos en la nueva Sociedad Socialista. Si eso no se hace, se seguirán repitiendo los mismos errores. En parte, una de las razones por las cuales Venezuela sigue siendo un País capitalista con una economía en descomposición, es por una actitud timorata, blandengue... que teme deslastrarse de vicios heredados de la vieja sociedad. 

 La lucha no es solo económica, sino también en el plano de las ideas porque los capitalistas, los terroristas e imperialistas montan vastos laboratorios de Propaganda y de OPSIC. Captan y sobornan a científicos, periodistas y figuras públicas, los ponen en puestos claves, los hacen pasar por Revolucionarios, para que estos difundan las super-estructuras ideológicas mentirosas del capitalismo, esto puede ser PELIGROSO, porque pone al liderazgo revolucionario en una posición que puede perjudicar al Pueblo. Naturalmente, el objeto final es defender el Interés de Clases del Gran Capital. La lucha también se libra en la consciencia revolucionaria, en la conciencia nacional y social, de las masas. Por eso es importante prevenir a los Nuevos Revolucionarios, a los Revolucionarios al servicio del Nacionalismo y del Socialismo para que estén al acecho ideológico, identificando los contrabandos que el enemigo intenta injertar en la consciencia de las masas populares, para poder dar una respuesta oportuna con nuestras armas de combate ideológico y dialéctico. Sin más que añadir.

DERECHOS HUMANOS CONTRA DERECHOS SOCIALES.


 Derechos Humanos.






 El Filosofo Frances Miguel Foucault, argumentó que el hombre como un Duplicado Empírico-Trascendental fue esencialmente una invención del Siglo XIX. A según, que la Noción del Individuo, concebido como un Ego trascendental separable de fuerzas históricas y sociales primero apareció en la filosofía Occidental durante la Ilustración.


Foucault al celebrar la muerte del hombre, como ser humano comienza a ser conceptualizado por estructuralistas y post-estructuralistas, como un punto descentrado en una vasta matriz de relaciones de Poder. La consecuencia política de esta concepción nietzscheteana del hombre, es el relativismo, el nihilismo, el izquierdismo reaccionario que se opone a todo y no defiende nada. Sin embargo, en el marco de su rechazo al hombre, estructuralistas y post-estructuralistas  todavía defienden los Derechos Humanos.  


 Los Marxistas rechazan la nación de Derechos Humanos porque representan una concepción burguesa del Ser Humano. Para los Marxistas, los Derechos Humanos, son una Categorías Burguesas, que corresponden a Intereses de Clase Burgueses. 


 Muchos izquierdistas defienden la noción de Derechos Humanos. Hay otras, que coinciden que los derechos humanos deben ser criticados y rechazados. Los seres humanos, como entidad social es lo que debemos defender. Derechos humanos como actores histórica y socialmente constituidos. Determinados por el Medio pero  a su vez capaz de construir y superar ese mismo Medio. Los seres humanos son Complejos seres sociales y dialécticos, no Egos Abstractos con Derechos.


 No nos puede sorprender que las agencias de Derechos Humanos funcionan como departamentos de Propaganda del Imperialismo. El concepto de los derechos del hombre nació del surgimiento histórico de la burguesía y del modo de producción capitalista.  Por eso, los Derechos Humanos van a la mano con los Derechos de Propiedad. Los Derechos Humanos siempre son derechos a la propiedad privada: Los derechos de los explotadores, los derechos de los opresores, los derechos de los terroristas.



 Debemos defender en cambio, los DERECHOS SOCIALES.






 Como dijo Aristoteles, el hombre es un animal político. Un animal cuyo ser es inseparable de la Polis, de la Fabrica Social, de la Comunidad. Amnistía Internacional, Human Right Watch y semejantes organizaciones de derechas, son las damas de compañía del nuevo tipo de IMPERIALISMO HIPER-INDIVIDUALISTA que AMENAZA A LA HABILIDAD DE LOS SERES HUMANOS DE SENTIR EMPATÍA POR LOS SUFRIMIENTOS DE OTROS.  Los grupos de Derechos Humanos están más interesados en ''derechos''   que en humanos. Están más centrados en títulos y leyes  que en emociones y pasiones, están más interesados en la corrección política, que en ser Verdadero, Autentico y Honesto, la Libertad del Mercado es más importante que la Libertad del Ser humano para ellos. 

 Los pacifistas no debemos solamente denunciar, exponer y condenar las mentiras y manipulaciones de los grupos de DDHH, también debemos atacar la misma filosofía de los Derechos Humanos; porque los humanos NO PUEDEN SER CONCEPTUALIZADOS COMO entidades nacidas con derechos inalienables, sino MÁS BIEN COMO SERES SOCIALES CRECIENDO EN COMUNIDADES DINÁMICAS, que IMPONEN DEBERES INELUCTABLES, DEUDAS Y OBLIGACIONES HACIA SUS HERMANOS. Sin esas relaciones de Interindependencia no habría sociedad ni Seres Humanos. 

Debemos RECHAZAR los DERECHOS HUMANOS ABSTRACTOS y PROCLAMAR DERECHOS CONCRETOS:  DERECHO A LA VIVIENDA GRATIS; EL DERECHO A LA POSESIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN; EL DERECHO A VIVIR EN PAZ; DERECHO A LA PRIVACIDAD, DERECHO AL TRANSPORTE Y A LA SALUD; AL AGUA Y A LOS ALIMENTOS SALUDABLES.   


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Guaro

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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por nick7777 el Dom Mayo 27, 2018 12:32 pm

Hace dos semanas publicamos en este sitio web un artículo extremadamente importante sobre el plan del Comando Sur contra Venezuela [1].
El Comando Sur (SouthCom) es el mando estadounidense a cargo de las tropas que Estados Unidos mantiene en las numerosas bases militares que ese país mantiene en Latinoamérica.
La autora de ese artículo es Stella Calloni. Desde los años 1980, Stella Calloni denuncia incansablemente los complots que Estados Unidos urdió contra los pueblos de Latinoamérica con los servicios secretos de las dictaduras de Chile, Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, durante la guerra fría y bajo la denominación de «Operación Cóndor» [2]. Stella Calloni conoce personalmente a casi todas las personalidades que han dirigido la izquierda latinoamericana de los últimos 30 años.
Sin embargo, esta respetada escritora, icono del periodismo investigativo latinoamericano, ha sido violentamente criticada por ciertas organizaciones o grupos de izquierda en varios países. Ha falta de argumentos, las expresiones emitidas desde esos círculos van desde poner en duda los hechos que Stella Calloni expone hasta el cuestionamiento sobre la autora misma.
Lo que hoy sucede en Latinoamérica es la extensión a esa área geográfica de lo que yo viví personalmente en Europa desde el año 2002 y la publicación de mi libro sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 [3]: organizaciones de izquierda niegan los proyectos e incluso los actos de Estados Unidos, a pesar de la presentación de pruebas. Y tratan de hacer callar a quienes advierten sobre la existencia de un peligro inminente. Paradójicamente, organizaciones de derecha, que antes estuvieron vinculadas a Washington, sí tienen en cuenta estas advertencias.
El mencionado artículo de Stella Calloni reviste una tremenda importancia, sobre todo porque demuestra no sólo lo que el Comando Sur estadounidense ya está haciendo en contra del presidente Nicolás Maduro, sino por ser además expone el hecho que el Pentágono ya no está planificando lo que hoy llamamos un «cambio de régimen». Ya no se trata, como en los años 1970, de derrocar a Salvador Allende para poner en el poder al general Pinochet. Ahora se trata de destruir el Estado en Venezuela, de acabar con chavistas y opositores –sin importar tendencias– y que nadie quede en capacidad de gobernar para que el país quede a merced de la voluntad de Washington.
Ante el artículo de Stella Calloni, se desvanece la diferencia entre izquierda y derecha. Cada cual queda frente a su propio sentido de la responsabilidad. Pero ese cambio radical de situación carece de importancia porque el problema principal ya no es de orden económico, ahora es de naturaleza militar. Ahora se plantea la cuestión del Pueblo ante las élites transnacionales, de la Nación ante la agresión extranjera.
Ya tenemos conocimiento del plan del Comando Sur [4] y vemos también cómo sus tropas se despliegan en orden de batalla. Eso no significa que la conflagración tenga necesariamente lugar –el presidente Trump se opone a ella– pero tenemos que estar preparados.
Tenemos que aprender las lecciones de lo que ha venido sucediendo desde hace 17 años en el Gran Medio Oriente (o Medio Oriente ampliado) [5]. Aunque la prensa mundial ha abordado los desórdenes y guerras en Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Túnez, Egipto, Libia, Bahréin, Siria y Yemen como si se tratara de una epidemia de violencia, hoy podemos comprobar que la guerra ya no está dirigida contra un solo país sino que responde a una estrategia extranjera aplicada a toda una región. Así fue ya con la Operación Cóndor, en los años 1970.
Pero lo más importante es un elemento nuevo: esa guerra continúa, no ha terminado en ninguno de los lugares donde se inició. Estados Unidos no provoca todo ese desorden para poner en el poder a un partido político. Su prioridad ya no es el robo de los recursos sino destruir las estructuras que constituyen el Estado así como las relaciones sociales en el seno de las sociedades [6], lo cual significa hundir a los pueblos agredidos en la barbarie. ¿Por qué? Porque es el medio más seguro de eliminar toda posibilidad de resistencia organizada.
Las guerras imperialistas modernas son muy diferentes de lo que vimos durante la guerra fría. Debido a ello, trastocan nuestras referencias intelectuales y nos obligan a modificar nuestra manera de analizar y entender el mundo.
Independientemente de lo que pensemos sobre la catadura moral de esa estrategia, la realidad nos obliga a admitir que el Pentágono está aplicando la estrategia del almirante estadounidense Arthur Cebrowski [7], que su amigo Donald Rumsfeld llamó la «guerra larga», antes de que el presidente George Bush hijo le diera el nombre de la «guerra sin fin».
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Dom Mayo 27, 2018 12:45 pm

@Nick7777 escribió:
Pero lo más importante es un elemento nuevo: esa guerra continúa, no ha terminado en ninguno de los lugares donde se inició. Estados Unidos no provoca todo ese desorden para poner en el poder a un partido político. Su prioridad ya no es el robo de los recursos sino destruir las estructuras que constituyen el Estado así como las relaciones sociales en el seno de las sociedades [6], lo cual significa hundir a los pueblos agredidos en la barbarie. ¿Por qué? Porque es el medio más seguro de eliminar toda posibilidad de resistencia organizada.

  Correcto. La consecuencia lògica de la Hegemonìa yanqui... es la disoluciòn de los Estados.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Mar Jul 10, 2018 4:13 pm

Comparto este articulo del Filosofo Ruso Alexander Dugin.

''Dugin, cree que la idea liberal de ‘individuo’ supone la alienación de la persona humana, el Ser existe, y el resto puede ser construido sobre él. La Cuarta Teoría Política critica todo aquello que promueve la deshumanización del mundo y ataca al Dasein, como la globalización, el multiculturalismo, el ateísmo o el cosmopolitismo tecnológico, haciendo que el hombre pierda toda ligazón con las raíces del ser. Esta teoría podría resumirse, a grandes rasgos, como una crítica a la metafísica de la Modernidad rehuyendo de las doctrinas políticas clásicas. «La tradición –dice– no es lo pasado sino lo eterno» por lo que la modernidad representa «una lucha contra lo eterno''

https://www.democresia.es/pensamiento/cultura-politica/dugin-el-filosofo-rusia-contra-el-nuevo-orden-mundial/



METAFÍSICA DEL NACIONAL-BOLCHEVISMO
Aleksandr Dughin



LA DEFINICIÓN APLAZADA

El término "Nacional-Bolchevismo" puede indicar imágenes muy diversas. En sí, emergió en Alemania y en Rusia para reflejar la intuición, por parte de algunos teóricos políticos, del carácter nacional de la Revolución bolchevique de 1917, carácter oculto a la fraseología del marxismo internacionalista ortodoxo. En el contexto ruso, "nacional-bolchevique" fue la denominación habitual de aquellos comunistas orientados hacia la conservación del Estado y (consciente o inconscientemente) continuadores de la línea geopolítica de la misión de la Gran-Rusia. Pero "nacional-bolcheviques" rusos se encuentran tanto entre los blancos (Ustrialov, los "smeno-vekhovisij", los euroasiáticos de izquierda) como entre los rojos (Lenin, Stalin, Radek, Lezhnev, etc.) (1). En Alemania el fenómeno análogo se asoció a las formas de nacionalismo de extrema izquierda de los años 20 y 30 del siglo XX, en cuyos ambientes se daba una combinación de ideas socialistas no-ortodoxas, ideas nacionalistas y actitudes positivas a un entendimiento con la Unión Soviética. Entre los nacional-bolcheviques alemanes, el más coherente y radical fue sin duda Ernst Niekisch; pero en este movimiento también encontramos personajes destacados de la Revolución Conservadora alemana, como Ernst Jünger, Ernst von Salomon, August Winnig, Karl Otto-Paetel, Harro Schulzen-Beysen, Hans Zehrer, así como miembros del Partido Comunista, como Laufenberg e Wolfheim, pero también figuras espontáneas del ala izquierda del NSDAP, como Otto Strasser y Joseph Goebbels.

En verdad, el concepto de "Nacional-Bolchevismo", por amplitud y profundidad, atraviesa las corrientes políticas. Todavía hoy, para llegar a una comprensión adecuada, debemos examinar problemas de orden teórico y filosófico de orden más global, concernientes a las definiciones de "derecha" y de "izquierda", de "nacional" y de "social". La doble palabra "nacional-bolchevismo" encierra un significado paradójico. ¿Cómo pueden dos nociones mutuamente excluyentes combinarse en un único término?

Independientemente de los éxitos alcanzados por las reflexiones de los nacional-bolcheviques, que se resienten sin duda de las limitaciones del contexto histórico específico, la idea de una aproximación de la izquierda al nacionalismo y de la derecha al bolchevismo se revela inesperada y sorprendentemente fecunda, abriendo nuevos horizontes a la comprensión de la lógica histórica, del desarrollo social y del pensamiento político.

Nuestro punto de vista no será un hecho político particular y concreto: si Niekisch escribió esto, si Ustrjalov evaluó un cierto fenómenos de tal modo, si Savitskij apuntó esta argumentación, y demás. Debemos, por el contrario, intentar la observación del fenómeno desde un punto de vista sin precedentes: aquello mismo que lo hizo posible la existencia de tal combinación "nacional y bolchevique". Obrando tal estaremos en condiciones no sólo de describir el fenómeno, sino también de comprenderlo y ―gracias a ello― de comprender muchos otros aspectos de nuestra época paradójica.

LA INESTIMABLE CONTRIBUCIÓN DE KARL POPPER.

En la ardua tarea de definir la esencia del "nacional-bolchevismo" es difícil algo mejor que la referencia a las investigaciones sociológicas de Karl Popper, y especialmente a su trabajo fundamental "La sociedad abierta y sus enemigos". En esta obra ponderosa, Popper propone un modelo en base al cual todos los tipos de sociedad se reparten en grandes líneas en dos categorías principales: las sociedades abiertas y las sociedades no abiertas, siendo estas últimas obra de los enemigos de la sociedad abierta. Según Popper, las sociedades abiertas se basan en el rol central del individuo y sobre sus características fundamentales: racionalidad, discrecionalidad, ausencia de una teleología global en la acción, etc. El sentido de la sociedad abierta consiste en el rechazo de todas las formas de Absolutos no compatibles con la individualidad y con su naturaleza.. Una sociedad tal es abierta" a causa de la variedad de las combinaciones ilimitadas de los átomos individuales (aunque privados de sentido y de finalidad); teóricamente, una sociedad de este género debiera estar dirigida a conseguir un equilibrio dinámico ideal. El mismo Popper se declara un firme partidario de la sociedad abierta.

El segundo tipo de sociedad es definido por Popper como "hostil a la sociedad abierta". Queriendo prevenir las posibles objeciones, no la llama "sociedad cerrada", pero usa frecuentemente el término "totalitaria". En cualquier caso, según Popper, la simple aceptación o rechazo del concepto de "sociedad abierta" constituye un criterio de clasificación para cualquier doctrina política, social o filosófica.

Enemigos de la "sociedad abierta" son quienes propugnan todo género de modelos teoréticos fundados sobre el Absoluto, en vez del rol central del individuo. El Absoluto, incluso cuando se elige por libre elección, invade inmediatamente la esfera individual, transforma radicalmente su proceso evolutivo, viola coercitivamente la integridad atomista del individuo sometiéndolo a cualquier otro impulso individual externo. El individuo vienen inmediatamente limitado por el Absoluto, y por lo tanto la sociedad pierde su condición de "apertura" y la posibilidad de un libre desarrollo en todas las direcciones. El Absoluto pone fines y límites, establece dogmas y normas, plasma al individuo como el escultor plasma sus materiales.

Popper hace iniciar la genealogía de los enemigos de la "sociedad abierta" con Platón, a quien considera el fundador del totalitarismo en filosofía y padre del "oscurantismo". Después, paso a paso, continúa con Schlegel, Schelling, Marx, Spengler y otros pensadores modernos, todos puestos en común, en su clasificación, por un indicio: la introducción de construcciones metafísicas, éticas, sociológicas y económicas fundadas sobre principios que niegan la "sociedad abierta" y el rol central del individuo. Y sobre este punto Popper es absolutamente justo.

El elemento más importante del análisis de Popper es el hecho de que pensadores y políticos sean catalogados como "enemigos de la sociedad abierta" independientemente de sus convicciones de "derecha" o de "izquierda", "reaccionarias" o "progresistas". Popper pone el acento sobre otro punto sustancial y sobre un criterio más fundamental, que unifica ideologías y filosofías en apariencia contradictorias. Marxistas, conservadores, fascistas, algunos social-demócratas, todos ellos pueden ser identificados como "enemigos de la sociedad abierta". Al mismo tiempo, liberales como Voltaire o pesimistas reaccionarios como Schopenhauer pueden descubrirse unidos en el conjunto de los amigos de la sociedad abierta.

La fórmula de Popper es esta: o "la sociedad abierta" o "sus enemigos"



LA SANTA ALIANZA DEL OBJETIVO

La definición más acertada y apreciada de "nacional-bolchevismo", será ahora la siguiente: "El nacional-bolchevismo es la super-ideología común a todos los enemigos de la sociedad abierta". No es sólo una entre las ideologías hostiles a tal sociedad, sino precisamente su antítesis consciente, total y natural. El nacional-bolchevismo es un tipo de ideología que se apoya en la completa y total negación del individuo y en su rol central; y en la cual el Absoluto ―en cuyo nombre el individuo es negado― asume su sentido más amplio y general. Osaremos decir que el nacional-bolchevismo justifica cualquier versión del absoluto, cualquier refutación de la "sociedad abierta". En el nacional-bolchevismo está inscrita la tendencia a universalizar el Absoluto a cualquier coste, a promover una ideología y un programa político tales que sean la encarnación de todas las formas intelectuales hostiles a la "sociedad abierta", reconociendo un común denominador e integrando un bloque conceptual y político indivisible.

Naturalmente, en el transcurso histórico, las varias tendencias hostiles a la "sociedad abierta" fueron también hostiles las unas hacia las otras. Los comunistas han negado indignados su semejanza a los fascistas, y los conservadores han negado tener nada que ver con ambas corrientes citadas. En la práctica, ninguno entre los "enemigos de la sociedad abierta" admite ninguna relación con las otras ideologías análogas, considerando al mismo tiempo este parangón como una crítica denigratoria. Al mismo tiempo, las diferentes versiones de la misma "sociedad abierta" se han desarrollado en estrecha unión recíproca, demostrando una clara conciencia de su parentela ideológica y filosófica. El principio del individualismo ha sabido unir a la monarquía protestante inglesa con el parlamentarismo democrático de Norteamérica, donde en sus inicios el liberalismo se combinó graciosamente con la posesión de esclavos.

Fueron precisamente los nacional-bolcheviques los primeros en intentar una coalición de las varias ideologías hostiles a la "sociedad abierta"; ellos revelaron la existencia de aquel eje común que ―al parecer de sus adversarios ideológicos ― reunía en torno a sí todas las posibles alternativas al individualismo y a la sociedad por él fundada.

Los primeros nacional-bolcheviques históricos construyeron su teoría sobre la base de aquel impulso profundo y casi del todo irreflexivo. El blanco de la crítica nacional-bolchevique fue el individualismo, de "derechas" tanto como de "izquierdas". En la "derecha", el individualismo se expresaba en la economía, en la "teoría del libre mercado"; en la izquierda, en el liberalismo político: la "sociedad igualitaria", la ideología de los "derechos humanos ", y similares.

En otras palabras, los nacional-bolcheviques supieron identificar la esencia de su posición metafísica y la de sus adversarios.

En el lenguaje filosófico, "individualismo" se identifica prácticamente con "subjetivismo". Si operásemos una lectura de la estrategia nacional-bolchevique a este nivel, podríamos afirmar que el nacional-bolchevismo es netamente contrario a lo "subjetivo" y netamente favorable a lo "objetivo". La cuestión entonces no se pone en los términos materialismo o idealismo, sino en los términos idealismo objetivo y materialismo objetivo (a un lado de la barricada) o idealismo subjetivo y materialismo subjetivo (al otro) (2).

Así, la filosofía política del nacional-bolchevismo sostiene la natural unidad de las ideologías fundadas sobre la posición central de lo objetivo, al cual se le confiere un status idéntico a aquel del Absoluto, independientemente de cómo sea interpretado este carácter de los objetivo. Podemos decir que la máxima metafísica suprema del nacional-bolchevismo es la fórmula hinduísta "El Atman es Brahman". En el hinduismo, el "Atman" es el Ser humano supremo, trascendente e indiferente al "yo" individual, pero al mismo tiempo interno a este último como su parte más íntima y misteriosa, huidiza a los condicionamientos de lo inmanente. El Atman es el Espíritu interior, en su sentido objetivo y supraindividual. El "Brahman" es la Realidad Absoluta, que abarca al individuo desde el exterior, el carácter objetivo exterior elevado a su fuente primaria y suprema. La identidad del Arman y el Brahman en su unidad trascendente es el sello de la metafísica hindú y, sobre todo, el punto de partida de la realización espiritual. Se trata de un elemento común a todas las doctrinas sagradas, sin excepción. En todas se presenta la cuestión de la finalidad fundamental de la existencia humana, de la superación del "sí mismo", de la expansión hacia otros límites del pequeño "yo" individual.; el camino que se aleja de este "yo", interior o exterior, conduce al mismo éxito victorioso. De aquí lo paradójico de la tradición iniciática, expresado en la famosa fórmula del evangelio: "quien quiera ganar su vida la perderá". El mismo significado está contenido en la genial afirmación de Nietzsche: "Lo humano es aquello que debe ser superado". El dualismo filosófico entre "subjetivo" y "objetivo" ha influenciado todo el curso de la historia en la esfera más concreta de la ideología, siguiendo las especificaciones de la política y del ordenamiento social. Las diferentes versiones de la filosofía "individualista" se han concretado progresivamente en el campo ideológico del liberalismo y de la política liberal-democrática. Se trata del macro-modelo de "sociedad abierta" del cual se ha ocupado Popper. La "sociedad abierta" es el último y más maduro fruto del individualismo vuelto en ideología y realizándose en una política concreta. Es por ello que nos obligamos a desarrollar el problema de un máximo común modelo ideológico para los autores de la percepción "objetiva", de un programa sociopolítico universal para los "enemigos de la sociedad abierta". El resultado que obtendremos será la ideología del nacional-bolchevismo.

En paralelo a la radical innovación de esta filosofía discriminante, operada verticalmente respecto a los esquemas habituales (como idealismo-materialismo), los nacional-bolcheviques señalan una nueva línea de confín en política. Derecha e izquierda son ahora ambas divididas en dos sectores. La extrema izquierda (comunistas, bolcheviques, "hegelianos de izquierda"), vienen a combinarse en la síntesis nacional-bolchevique con los extremistas nacionalistas, estatalistas, sostenedores de la idea del "Nuevo Medievo", en breve, con todos los "hegelianos de derecha" (3).

Los enemigos de la "sociedad abierta" han retornado a su terreno metafísico común.

LA METAFÍSICA DEL BOLCHEVISMO O MARX VISTO DESDE LA DERECHA

Aclaremos ahora el modo de entender los dos componentes de la expresión "nacional-bolchevismo" en un significado puramente metafísico.

Como es sabido, el término "bolchevismo" hizo su aparición en el curso del debate interior en el seno del POSDR (Partido Obrero Social-Democrático Ruso), para definir la fracción que se situó junto a las tesis de Lenin. Recordemos que la política de Lenin en el ámbito de la socialdemocracia rusa se caracterizaba en su extrema radicalidad, en el rechazo de los compromisos, en la acentuación del carácter elitista del partido y en el "blanquismo" o teoría de la conspiración revolucionaria. En seguida, los hombres que llevaron a término la Revolución de Octubre y tomaron el poder en Rusia fueron llamados "bolcheviques". Pero, en la fase post-revolucionaria, casi de súbito, el término perdió su significado circunscrito y pasó a ser entendido como sinónimo de "mayoritario", de "política pan-nacional", de "integración nacional" ("bolchevique", en ruso, puede traducirse aproximadamente como "representante de la mayoría"). Se llegó así a una fase en la que el "bolchevismo" fue percibido como una versión nacional, puramente rusa, del comunismo y del socialismo, en contraposición a las abstracciones dogmáticas de los marxistas y, al mismo tiempo, de las tácticas conformistas de las otras tendencias socialdemócratas. Una similar interpretación del bolchevismo" fue en larga medida característica de la Rusia, y fue aquella la que predominó en Occidente. La mención del "bolchevismo" en reacción al término "nacional-bolchevismo" no se limita todavía a este significado histórico. Estamos en presencia de una determinada política, común a todas las tendencias de la izquierda radical de naturaleza socialista o comunista que podemos definir "radical", "revolucionaria" o "antiliberal". La referencia es a aquel aspecto de la teoría de la izquierda que Popper define como "ideología totalitaria" o como "teoría de los enemigos de la sociedad abierta". Por lo tanto, no es posible reducir el "bolchevismo" al influjo de la mentalidad rusa sobre la doctrina de la socialdemocracia. Se trata de una determinada componente siempre presente en todas las filosofías de izquierda, y que puede libremente desarrollarse al margen de las condiciones en la Rusia de 1917.

En los últimos tiempos, una cuestión viene interrogando a los historiadores más objetivos: ¿La ideología fascista, es realmente "de derechas"? Y el mismo hecho de expresar esta duda apunta naturalmente en la dirección de la posible interpretación del "fascismo" como fenómeno más bien complejo, que presenta una gran cantidad de trazos típicamente "de izquierda". Y aquí anotamos la cuestión simétrica: ¿el "comunisno", es realmente "de izquierdas"? Tal pregunta no ha llegado a los medios académicos, pero la cuestión se hace urgente: es necesario cubrir esta demanda.

Es difícil negar al comunismo trazos auténticamente "de izquierdas", como la apelación a la racionalidad, al progreso, al humanismo, al igualitarismo, etc. Pero, al lado de estos, presenta aspectos que se presentan, sin sombra de duda, al margen de un marco de "izquierdas" y que se asocian a la esfera de lo irracional, del antihumanismo y del totalitarismo. Estos son en su conjunto los elementos de "derechas" presentes en la ideología comunista, que definimos como "bolcheviques" en su sentido más general, Antes, en el mismo marxismo, aparecen dos elementos sospechosos, desde el punto de vista progresista, de ser "auténticamente" de "izquierdas". Se trata de la herencia de los socialistas utópicos franceses y del hegelianismo de izquierdas. Sólo la ética de Feuerbach contrasta con la esencia "bolchevique" de la construcción ideológica de Marx, confiriendo al conjunto entero una colorista terminología humanista y progresista.

Los socialistas utópicos, ciertamente incluidos por Marx en el conjunto de sus maestros predecesores, fueron los espontáneos de un particular mesianismo místico y los predecesores de un "retorno a la Edad de Oro". Prácticamente, todos fueron miembros de sociedades secretas y esotéricas, fuertemente impregnadas de una atmósfera de misticismo, escatología y predicciones apocalípticas. Este un universo en el cual se intercalaban motivos sectarios y ocultismos religiosos, cuyo sentido se reducía al siguiente esquema: "El mundo moderno es intrínsecamente malvado, pues ha perdido la dimensión de lo sacro. Las instituciones religiosas son corruptas y han perdido la bendición de Dios (un tema común entre las sectas extremistas protestantes, como los anabaptistas y los "viejos creyentes" rusos). El mundo está gobernado por el mal, el engaño, el materialismo y el egoísmo. Pero los iniciados sabemos del próximo retorno de una Edad de Oro, y la favoreceremos con rituales enigmáticos y aciones ocultas".

Los socialistas utópicos proyectaron este modelo, común al esoterismo mesiánico occidental, sobre la realidad social, y revistieron de semblanzas políticas y sociales el siglo áureo del porvenir. Ciertamente, era un intento de racionalización del mito escatológico, pero al mismo tiempo era una intromisión en la política del carácter sobrenatural del Reino venidero, del "Regnum", y evidentemente en sus programas sociales y en sus manifiestos, donde no es difícil encontrar descripciones de las maravillas de la futura sociedad comunista (navegantes que cabalgan a lomos de delfines, manipulación de las condiciones meteorológicas, comunidad de esposas y libertad sexual, vuelos humanos, etc.). Es absolutamente evidente el carácter cuasi-tradicional de esta dirección política: un misticismo escatológico radical, la idea del retorno a los Orígenes, que justifican plenamente la clasificación de esta componente no sólo a la "derecha", sino incluso a la "extrema derecha".

Ahora lleguemos a Hegel y a su dialéctica. Es ampliamente conocido que las convicciones políticas personales del filósofo fueron extremadamente reaccionarias. Pero esta no es la cuestión. Si examinamos el fundamento metodológico de la dialéctica hegeliana (y fue precisamente el método dialéctico el que Mar tomo prestado, en muy amplia medida, de Hegel), descubriremos una doctrina perfectamente tradicionalista, incluso escatológica, que hace uso de una terminología específica. Además, tal terminología refleja la estructura del acercamiento iniciático, esotérico, a los problemas gnoseológicos, bien distante de la lógica puramente profana de Descartes y Kant; éstas tendrían por fundamento el "sentido común", las especificaciones gnoseológicas de aquella "conciencia de la vida cotidiana" de la cual (vale la pena anotarlo) todos los liberales, y en particular Karl Popper, son apologistas.

La filosofía de la historia de Hegel es una versión del mito tradicional, integrada en una teleología puramente cristiana. La Idea Absoluta, alienada de sí misma, deviene el mundo (recordemos la fórmula del Corán: "Allah era un tesoro escondido que quería ser descubierto"). Encarnándose en la historia, la Idea Absoluta ejerce una influencia desde el exterior sobre los hombres, como "astucia de la Razón", predeterminando el carácter providencial de la trama de los de los eventos. Para tal fin, mediante el adviento del Hijo de Dios, la perspectiva apocalíptica de la realización total de la Idea Absoluta se desvela al nivel subjetivo, que, por efecto de aquelllo, de "subjetivo" se hace "objetivo". "El Ser y la Idea son una misma cosa", es decir: "el Atman es Brahman". Esto deviene en un determinado Reino particular, en un Imperio del Fin que el nacionalista alemán Hegel identificó con Prusia. La Idea Absoluta es la tesis; la alienación en la historia es la antítesis; su realización en el Reino escatológico es la síntesis. La gnoseología hegeliana se funda sobre esta visión ontológica. Distinta de la racionalidad común –que se apoya sobre las leyes de la lógica formal, obra sólo con afirmaciones positivas y se limita a las actuales relaciones de causa/efecto- la "nueva lógica" de Hegel asume como objeto aquella especial dimensión ontológica de la cosa, integrada en su aspecto potencial, inaccesible a la "conciencia de la vida cotidiana", pero ampliamente empleada en las corrientes místicas de Paracelso, Jakob Boheme, los hermetistas y los rosacrucianos. El hecho de un sujeto o afirmación (al cual se reduce la gnoseología "cotidiana" de Kant) es para Hegel sólo una de las tres hipóstasis. La segunda hipóstasis es la "negación" de aquel hecho, entendida no como pura nada (según la visión de la lógica formal) sino como una particular modalidad de existencia supraintelectual de una cosa o de una afirmación.. La primera hipóstasis es el "Ding für uns" (la cosa para nosotros); la segunda hipóstasis el "Ding an sich" (la cosa en sí). Pero, a diferencia de la perspectiva kantiana, la "cosa en sí" es interpretada no como algo trascendente y puramente apofático, no como un no-ser gnoseológico, sino como un ser-en-otro-modo gnoseológico. Y ambas hipóstasis relativas desembocan en la Tercera, la síntesis, que abraza tanto la afirmación como la negación, la tesis tanto como la antítesis. Así, considerando el proceso de pensamiento en su coherencia, la síntesis tiene lugar después de la "negación", en cuanto que segunda negación o "negación de la negación". En la síntesis se complementan tanto la afirmación como la negación. La cosa co-existe con su propia muerte, que según una particular perspectiva ontológica y gnoseológica no es vista como vacío, sino como otro-modo-de-ser de la vida, como alma.

El pesimismo gnoseológico kantiano, raíz de la meta-ideología liberal, es derribado, es descubierto como "irreflexión", y el "Ding an sich" (la cosa en sí) deviene "Ding fuer sich" (cosa para sí). La razón del mundo y el mismo mundo se combinan en la síntesis escatológica, donde la existencia y la no-existencia estarán ambas presentes, sin excluirse recíprocamente. El Reino Terrenal del Fin, dirigido por la casta de los iniciados (la Prusia ideal) se integrará con la Nueva Jerusalén descendida a la Tierra. Será el final de la historia y el comienzo de la Era del Espíritu Santo.

Este escenario mesiánico escatológico fue tomado en préstamo por Marx y aplicado a una esfera diferente, a la esfera de las relaciones económicas. Una pregunta interesante: ¿por qué hizo Marx tal cosa? La "derecha" está presta a responder citando su "falta de idealismo", su "naturaleza grosera" (cuando no sus intentos subversivos). Explicaciones sorprendentemente simplistas, que han mantenido su polaridad en el curso de varias generaciones de reaccionarios. De manera más verosímil, Marx –que estudió a fondo la economía política inglesa- fue seducido por la semejanza entre las teorías liberales de Adam Smith, que ven la histor4ia como un movimiento progresivo hacia la sociedad de libre mercado y la universalización de un denominador común monetario material, y el concepto hegeliano que expresa la antítesis histórica, vale decir la alienación de la Idea Absoluta en la historia. De modo genial, Marx ha identificado la máxima alienación del Absoluto en el Capital.

Del análisis de la estructura del capitalismo y de su desarrollo histórico Marx extrae el conocimiento de la mecánica de la alienación, la fórmula alquímica de sus reglas de funcionamiento. Y esta comprensión mecánica –las fórmulas de la antítesis- fue sólo la primera y necesaria condición para la Gran Restauración tras la Última Revolución. Para Marx, el Reino del comunismo por venir no era solamente el progreso, sino el éxito final, la "revolución" en el sentido etimológico del término. No por casualidad el propio Marx definió el estadio primero de la humanidad como "comunismo de las cavernas". La tesis es el "comunismo de las cavernas", la antítesis es el Capital, la síntesis es el comunismo mundial. Comunismo es sinónimo de Fin de la Historia, de Era del Espíritu Santo. El materialismo, la focalización sobre las relaciones económicas e industriales, no testimonia el interés de Marx por la praxis, sino de su aspiración a la transformación mágica de la realidad y de su rechazo radical de los sueños compensatorios de todos los soñadores irresponsables que no han hecho sino agravar el elemento de alienación con su inacción. Según una lógica similar, los alquimistas medievales podrían ser tachados de "materialistas" y de sedientos de riquezas para todos aquellos que no tengan en consideración su simbolismo profundamente espiritual e iniciático que se encierra en sus discursos sobre la destilación de la orina, sobre la transmutación del oro en plomo y sobre la conversión de los minerales en metales.

Estas tendencias gnósticas presentes en Marx y en sus predecesores fueron recogidas por los bolcheviques rusos, crecidos en un ambiente donde la fuerza enigmática de las sectas rusas, el mesianismo nacional, las sociedades secretas y el los tratados apasionantes y románticos de los rebeldes formaron el fermento contra un régimen monárquico alienado, secularizado y degenerado. Moscú era la "Tercera Roma"; el pueblo ruso era un pueblo deíforo (portador de Dios); Rusia estaba destinada a salvar al mundo: todas estas ideas estaban permeabilizadas en la vida cotidiana del pueblo ruso, en sintonía con la inclinación a escoger un sujeto esotérico en el marxismo. Pero frente a las fórmulas estrictamente espirituales, el marxismo ofrecía una estrategia económica, política y social, clara y concreta, comprensible a la gente simple y apta para formar una base a disposición de su naturaleza social y política.

Fue este "marxismo de derechas" el que triunfó en Rusia bajo el nombre de "bolchevismo". Pero esto no significa que se trate de una cuestión únicamente rusa: tendencias análogas se han presentado en los partidos comunistas de todo el mundo cuando estos no se han degradado al nivel de la socialdemocracia parlamentaria conforme al espíritu liberal. Así, no es sorprendente que el socialismo revolucionario haya triunfado integralmente, además de Rusia, el los países del Extremo Oriente: China, Corea, Vietnam, etc. Precisamente los pueblos y las naciones más tradicionalistas, menos progresistas y "modernos" (o sea, menos "alienados al Espíritu), aquellos más "a la derecha", que reconocieron en el comunismo una esencia mística, espiritual, "bolchevique".

El nacional-bolchevismo tomó como propia esta tradición bolchevique, este "comunismo de la derecha" cuyos orígenes hacían referencias a las antiguas sociedades iniciáticas y a las doctrinas espirituales de eras remotas. El aspecto económico del comunismo no vienen aquí negado, pero se considera como un medio de la práctica teúrgica, mágica, como un instrumento particular para la transformación social. La única cosa que se les aparece inadecuada y caduca en el discurso marxista, en la cual aparecen los temas accidentales y obsoletos del humanismo, es el progresismo.

El marxismo de los nacional-bolcheviques equivale a Marx menos Feuerbach, es decir, menos el evolucionismo y menos aquel humanismo inercial que ahora emerge en el mundialismo globalizador.

METAFÍSICA DE LA NACIÓN

Por supuesto, también la otra componente del término "nacional-bolchevismo" merece ser explicada. El concepto de "nación" es todo menos simple; su interpretación puede ser de naturaleza biológica, política, cultural, económica. Nacionalismo puede significar tanto la exaltación de la "pureza racial" o de la "homogeneidad étnica", como la agregación de los individuos atomizados con el fin de asegurarse un "optimum" de condiciones económicas en un espacio geográfico limitado.

La componente "nacional" del nacional-bolchevismo (en su sentido ya histórico, ya metahistórico, absoluto) es especial. En el curso de la historia, los círculos nacional-bolcheviques se han distinguido por la tendencia a leer el concepto de nación en su significado imperial, geopolítico. Para los seguidores de Ustrjalov, los "euroasiáticos de izquierda", por no hablar de los nacional-bolcheviques soviéticos, el "nacionalismo" es super-étnico, está asociado al mesianismo geopolítico, al "lugar de desarrollo", a la cultura, al fenómeno-nación a escala continental. También en los escritos de Niekisch y de sus seguidores alemanes encontramos la idea del Imperio continental "de Vladivostok a Flessing", junto a la idea de la "Tercera Figura Imperial" (Das Dritte imperiale Figur).

En todos los casos, se trata de la cuestión de la interpretación geopolítica y cultural de la nación, ajena de la mínima traza de racismo o miras de "pureza étnica".

Esta lectura cultural y geopolítica de la "nación" se fundamenta en el dualismo geopolítico que en las obras de Halford MacKinder encontró su primera definición clara y dio paso a la escuela de Haushofer y de los "euroasiáticos" rusos. La agregación imperial de las naciones orientales, unidas en torno a Rusia constituye el posible esqueleto de la nación continental, consolidada en la elección "ideocrática" y en el rechazo de la plutocracia, por una dirección socialista revolucionaria contra el capitalismo y el "progreso".

Es significativo que Niekisch insistiese al afirmar que en Alemania el "Tercer Reich" debiera ser erigido en torno a Prusia, protestante y potencialmente socialista, genética y culturalmente asociada a Rusia y al mundo eslavo, y no en torno a la Baviera católica y occidental, gravitando en torno a la órbita del modelo capitalista (4). Pero, junto a esta versión "gran-continental" del nacionalismo –la cual, por inciso, corresponde exactamente a las reivindicaciones mesiánicas universales específicas del nacionalismo escatológico y ecuménico ruso- también existe en el nacional-bolchevismo una interpretación más restringida, la cual, respecto a la escala continental, no se presenta como una contradicción, sino como su definición en un nivel inferior.

En este último caso la nación se entiende en modo análogo al concepto de "Narod" (pueblo-nación) interpretado por los "narodniki" (populistas) rusos, o sea: como un ente integral, orgánico, por su esencia refractario a cualquier subdivisión anatómica, dotado de un destino particular y de una estructura única.

Según la doctrina Tradicional, un determinado Ángel, un determinado ser celestial, se encarga de la vigilia de cada una de las naciones de la Tierra. Ese Ángel es el sentido histórico de la nación particular, destino fuera del tiempo y del espacio, pero constantemente presente en las vicisitudes históricas de la nación. El Ángel de la nación no es algo vago o sentimental, nebuloso, sino una esencia intelectual luminosa, un "pensamiento de Dios, como dice Herder. Su estructura es visible en las realizaciones históricas de la nación, en las instituciones sociales y religiosas que la caracterizan, en su cultura. Toda la trama de la historia nacional no es otra cosa que el texto de la narración de la cualidad y de la forma de aquel luminoso Ángel nacional. En las sociedades tradicionales el Ángel de la nación se manifiesta de forma personal en la "Re Divini", en los grandes héroes, en los sabios y en los santos, aun cuando su realidad sobrehumana lo hace independiente de su portador humano. Por lo tanto, una vez caídas las dinastías monárquicas, puede encarnarse en una forma colectiva, en un orden, en una clase, en un partido.

Así, la nación, entendida como categoría metafísica, no se identifica con la multitud de los individuos concretos con la misma sangre o que hablan la misma lengua, sino con la misteriosa entidad angélica que se manifiesta a lo largo de todo su recorrido histórico. Es el análogo de la Idea Absoluta de Hegel, pero en forma minúscula. El intelecto nacional se desprende de la multitud de sus individuos y de nuevo se concreta –en su aspecto consciente, "cumplido"- en la élite nacional en el curso de determinados períodos escatológicos de la historia.

Estamos en un punto muy importante: estas dos interpretaciones de la "nación", ambas aceptables para la ideología nacional-bolchevique, tienen una tierra común, un punto mágico en la cual ambas se fundamentan. Se trata de Rusia y de su misión histórica. Es significativo que en el nacional-bolchevismo alemán la "rusofilia" desempeñó el papel de piedra angular sobre la cual erigir su visión política, social y económica. La interpretación rusa (y en gran medida soviética) de la "nación rusa" como comunidad mística abierta, destinada a portar la luz de la salvación y de la verdad al mundo entero en la época del fin de los tiempos; en esta visión se funden tanto la concepción gran-continental como la histórico-cultural de la nación. En esta perspectiva, el nacionalismo ruso y soviético deviene el fulcro ideológico del nacional-bolchevismo, no sólo en los confines de Rusia y de la Europa Oriental, sino a nivel planetario. El Ángel de Rusia se desvela cual Ángel de la integración, como ser luminoso particular que busca unir teológicamente las otras esencias angélicas en el interior de sí, sin cancelar la individualidad de cada uno, pero elevándolos a la escala imperial universal. No es un hecho accidental que Erich Mueller, discípulo y colaborador de Ernst Niekisch, había escrito en su libro titulado "Nacional-Bolchevismo": "Si el Primer Reich fue católico, y el Segundo Reich protestante, el Tercer Reich deberá ser ortodoxo, ortodoxo y soviético".

En el caso específico estamos frente a una cuestión en extremo interesante. Si los ángeles de las naciones son individualidades diferentes, los destinos de las naciones en el curso de la historia, y sus correspondientes instituciones sociales, políticas y religiosas reflejan la formación de las fuerzas del mismo mundo angélico. Y lo que es más fascinante: esta idea, absolutamente teológica, y brillantemente confirmada por el análisis geopolítico, demuestra la interrelación entre las condiciones de existencia geográficas, territoriales, de las naciones, y su cultura, psicología, e incluso sus inclinaciones sociales y políticas. Así toma gradual explicación el dualismo entre Oriente y Occidente, e incluso el dualismo étnico: la tierra, la Rusia "ideocrática" (el mundo eslavo más las otras etnias euroasiáticas) contra la isla, el Occidente plutocrático anglosajón. El orden angelical de Eurasia contra la armada atlántica del capitalismo. La verdadera naturaleza del "Ángel" del capitalismo (que según la Tradición tiene el nombre de Mammón) no es difícil de adivinar.

EL TRADICIONALISMO O EVOLA VISTO DESDE LA IZQUIERDA

Cuando Karl Popper "desenmascara" a "los enemigos de la sociedad abierta", hace un uso constante del término "irracionalismo". Y es lógico, porque la misma "sociedad abierta" se basa en la regla del sentido común y sobre los postulados de la "conciencia ordinaria". De principio, los autores más abiertamente antiliberales tienden a justificarse y a objetar de frente la acusación de "irracionalismo". Los nacional-bolcheviques aceptan conscientemente el esquema de Popper, aceptando esta acusación, aun cuando expresando una valoración del todo opuesta. Las motivaciones principales de los "enemigos de la sociedad abierta" y de sus más acérrimos y coherentes adversarios, los nacional-bolcheviques, no nacen en los solares del racionalismo. En la presente cuestión nos es imprescindible la obra de los escritores tradicionalistas, y en primer lugar de René Guènon y Julius Evola.

Tanto en la obra de Guènon como en la de Evola se expone al detalle la mecánica del proceso cíclico, en el cual la corrupción del elemento tierra (y de la correspondiente conciencia humana), la desacralización de la civilización y el moderno "racionalismo" con todas sus lógicas consecuencias, son considerados como una de las fases de la degeneración. Lo irracional no es interpretado por los tradicionalistas como una categoría negativa o peyorativa, sino como una gigantesca esfera de la realidad, imposible de estudio con los solos métodos del análisis y del sentido común. Por lo tanto, sobre este tema la doctrina tradicional no desafía las sagaces conclusiones del liberal Popper, sino que concuerda con él, pero apuntando en la dirección opuesta. La Tradición se fundamenta en el conocimiento supra-intelectual, sobre el ritual iniciático que provoca la fractura de la consciencia, sobre las doctrinas expresadas en símbolos. El intelecto discursivo tiene un valor tan solo auxiliar, y no reviste ningún significado decisivo. El centro de gravedad de la Tradición se coloca dentro de una esfera no sólo no racional, sino incluso no-humana; y no se trata de la bondad de la intuición, de la previsión o de los presupuestos, sino de la confianza de la particular experiencia iniciática.

Lo irracional, desenmascarado por Popper como punto central de la doctrina de los "enemigos de la sociedad abierta", es en verdad el eje de lo Sacro, el núcleo y fundamento de la Tradición. Estando así las cosas, las diversas ideologías antilibrales –incluidas las ideologías revolucionarias "de izquierda"- deben tener una relación con la Tradición.

Ahora bien, si esto aparece obvio en el caso de las ideologías de "extrema derecha", hiperconservadoras, es un asunto problemático en el caso de las ideologías de "izquierda". Ya hemos tocado la cuestión tratando del concepto de "bolchevismo". Pero aquí nos topamos con otra cuestión: las ideologías revolucionarias antiliberales, especialmente el comunismo, el anarquismo y el socialismo revolucionario, pregonan la radical destrucción no sólo de las relaciones capitalistas, sino también de las instituciones tradicionales (monarquía, iglesia, organizaciones religiosas…) ¿Cómo combinar este aspecto del antiliberalismo con el tradicionalismo? Es significativo que el mismo Evola (y en cierta medida Guénon, si bien esto no puede ser afirmado sin duda, en cuanto que su comportamiento en las confrontaciones de la "izquierda" no fue nunca explícito) negó cualquier carácter tradicional a las doctrinas revolucionarias, considerándolas como la máxima expresión del espíritu contemporáneo, de la degradación y de la decadencia, aun cuando la vivencia personal de Evola tuvo períodos –especialmente los primeros y los últimos- durante los cuales manifestó puntos de vista nihilistas, anarquistas, teniendo como única respuesta positiva el "cabalgar el tigre", que vale decir hacer causa común con las fuerzas del declive y del caos, con el fin de sobrepasar el punto crítico de la "decadencia de Occidente". Pero aquí no nos ocuparemos de la experiencia histórica de Evola en cuanto figura política. En su lugar importa resaltar cómo en sus escritos políticos –también incluso en su período intermedio, de máximo conservadurismo- viene acentuada la necesidad de hacer apelación a cualquier tradición esotérica, el caso de que, en general, no se encontraba del todo en línea con los modelos monárquicos y clericales predominantes entre los conservadores europeos que con él tuvieron contactos políticos. No se trata solamente de su anti-cristianismo, sino de su marcado interés por la tradición tántrica y por el budismo, que en el contexto del tradicional conservadurismo hinduísta son considerados heterodoxos y subversivos. Por otro lado son absolutamente escandalosas las simpatías de Evola por personajes como Giuliano Kremmerz, Maria Naglovska y Aleister Crowley, que fueron situados por Guénon entre los representantes de la "contra-tradición", entre las tendencias negativas y destructoras del esoterismo.

Así, si Evola se reclama constantemente en la "ortodoxia tradicional" y critica violentamente las doctrinas subversivas de la izquierda, al mismo tiempo hizo apelación a una heterodoxia evidente. Hecho significativo fue el reconocerse entre los seguidores de la "Vía de la mano izquierda". Y aquí llegamos a un punto específicamente conectado con la metafísica del nacional-bolchevismo. En efecto, vemos como se combinan paradójicamente no sólo dos tendencias políticas antagónicas ("derecha" e "izquierda"), no sólo dos sistemas filosóficos de los cuales el uno es a primera vista la negación del otro (idealismo y materialismo), sino incluso dos tendencias en el seno mismo de la Tradición, la positiva (ortodoxa) y la negativa (subversiva). En el caso específico, Evola es un autor significativo, donde se observa una cierta discrepancia entre su doctrina metafísica y sus convicciones políticas, basadas –según nuestra opinión- en ciertos prejuicios reacios a morir, típicos de los círculos políticos de la extrema derecha "mitteleuropea" contemporánea.

En aquel espléndido libro sobre el tantrismo que es "Lo Yoga della potenza" (5), Evola describe la estructura iniciática de las organizaciones tántricas (kaula) y su jerarquía típica (6). Esta jerarquía se muestra verticalmente en la postura hacia la misma jerarquía sacra, característica de la sociedad hindú. El ritual tántrico (como la misma doctrina budista) y la participación en sus iniciaciones traumáticas comportan en cierta medida la cancelación de todas las estructuras políticas y sociales ordinarias, asegurando que "quien recorre el camino corto no necesita de apoyos externos". Para los fines tántricos no tiene ninguna importancia ser un brahaman o un chandala (representante de las castas inferiores). Todo depende del cumplir las complejas operaciones iniciáticas y de la autoridad de la experiencia trascendente. El tantra es una especie de "sacralidad de izquierdas", fundada sobre la convicción de la insuficiencia, de la degeneración y del carácter alienado de las instituciones sacras ordinarias. En otros términos, el esoterismo "de izquierdas" se opone al esoterismo "de derechas" no en cuanto que sea la negación, sino a causa de una particular afirmación paradójica versada sobre el carácter auténtico de la experiencia y sobre el carácter concreto de la auto-transformación. Es evidente que nos encontramos de frente con esta realidad del esoterismo "de izquierdas" en el caso de Evola y de aquellos místicos que están en el origen de las ideologías socialistas y comunistas. La critica destructiva evoliana hacia la Iglesia no es una mera negación de la religión, sino una particular forma estática del espíritu religioso que insiste sobre la naturaleza absoluta y concreta de la auto-transformación "aquí y ahora". El fenómeno de los "viejos creyentes" (7), las autoinmolaciones de los "kristis", pertenencen a la misma especie. El mismo Guènon, en un artículo titulado "El quinto Veda", dedicado al tantrismo, escribe que en determinados períodos cíclicos, próximos al fin del Kali-Yuga, las instituciones tradicionales pierden su fuerza vital, y por lo tanto la auto-realización metafísica debe tomar métodos y vías nuevas, no ortodoxas; este es el motivo de que sólo existiendo cuatro Vedas, la doctrina tántrica sea llamada "el quinto Veda".

En otras palabras, a medida que las instituciones tradicionales conservadoras decaen (es el caso de la monarquía, de la iglesia, de las instituciones sociales, de las castas, etc.), siempre asumen un rol de primer grado aquellas particulares prácticas iniciáticas, arriesgadas y peligrosas, vinculadas a la "Vía de la mano izquierda". El tradicionalismo típico del nacional-bolchevismo, en su significado más general es el "esoterismo de izquierdas", que copia en su sustancia los principios del "kaula" tántrico y la doctrina de la "trascendencia destructiva". El racionalismo y el humanismo de estampa individualista han golpeado de muerte a aquellas instituciones del mundo contemporáneo que nominalmente se reclaman "sacras". El restablecimiento de la Tradición en sus proporciones reales según la vía del gradual mejoramiento de las condiciones existentes, es imposible. Además, toda apelación a la evolución y a la gradualidad no conduce sino a la expansión del liberalismo. En consecuencia, la lección de Evola para los nacional-bolcheviques consiste en acentuar aquellos elementos directamente conectados a las doctrinas "de la mano izquierda", a la realización espiritual traumática en la concreta esperanza de transformación y revolución de aquellos usos y costumbres que han perdido toda justificación de orden sagrado.

Los nacional-bolcheviques entienden lo "irracional" no simplemente como "no-racional", sino como "activa y agresiva destrucción de lo racional", como lucha contra la "conciencia cotidiana" (y contra el "comportamiento cotidiano"), como inmersión en el elemento de la "nueva vida", aquella particular existencia mágica del "hombre diferenciado" que ha rechazado toda prohibición y norma exterior.

TERCERA ROMA, TERCER REICH, TERCERA INTERNACIONAL

Dos solas variantes teóricas de los "enemigos de la sociedad abierta" fueron capaces de vencer temporalmente al liberalismo: el comunismo ruso (y chino y los fascismos europeos. Entre estos dos extremos se colocaron los nacional-bolcheviques, exponentes de una ocasión histórica única que no vio la luz, sutil formación de políticos clarividentes, constreñidos a actuar en los márgenes del fascismo y del comunismo, condenados a asistir al fracaso de sus esfuerzos ideológicos y políticos a favor de una integración.

En el nacional-socialismo alemán prevaleció la nefasta y quebrada línea católico-baviera de Hitler; en cuanto a los soviéticos, refutaron obstinadamente proclamar las motivaciones místicas inherentes a su ideología, desangrando espiritualmente y castrando intelectualmente al bolchevismo.

El primero en caer fue el fascismo, después llegó el turno de la última ciudadela antiliberal: la U.R.S.S. A primera vista, el año 1991 señala la clausura del encuentro geopolítico con Mammón, el Ángel cosmopolita del capitalismo. Pero, contemporáneamente, deviene clara como el Sol no sólo la verdad metafísica del nacional-bolchevismo, sino también la absoluta justicia histórica de sus primeros representantes. Solamente el discurso político de los años 20 y 30 del siglo XX que había conservado su actualidad se encontraba en los textos de los euroasiáticos rusos y de los revolucionarios-conservadores "de izquierda" alemanes. El nacional-bolchevismo es el último asilo de los "enemigos de la sociedad abierta", al menos que estos no quieran persistir en sus doctrinas superadas, históricamente inadecuadas y totalmente ineficaces. Si la extrema izquierda rechaza ser el apéndice vanal y oportunista de la socialdemocracia, si la extrema derecha no quiere ser usada como terreno de reclutamiento, como fracción extremista del aparato represivo del sistema liberal, si los hombres que poseen sentimientos religiosos no encuentran satisfacción en los miserables sucedáneos moralistas ofertados por sacerdotes de cultos imbéciles o en un pseudoespiritualismo primitivo, entonces sólo les resta una vía: el nacional-bolchevismo.

Al otro lado de la "derecha" y de la "izquierda", hay una sola e indivisible Revolución, aquella que se contiene en la tríada dialéctica: "Tercera Roma - Tercer Reich - Tercera Internacional".

El reino del nacional-bolchevismo, el "Regnum", el Imperio del Fin; he aquí el cumplimiento perfecto de la más grande Revolución de la historia, al mismo tiempo continental y universal. Hablamos del retorno de los ángeles, la resurrección de los héroes, la insurrección de los corazones contra la dictadura de la razón. Esta Última Revolución es tarea del acéfalo, el portador sin cabeza de cruz, hoz y martillo, coronado por el sol de la esvástica eterna.

NOTAS

(1) Durante los últimos años del régimen soviético, el término "nacional-bolcheviques" hacía referencia a algunos círculos conservadores del P.C.U.S., los denominados "estatalistas", y en esta acepción la expresión asume un significado peyorativo. Pero estos "nacional-bolcheviques" tardosoviéticos, en primer lugar, no se reconocen en este nombre, y en segundo lugar no formularon de modo coherente sus puntos de vista, ni siquiera en una ideología aproximativa. Naturalmente, estos "nacional-bolcheviques" estaban en cierto modo ligados a la línea política de los años 20 y 30 del siglo XX, pero esta conexión se basaba más que nada en la inercia, y no era racionalmente reconocida.

(2) Si las primeras tres nociones ("materialismo objetivo" o simplemente "materialismo", "idealismo objetivo" e "idealismo subjetivo"), son de uso corriente, el término "materialismo subjetivo" requiere ulteriores explicaciones. "Materialismo subjetivo" es la ideología –típica de la sociedad de consumo- según la cual la satisfacción de las necesidades individuales de naturaleza material y física es la primera motivación de la acción. Sobre esta base, la realidad no consiste en las estructuras de la conciencia individual como en el idealismo subjetivo), sino en el conjunto de las sensaciones individuales, en las emociones de rango más bajo, en los miedos y en los placeres, en los estratos inferiores de la psique humana, conectados con las funciones corporales y vegetativas. A nivel filosófico se corresponde al sensismo y al pragmatismo así como a algunas corrientes psicológicas, como el freudismo. Por otra parte, todas las tentativas de revisionismo político en el seno del movimiento comunista, del maquinismo al bernsteinismo, se acompañaron sobre el plano filosófico con la tendencia subjetivista y a varias versiones del "materialismo subjetivo", cuya extrema manifestación quizás sea el freudo-marxismo.

(3) En el lado opuesto se tiene el proceso inverso: revisionistas kantianos en las filas de la socialdemocracia, liberales de izquierda, progresistas que revelaron su proximidad a los conservadores de derecha que reconocían los valores del mercado, del libre cambio y de los derechos humanos.

(4) La desastrosa victoria de la línea hitleriana, austro-bávara y eslavófoba, fue proféticamente reconocida por Niekisch, en 1932, tal como lo declara en el libro "Hitler, una fatalidad alemana". Es sorprendente como Niekisch predijo todas las trágicas consecuencias de la victoria de Hitler para Rusia, Alemania y la idea de Tercera Posición.

(5) Traducido y publicado en España con el nombre de "El Yoga Tántrico", cuando el autor rechazó él mismo este nombre para su obra (N del T).

(6) Es significativo que la descripción de las sectas tántricas recuerda de modo sorprendente las tendencias escatológicas europeas, la secta de los "raskolniki" (cismáticos) rusos, los "kristis" y… las organizaciones revolucionarias.

(7) Los "viejos creyentes" rusos constituyen una secta cismática de la iglesia ortodoxa que se remonta a los tiempos del Ducado de Moscú. Durante una época fue la fe abrazada por la mayoría de los cosacos.

Los "kristis" son una secta cuyos ritos se fundamentan en bailes extáticos y frecuentemente orgiásticos y en varios modos de flagelación y mutilación. A esta secta pertenecía Rasputín (N del T).
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Guaro

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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Vie Jul 13, 2018 9:30 pm

Articulo, del Activista Maurizio Lattanzio, en el que se enarbola al Estado Jemer de Pol Pot, como ejemplo de Estado Verdadero, en el Sentido Tradicional, organizado, con espíritu espartano, de acuerdo a las indicaciones platónicas (mediante estratos diferenciados, compuestos por: Filosofos, Guerreros, Campesinos). 

ESTADO-PARTIDO-PUEBLO-REVOLUCIÓN: EL Estado Popular Jemer de Pol Pot
EL ESTADO POPULAR JEMER DE POL POT
por Maurizio Lattanzio

https://resistenciatextos.wordpress.com/2015/12/27/el-estado-popular-jemer-de-pol-pot/





El epílogo cíclico de la decadencia occidental es la extenuación racial de la forma antropológica y la “teratológica” deformación del tejido social en el que “se agitan” las masas de individuos “pululantes” en las áreas metropolitanas del Occidente judeo-plutocrático.


El desorden de los individuos “poseídos” por las pulsiones consumístico-mercantiles correlativas a las dinámicas neocapitalistas predominantes en las democracias usurarias occidentales es la estación terminal del proceso de disolución antropológica y de fragmentación social inducido por la “descomposición” ontológica del orden de la raza. Es el maloliente y cenagoso “fluctuar” antropoide de la raza burguesa, la cual tiene patológicamente grabada la “marca” repugnante de la inferioridad racial sobre la misma imagen física del “ciudadano” occidental: “Yo sufro ––escribe Drieu La Rochelle– a causa del cuerpo de los individuos (…); qué cosa tan horrible caminar por las calles y encontrar tanta decadencia, tanta fealdad, tanta imperfección: espaldas curvas, hombros caídos, barrigas hinchadas, muslos magros, rostros flácidos“. Tal es el desdeñoso “garabato” descriptivo que representa a la sub-raza ciudadana, inmortalizado por la pluma de Drieu.


“cada ciudad es como un pulpo que atrae con sus largos tentáculos” W. Darré
Se trata de una “identificación” analítica homóloga en cuanto a sus contenidos a la polémica antiurbana orgánicamente ilustrada por Walter Darré, ministro de Agricultura y Alimentación del Tercer Reich nacionalsocialista. “Dentro de nuestra alternativa ‘Ciudad o Campo’ es preciso también considerar un punto de vista más lejano. Toda ciudad, tanto la ciudad-jardín como la ciudad-cuartel, no reposa por sí misma sobre sus leyes vitales (…) cada ciudad es como un pulpo que atrae con sus largos tentáculos (…) el alimento de sus alrededores, y aún de más lejos si los medios de transporte se lo permiten. Si una circunstancia cualquiera hace cesar esa corriente hacia la ciudad, se vuelve como un pez fuera del agua. La ciudad en tal caso, no puede mantenerse viva por sí misma, hay que ayudarla desde fuera. El parasitismo es el carácter esencial de la ciudad. Todo parasitismo perece cuando se le retira su base nutritiva…” (Walter Darré, La nueva nobleza de sangre y suelo; hay traducción española). En el campesinado germánico -–el Bauertum– residirá el “manantial” antropológico de la sangre aria, que “nutrirá” el nuevo orden de la raza afirmado por el Tercer Reich nacionalsocialista; del mismo modo mutatis mutandis, el campesinado será el sujeto social de referencia para los movimientos revolucionarios comunistas, caracterizados por una “lectura” marxistamente “herética” y dialectalmente deforme de la praxis de conflictividad social denominada “lucha de clases”. No se olvide, a este propósito, que, según Lenin: “La lucha contra los campesinos es más difícil y mucho más larga que la que debemos combatir contra la burguesía”; mientras, según el hebreo Marx-Mardochai, el campesino es aquel que debe ser arrancado del “idiotismo del campo”. La centralidad social del campesinado y la incompatibilidad “cultural” que opone el “espíritu” del campo al racionalismo utilitarista de la ciudad, delinea, por el contrario, los factores identificadores de la concepción maoísta del estado popular: “La guerra de resistencia contra Japón -–escribe Lin Piao– fue esencialmente una guerra revolucionaria de los campesinos guiada por nuestro Partido (…). Dar confianza a los campesinos, crear bases rurales y servirse del campo para cercar y posteriormente conquistar la ciudad; tal fue el camino que condujo a la victoria a la revolución china”. Ciertamente, hoy, en el Occidente plutocrático, el campesinado representa un componente social cuantitativamente “recesivo”, cualitativamente degradado y políticamente marginal; pero, resulta igualmente innegable que los actuales fenómenos inmigratorios extraeuropeos –así como aquellos provenientes de las áreas “atrasadas” del este europeo- constituyen el “asalto” librado desde el “campo del mundo” contra la “ciudad del mundo” occidental, convalidando, tres decenios después, la exactitud “estratégica” del análisis político revolucionario elaborado por Lin Piao: “Tomaremos todo el globo terráqueo. Si América del Norte y Europa occidental pueden ser consideradas como ‘su ciudad’, Asia, África y América Latina representan su ‘zona rural’. Tras la segunda guerra mundial, el movimiento revolucionario del proletariado de los países capitalistas de América del Norte y Europa occidental, tiene, por distintas razones, bloqueado provisionalmente el paso, mientras que el movimiento revolucionario de Asia, África y América Latina se ha desarrollado vigorosamente. En cierto sentido, también la revolución en el mundo contemporáneo se presenta como un cerco de la ciudad desde el campo”.

(…) Camboya será anexionada por Vietnam entre 1841 y 1845. Posteriormente, en 1863, Francia, “oficialmente” llamada por el rey Ang Duong y, después, por el rey Norodom, impondrá su protectorado sobre Camboya. El dominio colonial francés terminará en 1953. Durante este periodo, Camboya quedará subordinada a las exigencias de plusvalías del sistema de explotación colonial hegemonizado por las oligarquías plutocráticas judeo-francesas. Estas procederán a la sistemática extracción forzosa de las materias primas camboyanas y a la sucesiva reventa, in loco, de manufacturas muy costosas. De hecho, el ahorro laboriosamente acumulado por los campesinos –a menudo casi exclusivamente mediante la adquisición de dichos productos-, será “distraído” de toda forma de inversión productiva orientada al mejoramiento de las técnicas de cultivo. El campesinado camboyano, históricamente propenso al trueque –plenamente operativo hasta finales del siglo XIX-, será progresivamente obligado a usar el dinero y a suscribir préstamos monopolizados por usureros chinos, los cuales demandarán tasas de intereses anuales que oscilarán entre el 200% y el 300%: Algunos campesinos trabajaban solamente para devolver sus deudas, viéndose a veces constreñidos a vender sus propiedades (…) …las tierras empezaron a quedar concentradas en las manos de capitalistas locales. (…) En 1956, el príncipe Sihanuk había tratado de poner remedio a los préstamos usurarios instituyendo un crédito agrícola y una especie de cooperativa para la recolección de productos agrícolas. Pero los directores del crédito y de las cooperativas explotaban a los campesinos de un modo todavía más despiadado que los comerciantes chinos. Según los Jemer Rojos sucederá “… una transformación completa de la mentalidad de la gente…” .

Cambodge Année Zéro - Document de Ponchaud, François
Libro de François Ponchaud, “Camboya año cero”
De hecho, “en la administración de Phnom Penh, la corrupción, incluso en la época de Sihanuk, alcanzaba una amplitud casi inimaginable”. Consecuentemente, el alma popular campesina expresará un justificado sentimiento de “odio por la ciudad donde se concentran los comerciantes chinos y el personal administrativo” (François Ponchaud, Camboya año cero) [*].

El Pracheachon (Partido Comunista Jemer), forma expresiva organizada de la subjetividad social campesina, se transformará en el curso de la lucha antisistema en el Angkar, es decir en la Organización revolucionaria del Partido y del Estado, encarnada por la vanguardia política del pueblo camboyano. En el Angkar no existen sujetos que, en cuanto tales, prevalezcan sobre otros: todo dirigente es función objetiva de la totalidad revolucionaria. Esta orientación es confirmada por la casi competa falta de notas biográficas relacionadas con la persona de Pol Pot. Él, junto con sus compañeros de partido, asumirá notoriedad solamente como objetiva función militante del Angkar. El anonimato ascético de los soldados políticos jemer presentará “… los caracteres ‘típicos’ que casi siempre han tenido (…) las figuras representativas: el sabio, el guerrero, el asceta, el aristócrata (…). en efecto, en ellos lo suprapersonal y lo impersonal aparecen estrechamente unidos” (Julius Evola, El trabajador en el pensamiento de Ernst Jünger).


Pol Pot es el “nombre de batalla” que, como cualquier otro militante, será asumido por Saloth Sar en el momento de su adhesión al Angkar
Pol Pot es el “nombre de batalla” que, como cualquier otro militante, será asumido por Saloth Sar en el momento de su adhesión al Angkar, abandonando la precedente identidad individual, “necesariamente” transfigurada en la impersonalidad activa de aquel que es grado individual de manifestación de la totalidad revolucionaria: “… en efecto, cuando un hombre entra en el ejército revolucionario, debe cambiar el nombre, como si renaciera. Ninguno debe reconocerlo ya, ni siquiera sus progenitores” (François Ponchaud).

(…) En el Angkar está ausente toda referencia al materialismo histórico-dialéctico, a la centralidad obrera, a la lucha de clases y a la dictadura del proletariado. El Angkar es la totalidad popular camboyana, sólidamente agrupada entorno a la subjetividad social antagonista del campesinado, entendido como portador de una “cultura” rural y antiurbana, así como radicalmente –y no dialécticamente- antiburgués y anticapitalista. El 15 de enero de 1976 será promulgada la “Constitución de la Kampuchea democrática”. Esta, en su art. 1, dice así: “El Estado de Kampuchea es el estado de los obreros, los campesinos y de todos los demás trabajadores de Kampuchea”. La sobria elementalidad espartana y bolchevista de la comunidad del pueblo se articulará en el marco del Estado popular de los soldados políticos jemer rojos, de los campesinos y de los obreros. La ideología marxista representará la superficial “concreción” formalista de un proceso revolucionario nacional, popular, socialista, campesino y antiplutocrático: “Si, hasta septiembre de 1976, la radio y los dirigentes han hecho habitualmente referencia al ’‘movimiento revolucionario internacional’ y a la ‘edificación del socialismo’, no se han reclamado nunca sin embargo como marxistas (…). De hecho, se ha hablado de ‘abatir las clases’ y de ‘abatir el régimen’, pero no se ha hablado nunca de ‘dictadura del proletariado’ o de ‘lucha de clases’ ” (F. Ponchaud, op. cit.).

En septiembre de 1966, el Parido Comunista Jemer adoptará la metodología revolucionaria de la lucha armada, que “explotará” en 1967, en ocasión de la movilización popular campesina de Samlaut, una aldea de la provincia de Battambang, en el oeste de Camboya. La lucha armada de liberación nacional y popular alcanzará su “culmen” en los años comprendidos entre 1973 y 1975. En estos años, el gobierno colonial filo-estadounidense del fantoche Lon Nol será obligado a defender sólo la capital, sometida a los incesantes bombardeos de la artillería del ejército popular revolucionario de los Jemer Rojos. El 17 de abril de 1975, los Jemer Rojos entrarán en Phnom Penh, finalmente liberada de la ocupación colonial estadounidense. La devastadora estética militante de la praxis de radical subversión antiburguesa activada por los Jemer Rojos, iniciará entonces una “titánica” obra de “demolición” revolucionaria de la sociedad burguesa y de la “mercachiflería” plutocrática: “Del mismo modo que habíamos luchado para expulsar a los colonialistas franceses y japoneses –afirma Pol Pot– y luego, por último, a los imperialistas americanos, continuaremos la lucha para construir y para defender la nación, con el mismo heroísmo revolucionario”.

La ciudad es el “lugar” sociológico-urbanístico del privilegio burgués, de la rapacidad negociante y del parasitismo plutocrático. Esta será “purificada” por los Jemer Rojos mediante la técnica revolucionaria de la “cesta invertida“, consistente, precisamente, en el vuelco de la cesta o recipiente (o sea, la ciudad) con todos los frutos en él contenidos (contrariamente a las otras revoluciones que eliminan de la “cesta” sólo los frutos podridos), de los que serán seleccionados sólo aquellos todavía “sanos”, es decir la sustancia antropológica merecedora de un sucesivo y gradual reasentamiento en una nueva estructura urbana cuantitativamente “redimensionada” y cualitativamente vuelta funcional y subordinada al armónico, equilibrado y orgánico desarrollo de la comunidad rural. Los Jemer Rojos pondrán en marcha la praxis de “vaciamiento” de la ciudad comenzando justamente por la capital Phnom Penh: “Esta evacuación generalizada, masiva, provenía de una concepción nueva de la sociedad: la idea misma de la ciudad debía desaparecer. Las ciudades camboyanas se habían engrandecido entorno a los mercados, y Phnom Penh, en particular, había conocido su expansión gracias al colonialismo francés, al comercio chino, a las burocracias estatales de la monarquía y de la república. Era preciso hacer tabla rasa y construir una sociedad (…) de tipo rural” (F. Ponchaud, op. cit.). Según Pol Pot “la ciudad es malvada, porque en la ciudad está el dinero. Las personas se pueden cambiar, la ciudad no. Sudando en el labrar, el sembrar y el recolectar, el hombre conocerá el verdadero valor de las cosas. ¡Es necesario que el hombre sepa que nace de un grano de arroz!”.


_________Khieu Samphan
La praxis revolucionaria del traslado dirigido de la población urbana desde la ciudad al campo, constituye la adecuada proyección “ejecutiva” emanada de la elaboración teórica formulada por Khieu Samphan, dirigente del Angkar revolucionario. Él sostendrá que los flujos monetarios de la economía capitalista-mercantil ciudadana determinan la decadencia de la nación. La ciudad –según Samphan– “vampiriza” la producción agrícola en beneficio de los estratos sociales especulativo-burgueses, los cuales alimentan consumos parasitarios, además de un aparato burocrático compuesto de individuos débiles y corruptos. Shampan delinea una propuesta radicalmente alternativa, articulada en la abolición de la propiedad privada, abolición de la moneda, abolición de la ciudad y en la valoración del campo, elevado al rango sociológico de espacio primario para el asentamiento de la comunidad popular. Consecuentemente, el Banco emisor será minado y hecho saltar por los aires, la moneda será abolida y el trueque se afirmará como el exclusivo medio de intercambio. Esto determinará la sustancial “cancelación” urbanístico-económica de la ciudad, completamente privada de los circuitos monetarios que garantizan la supervivencia de la especulación financiera “maniobrada” por las oligarquías ciudadanas de la burguesía mercantil y usuraria. La estructura industrial, colocada al servicio de la agricultura, suministrará los enseres, utensilios y vestimenta necesarios para el ejercicio de la actividad campesina. Serán abolidos los títulos académicos, sustituidos por “diplomas a la vista”, o sea por certificados emitidos por el Angkar a aquellos que hayan funcional y productivamente contribuido a la milicia del trabajo orientada al desarrollo y consolidación del equilibrio comunitario. La disociación racionalista del intelectualismo burgués será recompuesta mediante la abolición de toda forma de actividad profesional que propicie la formación de grupos sociales oligárquicos en concurrencia conflictiva con los intereses de la comunidad popular del trabajo campesino y obrero. La escuela, convertida en función político-educativa de la comunidad del pueblo, no conferirá títulos que permitan el ejercicio de actividades profesionales socialmente privilegiadas. La educación política de los niños comenzará a la edad de seis años. Aprenderán que la lealtad política respecto al Angkar y a la comunidad popular de soldados, campesinos y obreros prevalece sobre la relación naturalista que une al individuo con la propia familia de origen. La medicina tradicional sustituirá a la farmacología química occidental, mientras los miembros del kom, célula base de la comunidad del pueblo, compuesta de entre diez a quince familias, según los sectores, se apropiará de los pastos comunales, como en la Esparta dórica y como en la China maoísta. El nihilismo iconoclasta de las milicias jemer pondrá en marcha una “tensa” praxis de aniquilación frente a las instituciones, estructuras y exponentes religiosos, especialmente budistas, que rechacen colaborar o que sean objetivamente incompatibles con el proceso de edificación del Estado popular jemer. “(…) El virus de la corrupción y del capitalismo estaba siendo estirpado en su raíz. (…) Los implacables Kamaphibai, los cuadros del Angkar, luchan por crear el “hombre nuevo”. Su lema es que no se puede cambiar la sociedad sino se cambia al hombre. (…)”.

Al día de hoy, no sabemos todavía –dado lo contradictorio de las informaciones- si Pol Pot ha muerto o no en la jungla indochina, en la que estableció su cuartel general después de que, en 1978, fuera expulsado de Phnom Penh, ocupada a la sazón por los vietnamitas. No sabemos… aunque, por lo demás, ante la objetiva función de su milicia revolucionaria, incluso su persona física tiene un relieve meramente subordinado. Lo que permanece es el radical valor de un proceso revolucionario nacional, prusiano y comunista, campesino y antiplutocrático, conducido con ejemplar coherencia política y con lúcida eficacia operativa. (…) Por consiguiente, reconocemos en la Camboya nacionalcomunista de Pol Pot la connotación política identificadora de un Estado popular fundado sobre un orden jerárquico agrícola-guerrero de soldados políticos enraizados en la espartana simplicidad solidarista del comunismo campesino.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por vudu 1 el Vie Jul 13, 2018 10:03 pm

guao, esta interesantísimo buenos aportes....

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rastrear detectar y destruir infante listo¡¡¡¡¡
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Ciruiostar el Sáb Jul 14, 2018 4:28 pm

Sabes que Pol Pot era un desquiciado verdad, fue tan loco como para atacar a los vietnamitas siendo estos sus aliados, una marioneta de la cual movían los hilos los anglo-judíos y los chinos.



¿Democracia? ¡Democracia…! Democracia no es lo que necesita la gente, de hecho, ni siquiera la quiere. Estados Unidos ha intentado instaurar la democracia en países desde hace un siglo… ¡y nunca lo ha conseguido! Esos países ni siquiera tienen los pilares fundamentales para apoyar la democracia, cosas básicas como ser tolerante con los que difieren de nuestras ideas, hay que aceptar a aquellos que creen en un dios diferente al nuestro, que un periodista pueda estar en desacuerdo con el presidente… ¿y piensas que puedes invadir países que están cimentados en principios fundamentalistas religiosos, lanzar unas cuantas bombas, cargarse al dictador de turno y empezar una democracia? ¡Ni de coña! La gente no busca libertad, busca límites, reglas, protección, de invasores y de sí mismos. La gente necesita un líder que pueda darle ambas cosas: apoyo y límites, para mantener el caos a raya. Si eres capaz de darles eso, te seguirán… y ahí es donde entro yo.

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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Sáb Jul 21, 2018 10:10 am

@Ciruiostar escribió:Sabes que Pol Pot era un desquiciado verdad, fue tan loco como para atacar a los vietnamitas siendo estos sus aliados, una marioneta de la cual movían los hilos los anglo-judíos y los chinos.



¿Democracia? ¡Democracia…! Democracia no es lo que necesita la gente, de hecho, ni siquiera la quiere. Estados Unidos ha intentado instaurar la democracia en países desde hace un siglo… ¡y nunca lo ha conseguido! Esos países ni siquiera tienen los pilares fundamentales para apoyar la democracia, cosas básicas como ser tolerante con los que difieren de nuestras ideas, hay que aceptar a aquellos que creen en un dios diferente al nuestro, que un periodista pueda estar en desacuerdo con el presidente… ¿y piensas que puedes invadir países que están cimentados en principios fundamentalistas religiosos, lanzar unas cuantas bombas, cargarse al dictador de turno y empezar una democracia? ¡Ni de coña! La gente no busca libertad, busca límites, reglas, protección, de invasores y de sí mismos. La gente necesita un líder que pueda darle ambas cosas: apoyo y límites, para mantener el caos a raya. Si eres capaz de darles eso, te seguirán… y ahí es donde entro yo.

La purita verdad.

 Pol Pot era un Nacionalista; no era verdaderamente un Comunista, solo se infiltrò, con su grupos de Nacionalistas en el Movimiento Revolucionario de la Indochina. Cuando se produjo el quiebre en diversos partidos Comunistas, entre ellos el de Vietnam, el se aprovechò de la coyuntura para fundar un Estado que no tenìa mucho que ver con la ideologìa marxista clasica. Con respecto al Genocidio, me tiene sin cuidado, por la curaciòn de este mundo quizàs pueda implicar Genocidios de materiales humanos no aptos para la Regeneraciòn y la Construccion de la Sociedad. Con respecto a las acusaciones de Pol Pot como agente imperialista, me basta con saber que la Fuerza Aerea de Estados Unidos bombardeaba a los Khemer Rouge. Con respecto a la Divisiòn entre el Angkar Camboyano y el Partido Comunista de Vietnam, que terminò en una Guerra, te digo que yo no soy Comunista, solo soy un Revolucionario que toma aspectos positivos de Todos, sin Dogmatismos de ningun tipo. 

 Por admirar a Saddam Hussein, no dejas de admirar al Ayatollah Khomeini Wink ... ambos son Revolucionarios, aunque hayan sido enemigos, tienen muchas cosas que aportar. 

 El Marxismo, como derivado la Ideologìa Liberal, que consideraba las cosas desde un punto de vista Occidental; el Marxismo es una ideologìa Tecnologica y Occidental, que postula la anterior existencia de un estadio, el Comunismo Primitivo, donde cada quien producia lo que consumia, sin relaciones de explotacion o de opresion del hombre por el hombre, en una comunidad primigenea, donde la condicion humana no se hallaba enajenada. Con el desarrollo de los Instrumentos de Produccion, este estadio cambio cualitativamente a otro Esclavismo, empezando a exhibir una Division de Trabajo y por ende la Existencia de las Clases. El ulterior desarrollo de los Instrumentos de Produccion, va generando nuevo desarrollos cualitativos de la Sociedad Humana. Asì, el Feudalismo es màs humano que el Esclavismo, el Capitalismo es mas humano que el Feudalismo, el Socialismo es mas humano que el Capitalismo. El Movimiento Dialectico de la Realidad (que es Materia) resuelve las contradicciones intrinsecas de las cosas, en estadios superiores desde un punto de vista Cualitativo y la clave de esta resoluciòn està en el desarrollo de los Instrumentos de Produccion (es decir, de la Tecnica). Al final, podemos reducirlo todo a la siguiente forma: Tesis: Comunismo Primitivo donde no existìa explotaciòn ni enajenaciòn, Anti-tesis: Capitalismo, el reino de la explotacion y la enajenacion, que a su vez establece toda una base Tecnica de transformacion de la Naturaleza, Sintesis: el Comunismo Cientifico, que es la sociedad humana armonica, donde no hay explotacion ni enajenacion, con una base Tecnica que transforma absolutamente al mundo y permite a todos consumir lo necesario para su subsistencia, con el minimo de esfuerzo. El Proletariado, es el Pueblo Elegido, encargado, de realizar este cielo en la Tierra, tanto por su Colectivismo que imposibilita la propiedad privada, como por su capacidad de hacerse con el control de toda la Estructura Tecnica Internacional.  

 Pol Pot, simplemente eliminò al Proletariado de la ecuaciòn y dicho sea de paso, eliminò toda FORMA DE OCCIDENTALIDAD, incluyendo la Tecnica Occidental, pero tambièn las Religiones y la Propiedad Privada. Los Campesinos, como Substancia Racial, reemplazarìan al Proletariado como los dirigentes de la Nueva Sociedad; para regresar a la antigua Sociedad Primigenea de los camboyanos, que no conocìa de explotaciòn ni de materialismo. La implosiòn del Banco Central Camboyano y la abolicion del Dinero, son simbolos de esta transformaciòn Revolucionaria, asì como la eliminaciòn de todas las relaciones Mercantiles y el establecimiento de Cooperativas Agrarias. Este Comunismo, ya ni siquiera tiene nada que ver con Marx, es Espartano y Platonico, por ende, concuerda plenamente con la Tradiciòn. Los Campesinos, custodiados por los Guardianes, personificados en el Khemer Rouge de Pol Pot y en la cuspide, los sabios, portadores de la Ideologìa Cientìfica y Revolucionaria, agrupados en el Angkarr, que renuncian a todo, incluso hasta tener un Nombre Propio y viven con màs austeridad incluso, que los que labran la Tierra. 
 
 El Hombre tiene que recordar que viene de un grano de arroz Pol Pot 

 Es la misma escatologìa que nos habla del Retorno a una Edad de Oro, comùn a todas las doctrinas Sagradas y Tradicionales y comùn a todos los Nacional-Revolucionarios, es la misma idea que subyace en el Nacional-Socialismo (el retorno a la Primigenea Volksgeimschaft germanica); que està presente, tambièn, en el Marxismo (El Comunismo Cientifico, segùn la mitologìa marxista, no es otra cosa que el Retorno a un estadio primigenio, solo que utilizando la magia de la moderna tècnica).
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Sáb Jul 21, 2018 10:18 am

Para Venezuela, el ejemplo de Pol Pot no tiene mucho valor, por razones obvias... de Pol Pot podemos rescatar la idea de una Sociedad de Guerreros-Campesinos ¿esto es nuevo en Venezuela? Jajajaja, habrìa que preguntarselo a las Hordas de Montoneros Llaneros, de Pastores y Cazadores de la Llanura, que nos dieron INDEPENDENCIA bajo el liderazgo de los Caudillos y Libertadores. Sin embargo, la Tecnica no tiene porque ser rechazada con el radicalismo de Pol Pot. 

 Me llama la atenciòn la frase de Pol Pot que dice Pensar y Leer es Contra-Revolucionario, nos recuerda a las ideas, irracionalistas, vitalistas y Fascistas sobre arrojar a la Razòn a la Basura y tambièn a las palabras Boko Haram que significan: La Educaciòn Occidental es Pecado.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Ciruiostar el Sáb Jul 21, 2018 7:50 pm

Nahh viejo ni te molestes en tratar de justificarlo, Pol Pot era un completo pirado, un tonto creía que que mandar a su pueblo de vuelta a las cavernas iba hacer que todos los males y vicios de este desaparecieran, menos mal que los vietnamitas acabaron con esa locura.

Hay vainas que simplemente no tienen justificación o razón válida, tratar de tomar un ejemplo de eso es simplemente ir para atrás en la rueda de la historia estas condenado al fracaso antes de empezar, Pol Pot es ejemplo de lo que no se debe hacer bajo ninguna circunstancia.

¿Guerreros campesinos aquí? ¿Dónde más del 90% de la población esta urbanizada? Creo que estás hablando de algo que no tiene nada que ver con la realidad mi estimado; eso será viable en países con una enorme población campesina, pero aquí carece por completo de sentido.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por nick7777 el Dom Jul 22, 2018 7:56 am

Me gusta mucho cuando ambos participan:se aprende...he aprendido  a tomar con pinzas y hacer mis propias lecturas luego de alguna intervención de guaro o de ciruiostar...son realmente estimados como foristas y compatriotas ..siempre enseñan algo.Un honor tenerlos por acá.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Dom Jul 22, 2018 12:15 pm

@Ciruiostar escribió:Nahh viejo ni te molestes en tratar de justificarlo, Pol Pot era un completo pirado, un tonto creía que que mandar a su pueblo de vuelta a las cavernas iba hacer que todos los males y vicios de este desaparecieran, menos mal que los vietnamitas acabaron con esa locura.

Hay vainas que simplemente no tienen justificación o razón válida, tratar de tomar un ejemplo de eso es simplemente ir para atrás en la rueda de la historia estas condenado al fracaso antes de empezar, Pol Pot es ejemplo de lo que no se debe hacer bajo ninguna circunstancia.

¿Guerreros campesinos aquí? ¿Dónde más del 90% de la población esta urbanizada? Creo que estás hablando de algo que no tiene nada que ver con la realidad mi estimado; eso será viable en países con una enorme población campesina, pero aquí carece por completo de sentido.

 Claro que el 90% de la Poblaciòn està urbanizada. Ello es producto de un evidente proceso de Degeneraciòn Nacional; que viene desde la misma Colonia. El Latifundio, sumado a la penetraciòn primero Colonialista de los Ingleses y màs adelante, abiertamente Imperialista de los Grandes Carteles; con el descubrimiento del Petroleo, que genera una industrializaciòn parcial y desordenada, con un éxodo masivo del Campo a la Ciudad. Dejando el Campo totalmente abandonado y arrancando a la poblaciòn de su Hinterland Vital. 

 En la Ciudad se concentra la ANTI-PATRIA; lo vemos desde la Independencia, con el Mantuanaje saboteador al Proyecto Latinoamericanista de Bolìvar; dicho mantuanaje funda un estrato polìtico con una caracteristica Visiòn Municipal de la Historia; el Mundo gira alrededor de Caracas; a esta visiòn son comùn todos los elementos de Degradaciòn: Desde los Godos que aceptaron el Librecambismo hasta los Gochos que fueron seducidos por el aire de la Ciudad (Gomez es el maximo exponente); pasando por la Generaciòn del 28 y el grupo de los Partidos Polìticos modernos; hasta llegar a los actuales estadios de Disoluciòn. Todos los males en la actualidad son producto de esa Visiòn Municipal (por oposiciòn a una visiòn politica verdadera, orientada hacia El Exterior); de cuyos herederos son los Oligarcas y las Clases Medias Ciudadanas. Desabastecimiento, Criminalidad rampante, Falta de Alimentos, Corrupciòn, Bachaqueo... son meros resultados de esta Visiòn Municipal; Refractaria, Particularista... que està muy relacionada con la idea de utilizar el Petroleo como medida de Contingencia, para el abandono del Campo.

 En efecto, las generaciones politicas venezolanas tradicionales NUNCA, ha producido un pensador ORGANICO; todos piensan INORGANICAMENTE: Es la visiòn particularista y fragmentaria comùn a todos los elementos de la Anti-Venezuela; desde el Godo orientado a Inglaterra, hasta el actual Gangster de Partidos Polìticos.   

 En cambio, las energìas màs grandes de la Nacionalidad estàn en el Campo y màs especificamente en la Llanura; por oposiciòn a la montaña, porque el Tipo Andino es psicologicamente diferente al Llanero y al tipo degenerado de la Ciudad. Nos es casualidad que los Boves y los Ezequiel Zamora hayan acaudillado desde la Llanura. Las Fuerzas Armadas Nacionales, han sido Històricamente la Reserva Orgànica, de la Substancia Criolla verdadera.    

 Ciertamente (y lamentablemente), no se puede abolir la Ciudad; el proceso de Degeneraciòn, sin embargo, tiene maneras de ser revertido; no se puede regresar al Conuco y el Latifundismo es un verdadero cancer que es compatible y se acopla con la Oligarquìa de la Ciudad. La llamada agricultura urbana, es un mero paño de agua caliente; lo màs asqueroso es que desde el Gobierno se habla del ''Derecho a la Ciudad'', lo cual es sencillamente, el derecho de los Venezolanos a degenerarse con tranquilidad. 

 La soluciòn Nacional-Revolucionaria es el Cooperativismo; con Empresas Comunales jerarquicamente organizadas entregadas para Usufructo (en el sentido propuesto por el excelso pensador Peronista y NS, Dr. Jacques de Mahieu) y Ejercitos Laborales al estilo de La Fuerza para el Trabajo (todos los hombres dispuestos para trabajar, deben cumplir un Servicio Militar para labrar la Tierra), de la Alemania de Hitler. Por cierto, que hay que olvidarse de la idea de ''Propiedad Privada'' de la Tierra... toda la Tierra productiva debe ser propiedad del Estado.


Última edición por Guaro el Dom Jul 22, 2018 12:40 pm, editado 1 vez
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por nick7777 el Dom Jul 22, 2018 12:40 pm

Aun a mi disgusto a veces ,no puedo sino coincidir con lo racionalmente expuesto por guaro,su enfoque histórico se autosustenta por lo mismo ,espero por más material suyo en este interesante hilo y en los otros que han tenido a bien abrir mis compatriotas nacional socialistas.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por nick7777 el Dom Jul 22, 2018 4:56 pm

Interesante artículo de thierry meissan,como siempre...

http://www.voltairenet.org/article201762.html

El problema

En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Lenin analizaba las razones que llevaron al enfrentamiento entre los imperios de su época. Escribió entonces El imperialismo, fase superior del capitalismo, donde precisaba su pensamiento en los siguientes términos:
«El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, en la que ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capitales, en la que ha comenzado el reparto del mundo entre los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes.»

Los hechos han confirmado la lógica de concentración del capitalismo que Lenin describía. En un siglo, un nuevo imperio reemplazó a los anteriores: «América» (no confundir con el continente que lleva ese nombre). A golpe de fusiones y de compras de otras empresas, un grupo de transnacionales ha parido después una clase dirigente global que se reúne cada año en la localidad suiza de Davos. Esos personajes no están al servicio de los intereses del pueblo estadounidense y, por cierto, no son necesariamente estadounidenses sino que utilizan los medios del Estado federal estadounidense para maximizar sus propias ganancias.
Donald Trump fue electo presidente de Estados Unidos en base a su promesa de volver al estado anterior del capitalismo, el del «sueño americano» a través de la libre competencia. Aunque puede plantearse a priori, como Lenin, que ese retroceso es imposible, lo cierto es que el nuevo presidente ha optado por esa vía.
El núcleo del sistema capitalista imperial está expresado en la doctrina del Pentágono, concebida por el almirante Arthur Cebrowski. Según esa doctrina el mundo actual está dividido en dos. De un lado tenemos países desarrollados y estables, del otro países no integrados aún la globalización imperial y, por ende, condenados a la inestabilidad. Las fuerzas armadas de Estados Unidos tienen como misión destruir los Estados y las estructuras sociales de los países de las regiones no integradas a la globalización. Desde el año 2001 han venido destruyendo el «Medio Oriente ampliado» y ahora se disponen a hacer lo mismo en la «Cuenca del Caribe».
Los hechos demuestran que la manera de ver el mundo que tiene el Pentágono coincide con los conceptos enunciados por pensadores antiimperialistas como Immanuel Wallerstein, Giovanni Arrighi o Samir Amin.

El intento de solución

El objetivo de Donald Trump consiste al mismo tiempo en reinvertir los capitales transnacionales en la economía estadounidense y sacar el Pentágono y la CIA de su función imperialista actual para que vuelvan a dedicarse a la defensa nacional. Para lograr eso, Trump está obligado a retirarse de los tratados comerciales internacionales y a disolver las estructuras intergubernamentales que mantienen el orden anterior.
Deshacer los tratados comerciales internacionales
Desde los primeros días de su mandato, el presidente Trump sacó a Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico, que no estaba firmado aún. Ese tratado comercial estaba concebido como un plan estratégico para aislar a China.
Al no poder anular la firma de Estados Unidos en tratados ya en vigor, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Trump ha comenzado a desmantelarlos mediante la imposición de gravámenes aduanales que, sin violar su contenido, contradicen los objetivos de esos documentos.
Recomponer o disolver las estructuras intergubernamentales
Hemos demostrado repetidamente desde este sitio web que las Naciones Unidas han dejado de ser un foro por la paz para convertirse en un instrumento del imperialismo estadounidense mientras que algunos países miembros de la ONU siguen oponiendo resistencia en el seno de la organización. Así fue en el momento de la política soviética de la «silla vacía», durante la guerra de Corea, y así ha venido sucediendo nuevamente desde julio de 2012.
El presidente Trump ha atacado directamente las dos principales herramientas imperialistas en el seno de la ONU: las operaciones de mantenimiento de la paz (que tomaron el lugar de las misiones de observación inicialmente previstas en la Carta de la ONU) y el Consejo de Derechos Humanos de esa misma organización (órgano que no tiene actualmente otra función que justificar las guerras «humanitarias» de la OTAN). Lo ha hecho negando fondos al presupuesto de las operaciones de mantenimiento de la paz y sacando a Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos. Pero acaba de perder la elección del nuevo director de la Organización Internacional para las Migraciones [1], lo cual deja momentáneamente el campo libre al tráfico mundial de personas. El objetivo de Trump no es destruir la ONU sino redirigirla para volver a meterla en lo que fue su función inicial.
Trump acaba de torpedear el G7. Inicialmente previsto como un intercambio de puntos de vista entre los participantes, el G7 se había convertido –desde 1994– en otra herramienta al servicio de la dominación imperial. En 2014, el G7 se convirtió en un instrumento anti-ruso, conforme a la naturaleza de la nueva estrategia de los anglosajones, tendiente a evitar una guerra mundial extendiendo el imperio hasta las fronteras de Rusia y aislando a esta última. En el G7 de Charlevoix, el presidente Trump se esforzó por mostrar a sus confundidos aliados que ya no los quiere como vasallos y que tendrán que arreglárselas solos.
Y finalmente, después de haber tratado de utilizar a Francia para dinamitar la Unión Europea, Trump se volvió hacia Italia enviando allí a Steve Bannon para crear un gobierno antisistema, con ayuda de varios bancos estadounidenses. Roma se ha aliado con otras 5 capitales en contra de la UE.
Reinvertir en la economía productiva
A través de diversas medidas fiscales y aduanales, raramente votadas por el Congreso y más frecuentemente implantadas por decreto, el presidente Trump está estimulando las grandes empresas de su país a repatriar sus fábricas. Esto se ha traducido de inmediato en una reactivación económica, prácticamente el único logro que la prensa reconoce a la gestión de Trump.
Sin embargo, está muy lejos de verse aún un retroceso del mundo de la finanza, que probablemente seguirá prosperando fuera de Estados Unidos y, por ende, absorbiendo las riquezas del resto del mundo.
Reorientar el Pentágono y la CIA
Esto es, evidentemente, lo más difícil. En el momento de su elección, Trump obtuvo los votos de los simples soldados y oficiales subalternos, no así los de los oficiales superiores y generales.
Donald Trump llegó a la política el 11 de septiembre de 2001. Inmediatamente cuestionó la versión oficial de los acontecimientos de aquel día. Luego expresó su sorpresa ante las contradicciones del discurso dominante: los presidentes Bush hijo y Obama dijeron querer eliminar los movimientos yihadistas, pero lo que se observó bajo sus respectivos mandatos fue una drástica multiplicación e incluso una globalización del yihadismo que culminó en la creación del Emirato Islámico –con pretensiones de Estado independiente– en Irak y en Siria.
Es por esa razón que, desde que asumió sus funciones como presidente, Trump se rodeó de oficiales de reconocida autoridad en el seno de las fuerzas armadas estadounidenses. Esa era para él la única posibilidad de evitar un golpe de Estado militar y de imponer obediencia para realizar la reforma que quería emprender. Luego dio carta blanca a los militares en conjunto para todo lo concerniente a la táctica en el terreno. Además, aprovecha toda ocasión posible para reafirmar su apoyo a las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia.
Luego de cancelar la presencia permanente del jefe del Estado Mayor Conjunto y del director de la CIA en el Consejo de Seguridad Nacional, Trump ordenó poner fin al respaldo estadounidense a los yihadistas. Al-Qaeda y el Emirato Islámico (Daesh) comenzaron entonces a perder terreno. Esa política prosigue actualmente con el fin del apoyo estadounidense a los yihadistas presentes en el sur de Siria. Los yihadistas han dejado de ser verdaderos ejércitos privados y se han reducido al estado de grupos dispersos utilizados en determinadas acciones terroristas.
Siguiendo esa misma línea, Trump fingió al principio renunciar a la disolución de la OTAN a condición de que esta agregara a su función anti-rusa una función antiterrorista. Pero ahora ha comenzado a mostrar a la OTAN que los privilegios que hoy tiene ese bloque militar no serán eternos, como pudo verse con la negativa de una visa estadounidense especial a un ex secretario general de la alianza atlántica [2]. Lo más importante es que Trump ha comenzado a recortar la función anti-rusa de la OTAN. Por ejemplo, está negociando con Moscú la anulación de los simulacros de guerra de la OTAN en el este de Europa. También está planteando una serie de actos administrativos que demuestran que los demás miembros de la OTAN se niegan a aportar a la defensa colectiva una contribución proporcional a sus verdaderos medios. Con ello se prepara para dinamitar la OTAN cuando lo juzgue posible.
Ese momento sólo llegará cuando la deconstrucción de las relaciones internacionales actuales alcance su estado óptimo tanto en Asia (Corea del Norte) como en el Medio Oriente ampliado (Palestina e Irán) y Europa (Unión Europea).
Conclusiones a mantener en mente 
 El presidente Trump no es el personaje «imprevisible» que los medios nos describen. Más bien es todo lo contrario y está actuando de manera bien pensada y lógica. 
 Donald Trump está preparando una reorganización de las relaciones internacionales. Esa reorganización pasa por un cambio completo e inesperado, dirigido contra los intereses de la clase dirigente transnacional.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Ciruiostar el Dom Jul 22, 2018 6:49 pm

La gente se fue del campo huyendo de la miseria y el peonaje eso es una realidad, el país nunca se industrializo, paso de un rentismo agrario dependiente de la exportación de unos pocos rubros agrícolas a un rentismo petrolero; mientras las condiciones de vida en el campo sean tan precarias y miserables no hay forma de convencer a la gente de regresar.

La retoma de campo solo  puede ir de la mano de una revolución industrial primero y es un proceso del cual no se verán frutos sino de mediano a largo plazo, pues hay que formar a la gente para poder sembrar, operar la maquinaria, invertir masivamente en la adecuación de la infraestructura rural, en la diversificación productiva, en la mejora de las especies vegetales y animales, modernizar la agroindustria y la producción en el país de todos los insumos requeridos, todo eso toma tiempo y dinero.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por nick7777 el Dom Jul 22, 2018 6:55 pm

@Ciruiostar escribió:La gente se fue del campo huyendo de la miseria y el peonaje eso es una realidad, el país nunca se industrializo paso de un rentismo agrario dependiente de la exportación de unos pocos rubros agrícolas, a un rentismo petrolero, mientras las condiciones de vida en el campo sean tan precarias y miserables no hay forma de convencer a la gente de regresar.
 

La retoma de campo solo  puede ir de la mano de una revolución industrial primero y es un proceso del cual no se verán frutos sino de mediano a largo plazo, pues hay que formar a la gente para poder sembrar, operar la maquinaria, invertir masivamente en la adecuación de la infraestructura rural, en la diversificación productiva, en la mejora de las especies vegetales y animales, modernizar la agroindustria y la producción en el país de todos los insumos requeridos, todo eso toma tiempo y dinero.
No necesariamente,existen muchos ejemplos de países que se han vuelto productores sin tener una excesiva industrialización,existe la cría y cultivos extensivos tradicionales...¿era culombia un país industrializado cuando se autoabasterá de alimentos?,¿lo era argentina,perú,brasil,etc?,lo que hay es que empezar y te comento,que la agricultura urbana es factible,sustentable y productiva:lo he comprobado en mi propia casa.Para un primer paso,que es la soberanía alimentaria .
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Ciruiostar el Dom Jul 22, 2018 7:11 pm

Necesitas tener la capacidad de producir tractores, cosechadoras, camiones, y transportes particulares rústicos para el campo y sus repuestos obviamente, centrales para la producción de fertilizantes y agro-insumos a bajo costos, semillas de calidad, animales criollos certificados cumpliendo normas fitosanitarias, la infraestructura de procesamiento debe ser también modernizada y ampliada (cuanto tomate no se perdió durante la zafra de este año y ahora lo venden a 3.000 el kilo una barbaridad en toda regla), se debe crear una reserva estratégica de granos para evitar importaciones durante los años de malas cosechas y para mantener estables los precios, también debe cambiarse el modelo de ganadería extensiva por uno intensivo donde se le siembre el pasto al ganado, es inaudito las pérdidas de animales por falta de agua y pasto.

Y lo más importante se tiene que hacer de una buena vez la maldita reforma monetaria y fiscal. Así como adecuar el sistema bancario y el financiamiento agrícola mediante un sistema de hipotecas a los pequeños medianos y productores (así se puede financiar sus actividades y tener la garantía de recobrar la inversión).

Así es como se logra tener un sistema de producción agrícola autosuficiente, moderno, robusto con capacidad alimentar a la población de forma plena y permitir la exportación de manufactura agraria de alto valor añadido.

Sé que es lento y caro, pero es altamente eficiente y termina pagándose sola la inversión.

Yo apuesto más por la existencia de un sistema de pequeños y medianos productores en base a las familias, se ha hecho en otros países con óptimos resultados.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por vudu 1 el Lun Jul 23, 2018 10:47 am

Interesantisimo, los aportes aun voy leyendo andan muy  fajaos ultimamente. Jejeje

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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Sáb Ago 04, 2018 1:45 pm

[size=33]https://resistenciatextos.wordpress.com/2016/01/12/malcolm-x/[/size]


[size=33]“MALCOLM X”



[/size]
MALCOLM X:  por Dagoberto Husayn 

Malcolm X, nacido Malcolm Little, es reconocido universalmente como el apóstol de la “rebelión negra” y el principal defensor del despertar de la conciencia de los afro-americanos. Conocido también como Detroit Red durante la primera parte de su vida, posteriormente, tras su conversión al Islam y militancia dentro de la organización política de la “Nación del Islam”, adoptará el nombre musulmán de El-Hajj Malik el-Shabazz aunque cuando –para todos- seguirá siendo siempre Malcolm X nombre de “batalla” con el que rechazará la sumisión al sistema de poder de los “blancos”.
De hecho, históricamente a los esclavos negros americanos les era asignado el apellido de sus padres. Pero el hecho de llevar un apellido derivado del de sus amos llevará a Malcom al rechazo de esta “marca” de infamia y a la adopción de una X como signo distintivo de rebelión. Nacido en Nebraska, Malcolm era hijo de Earl y Louise Little: Su padre era un predicador baptistas asesinado en 1931 –cuando Malcom contaba sólo 6 años- por unos militantes de la “Legión Negra”, organización racista por la supremacía de la raza blanca. La madre de Malcolm era mulata por la abuela materna había sido violada por un blanco.
Tras haber acabado con las máximas calificaciones la Junior High School, Malcolm abandonará los estudios cuando su profesor preferido afirme que su aspiración de convertirse en abogado no era ““un objetivo realista para un negro””. Tras dejar la escuela Malcom comenzó una vida de marginado: trabajos esporádicos y algún problema con la ley.
Después de mudarse a Boston, Malcolm se trasladará posteriormente a un barrio-ghetto para negros en Nueva York donde emprenderá una serie de actividades delictivas como el tráfico de drogas, las apuestas, robos, extorsiones y el negocio de la prostitución o lo que es igual: la vida “social” reservada a las castas inferiores del sistema capitalista estadounidense.
En Harlem, en el Harlem de los años cuarenta (también el de los decenios posteriores) la vida para un muchacho negro queda “dictada” por la hostilidad y la degradación de un sistema de explotación que ha separado siempre blancos de negros, ricos de pobres, explotadores de explotados y, entre estos último últimos, los que sobreviven de los que sucumben.
En enero de 1946, con veinte años, Malcolm fue arrestado y condenado a diez años bajo los cargos de asalto domiciliario, hurto y posesión ilegal de armas de fuego. Ingresado en la Prisión Estatal de Charlestown se ganará el apodo de “Satanás” por su continuo blasfemar contra Dios y especialmente contra la Biblia. Dos años más tarde, mientras descontaba aún su condenaba, recibe una carta de su hermano Reginald que le invitaba a unirse a una organización denominada “La Nación del Islam”. He aquí como el propio Malcom X evocará el momento destacado de su aproximación a la religión musulmana:
«En 1948, un día después de haber sido trasladado a la prisión de Concord, mi hermano Philbert, siempre a la busca de algo a lo que sumarse, me escribió que al fin había encontrado la “religión natural de los negros”. Me contaba que pertenecía a la sazón a una organización llamada la Nación del Islam y que había rogado a Allah por mi liberación”. (…) Mis hermanas y hermanos de Detroit y de Chicago se habían convertido todos a esa religión que les enseñaba a contemplarla como natural” para los negros y de la cual me había hablado Philbert. (…) Decidieron que Reginald, que había sido el último en convertirse y por el cual nutría yo más afecto, fuera el elegido para aproximárseme, dado que también había estado junto a mí en la vida callejera. (…) Reginald conocía como funcionaba mi cerebro de pequeño traficante y esto explica la eficiencia de su misión. (…)…al fin me dijo como si le hubiese venido a la mente de sopetón: Malcolm, si un hombre supiera todo lo que hay que saber ¿qué sería?” (…) “Bien”, le dije mirándole a la cara, ““debería ser una especie de Dios”. ““Hay un hombre que lo sabe todo”,” –me contestó Reginald. ““¿Y quién es?”,” –le pregunté, ““Dios es ese hombre””, me dijo Reginald. ““Su verdadero nombre es Allah””. Esto me recordó aquella palabra de la carta de Philbert. Era el primer pista para establecer una conexión. Pero Reginald continuó y me dijo que Dios tenía trescientos sesenta grados de conocimiento y que esto representaba ““la suma total del conocimiento””. Decir que estaba confuso es poco.
Conocéis muy bien mis antecedentes y comprendéis en que situación me colocaba lo que mi hermano Reginald me decía. (….) ““El diablo tiene solamente treinta y tres grados de conocimiento, igual que la masonería””, dijo Reginald. Recuerdo claramente las frases exactas porque, más adelante, se les tendría que enseñar a muchos más. ““El diablo se sirve de la masonería para dominar a los demás””. Me contó que este Dios había venido a América y que se había revelado a un hombre llamado Elijah, y proseguía Reginald, que ““el tiempo concedido al diablo había acabado””. (…) ““El hombre blanco es el diablo””. Me dijo que todos los blancos sabían ser diablos, “especialmente los masones””. (…). Todos los blancos que había conocido desde el comienzo de vida comenzaron a desfilar ante mis ojos. Eran los funcionarios de las administraciones públicas de beneficencia que venían siempre a nuestra casa después de que otros blancos desconocidos para mí hubieran asesinado a mi padre… aquellos que llamaban continuamente a mi madre “loca” delante de mí de mis hermanos y hermanas, hasta que, finalmente, otros blancos la ingresaron en un hospital psiquiátrico de Kalamazoo… el juez y los demás que nos habían separado siendo niños… los Swerlin y los habitantes de Mason. (….) Los rostros de todos estos blancos se agolpaban en mi mente » (1).
Malcolm comenzará de aquel momento en adelante a sentir el inicio de una nueva vida, una perspectiva completamente nueva de vida se le abría ante sus ojos: Era la oportunidad de renacer en el seno de la Nación del Islam, un movimiento que predicaba la redención negra mediante la conversión a la religión musulmana unido a un activismo radical en pro de los derechos civiles de los afro-americanos de Estados Unidos.
La tesis central del movimiento liderado por Elijah Muhammad era que la mayoría de los esclavos negros trasladados a América desde África eran musulmanes antes de su captura y era inevitable una conversión de “retorno” a la religión ancestral, a la fe originaria de la tierra de los padres. La Nación del Islam predicaba además la constitución de un enclave negro” para los afro-americanos separado del resto de los Estados Unidos y como tal el movimiento se presentaba como una organización nacionalista negra que consideraba, sobre bases raciales antes que religiosas, a los no negros (especialmente a los judíos y a los blancos anglo-sajones) como sub-humanos”, despreciando sus costumbres, sus vicios y resaltando la hegemonía ejercida dentro de los mecanismos sistémicos estadounidenses.
En el sistema de explotación capitalista americano, los blancos anglo-sajones y los judíos detentaban el monopolio bancario, el financiero, el comercial. Malcom empezará a preguntarse quiénes eran estos “masones de los que le había hablado su hermano Reginald y pronto comenzará a devorar todos los volúmenes de historia, religión y filosofía de la prisión de Norfolk, un establecimiento penal donde regía una mayor libertad, al cual se hizo trasladar con la ayuda de su hermana, y donde existía una extensa biblioteca.
Entre los internos del centro penitenciario de Norfolk gozaba de gran prestigio un adinerado paralítico, bastante mayor, llamado John (…). Era el típico pez gordo, arrogante, que solía siempre recordar que era grado treinta y tres de la masonería, describiendo el poder de los masones: Solamente ellos habían sido presidente de los Estados Unidos y cuando se hallaban en problemas podían advertir secretamente a jueces y demás masones, que se encontraban en posición relevante (…). John” –-le dije- “¿cuantos grados tiene la circunferencia?”. “Trescientos sesenta”, respondió. Entonces le dibujé un cuadrado. ¿Cuántos grados tiene?”. Él respondió que trescientos sesenta. Yo le pregunté entonces si ese número fuera el grado máximo de cualquier cosa. Me respondió que sí. “Ahora bien ¿por qué los masones alcanzan solamente el grado treinta y tres?”- le espeté. No me dio una respuesta satisfactoria, pero para mí la respuesta era que la masonería sólo cubría treinta y tres grados de la religión del Islam, que constituye la completa proyección, eternamente negada por los masones, aun sabiendo ellos mismos que existe. (2)[…].
El Islam enseñaba al nuevo Malcolm a reconocer al Único verdaderamente digno de alabanza y la sumisión a Allah.
Enseñaba al futuro líder del movimiento afro-americano la libertad de elección: ““El hombre -escribe el Prof. Abu-L’ Ala Maududi (3)- posee una doble naturaleza, su vida se desarrolla sobre diferentes planos. Por una parte, como todas las criaturas, se encuentra en condiciones de total dependencia ante las leyes naturales, de las cuales no puede escapar; por otra, sin embargo, él está dotado de razón y de inteligencia. Tiene el poder de pensar y de juzgar, de escoger y de rechazar, de aprobar y de rechazar. Es libre de elegir su religión, su modo de vida, así como de orientar su existencia según la ideología electa. Puede proyectar su código de conducta, o en cambio aceptar el dictamen de otros. Está dotado de libre albedrío y puede decidir, por tanto, como comportarse. Sobre este plano, contrariamente a las demás criaturas, él ha recibido la libertad de pensamiento, de opinión y de acción. (…)….Posee la libertad de ser o no ser musulmán y el modo en que se ejerce esa libertad divide la humanidad en dos grupos: los creyentes y los no-creyentes.”
“
Como reconocerá posteriormente Malcolm X cuando tome distancias frente a la “Nación del Islam y Malcolm reemprenda un camino diferente de la organización liderada por Elijah Muhammad, especialmente tras haber completado los primeros viajes a La Meca y haber captado el valor de la doctrina universal de la religión musulmana- contrariamente a lo que había aprendido en la cárcel, el Islam no es sólo “la religión natural de los negros”, sino que representa una doctrina de salvación, de lucha y de liberación para los oprimidos y los desheredados de toda la tierra y a la vez encarna el Sello de la Profecía en la persona de su Profeta (la Paz sea con El y su Familia = laAhl ul Bayth) y la recapitulación de las revelaciones anteriores monoteístas judaico-cristianas dentro del Libro Sagrado del Al-Corán, libro increado y divinamente inspirado por el Omnipotente.
El Islam, que predica la sumisión a las leyes divinas, suministrará también a Malcolm X los medios, las herramientas y los designios para una conducta de vida marcada por la simplicidad y a la vez por la responsabilidad, de nuevas normas formativas para una existencia presidida por la piedad, la devoción y la rectitud moral, pero también para combatir en defensa de estos valores de libertad y de justicia mediante un “Jihad” = esfuerzo en el camino cotidiano de Dios omnicomprensivo. El primer frente” de combate para un musulmán, el primer Jihad, o para decirlo como el añorado Imam Jomeini (Allah lo tenga en su Gloria) “el Jihad supremo”, es aquel interior que el ser humano debe afrontar contra los pensamientos negativos, la lujuria, la ambición o cualquier otra tentación terrenal.
Malcolm empezará a reconocer que el mensaje del Islam está “escrito para el hombre de la calle, para el ciudadano anónimo, para el oscuro engranaje de la cadena industrial, para los marginados de todo género y condición, para los oprimidos en cuerpo y alma, para los rebeldes contra el sistema desorientados, para todos cuantos sufren las aberrantes consecuencias de la filosofía del ““después de mí el diluvio””, que ha narcotizado a los dirigentes de la política mundial, para todos cuantos deseen conocer el Islam” (4) verbigracia: para el que dentro la sociedad contemporánea no se reconoce en las injusticias y en la ausencia de valores, en la autoridad falsa y embustera, en el desorden colectivo que ha quebrantado y destruido a pueblos enteros y naciones de todos los continentes.
El Islam, religión revelada pero también ideología revolucionaria para los “rebeldes contra el mundo moderno”, para quien reconozca y sepa reconocer los valores de libertad y justicia, se erige como baluarte de la Verdad y de la Libertad de los pueblos y de los individuos para crear hombres y sociedades más justas y más elevadas.
Mensaje de esperanza y de insurgencia, difundido hace más de catorce siglos desde las arenas del desierto de Arabia por el Mensajero de Allah (la Paz descienda sobre Él) y a la vez un llamamiento para recorrer el camino recto haciendo el bien y rechazando las lisonjas del poder y las efímeras modas y costumbres de un mundo en marcha hacia la auto-destrucción.
Una llamamiento que deberá ser asumido por todos los hombres libres: desde el anónimo ciudadano que será capaz de conocerse a sí mismo y a su Señor, al sujeto de la cadena de montaje capitalista que podrá –dentro de la visión islámica del mundo y de la sociedad- identificar una herramienta de lucha, un medio operativo de sabotaje de los mecanismos de explotación creados por el sistema capitalista. Un llamamiento a cualquier individuo que se sienta marginado dentro de la sociedad igualitarista de la Aldea Global mundialista y a quien desorientado busque puntos firmes y bases sólidas para combatir el sistema de opresión impuesto desde el Poder.
Será esto lo que le ocurre a Malcom X, una vez que abandone la prisión en 1952 y se aproxime a la “Nación del Islam” y a su líder, Elijah Muhammad, con el que se encontrará en Chicago donde se quedará residiendo.
Un año después, la CIA comenzará a vigilar sus actividades, propaganda, ideas y escritos revolucionarios llegando a la conclusión de que se trataba de un “agitador comunista”. En los archivos de la CIA aparecerán también dos cartas suyas firmadas con el seudónimo de Malachi Shabazz. Para los controladores sistémicos” del poder WASP estadounidense del Servicio de Inteligencia, Malcolm X tenía una “personalidad asocial con tendencias paranoicas (esquizofrenia paranoide pre-sicótica)”…el “poder en todas sus manifestaciones tiende siempre a identificar”, marcar” y “despachar” como “enfermos mentales” o “excéntricos” a todos sus opositores (se efectuaran análisis siquiátricos similares sobre el Führer, sobre el Duce, sobre Stalin y sobre los principales Jefes de los regímenes totalitarios anti-democráticos del siglo XX o sobre líderes políticos revolucionarios de cualquier raza, religión o nación).
Contrariamente a lo que “sustenta” la propaganda sistémica el revolucionario es aquel que une pensamiento y acción, racionalidad y lúcido fanatismo, decisión y cojones [libérrima ý españolísima traducción del término italiano “coraggio”, NdT] en sus propias elecciones. En este sentido la militante del Black Power Party (el partido de las Panteras Negras de los afro-americanos estadounidenses) Assata Shakur escribirá: “una de las lecciones que habríamos de aprender es que una lucha revolucionaria es científica tanto como emocional” (5).
En 1954 Malcolm X regresará a Boston como Ministro del Templo de la Nación del Islam que incorporará a la organización numerosos partidarios y nuevos fieles.
Su predicación será incansable y dará sus frutos: entre los nuevos creyentes musulmanes se encontrará también durante ese período- un cierto Cassius Clay, alias Muhammad Alí, el más grande púgil que recuerde la historia del boxeo mundial. Entre 1952 y 1963 la organización de los musulmanes afro-americanos de la Nación del Islam pasará de 500 a 30.000 afiliados.
Cuatro años más tarde Malcolm se casará con Betty X en Lansing, Michigan, con la que tendrá seis hijas.
La ruptura con la Nación del Islam vendría algunos años después cuando se dé cuenta de que su carisma y su popularidad se estaban convirtiendo en un incordio para Elijah Muhammad y los demás líderes. Durante aquel período de grandes manifestaciones, lucha por los derechos civiles de la comunidad negra americana y convulsiones populares, Malcolm X criticó duramente la “Marcha sobre Washington” y las posturas no-violentas de Martín Luther King manifestando que no había nada de apasionante ni de positivo en una demostración de masas “hecha por blancos ante la estatua de un presidente muerto hace cien años al que, cuando estaba vivo, nosotros no amábamos .
A la muerte de John F. Kennedy, Malcolm X retomará el estilo polémico y fríamente comentará que la violencia que los Kennedy no había logrado detener se había “vuelto en su contra”,lo cual provocará la posterior prohibición, impuesta por la dirección de la Nación del Islam, de hablar en público durante tres meses. En marzo de 1964 Malcolm X abandonará la Nación del Islam para fundar un nuevo movimiento denominado Muslim Mosque y un mes más tarde abandonará Estados Unidos para viajar por Egipto y Arabia Saudita donde –-gracias también a la ayuda de la familia real saudita- consigue completar su primera peregrinación a La Meca. Será durante esta experiencia cuando Malcolm descubra la potencialidad del Islam como doctrina religiosa capaz de derribar cualquier barrera racial y garantizar una auténtica fraternidad bajo los principios de la Tradición.
Así, en mayo de 1964 retornará a los Estados Unidos bajo el nuevo nombre de El Hajj Malik el- Shabazz y pronunciará un discurso dirigido a toda la nación americana, en el que manifestará que “los derechos humanos son algo que tenemos desde el nacimiento. Los derechos humanos nos fueron dados por Dios. Los derechos humanos son aquellos que reconocen todas las naciones de la Tierra. En el pasado, es verdad, yo he condenado genéricamente a todos los blancos. No seré nunca más culpable de semejante error: porque ahora sé que algunos blancos son verdaderamente sinceros, que algunos son verdaderamente capaces de ser fraternales con un negro. El verdadero Islam me ha demostrado que condenar a todos los blancos es tan equivocado como la condena de todos los negros por parte de los blancos.
En la misma época Malcolm, junto a A. Peter Bailey, fundará la sección americana de la Organización para la Unidad Afro-Americana decidiendo adoptar una actitud no sectaria en la lucha por los derechos civiles. Es durante ese período cuando se inician las primeras amenazas de muerte y los primeros atentados contra Malcolm y su familia. El primer ataque -ordenado directamente por los dirigentes de la Nación del Islam que había ya declarado la guerra a su ex ministro de culto- se producirá el 14 de febrero del 65: Malcolm y los suyos sobrevivieron a un atentado con dinamita contra su vivienda. Una semana más tarde, el 21, Malcolm caerá víctima, con 39 años de edad, de tres sicarios durante el último de sus discursos en Manhattan.
Por el asesinato de Malcolm serán arrestados tres militantes de la Nación del Islam. Durante su último discurso público Malcolm había declarado:““El poder nos observa constantemente. Casi como un científico de laboratorio, tiene al conjunto de la comunidad negra de los Estados Unidos bajo el microscopio, para descubrir como pensamos, para informarse sobre nuestro modo de ver las cosas, para darse cuenta de la velocidad a la que late nuestro pulso: ¿late demasiado veloz? ¿La temperatura sube o baja? Les resulta indispensable saber qué pensamos, qué sentimos. Si la temperatura sube cuando él lo quiere, en general todo marcha bien, pero si descubre que ésta sube a un grado que no puede controlar ya, se siente angustiado. Si nota en nosotros alguna reacción causada por diferentes motivaciones a las que nos ofrece, descubriendo que alguna otra cosa, fuera de su control y de su influencia, ejerce un control y una influencia sobre nosotros, comienza a inquietarse, y cuando este modo de comportarnos continua, su inquietud aumenta proporcionalmente. (…) Vivimos tiempos de inquietud, vivimos en una época en que puede suceder casi cualquier cosa. (…) No está ya en el poder de una sola raza el decir cuando puede suceder esto o aquello, ahora los acontecimientos muy bien pueden ser puestos en marcha por los pueblos de color. Y esto porque el mundo está en ebullición.”(6).
Los funerales de Malcolm X, celebrados el 27 de febrero de 1965 en Harlem, dieron cita a poco más de un millar de personas, pero su mensaje de lucha revolucionaria en pos de la libertad y la afirmación de la identidad negra en los Estados Unidos permanecerá intacto como demostrarían los acontecimientos posteriores incluso en el interior de la organización revolucionaria de la que había formado parte durante once años, la Nación del Islam, a cuyo frente estará –en los años noventa- Louis Farrakhan, líder musulmán y defensor de un orden político fundado en los valores de la raza que, en octubre de 1995, conducirá a un millón de militantes negros a marchar sobre las calles de Washington.
Sobre aquella ha escrito el sociólogo Francesco Alberoni: ““Debemos prestar atención a los fenómenos imprevistos, inesperados. En estos días ha habido uno: la marcha de un millón de hombres negros sobre Washington. No es el millón de personas lo que debe impactarnos, sino el hecho de que fueran sólo negros y sólo varones. Los varones negros constituyen la población más pobre y más desestructurada de América. En los ghettos negros no existe una familia (…)… el ochenta por ciento de los niños crece sin un padre, en las calles. Y un tercio de los jóvenes varones, crecidos en este ambiente, acaba en prisión o bajo libertad vigilada. En Washington, ciudad mayoritariamente negra, la tasa de criminalidad es tan alta como para obligar a las autoridades a imponer el toque de queda (… ). Ahora bien, el millón de hombres que se han concentrado en Washington proceden precisamente de este mundo de anomia, de desorden y de promiscuidad. Y sin embargo, han marchado ordenadamente, como un ejército. (…) El millón de manifestantes de Washington, son los guerreros de una nueva Jihad”” (7).
La “cuestión negra” en los Estados Unidos sigue estando pues de extrema actualidad más allá, y de modo bien distinto, a las promesas de cambio de fachada y a las declaraciones conciliadoras del nuevo presidente Barak Obama, un “negro” del Establishment, procedente de las esferas del poder, creado por las centrales del poder WASP ante las cuales –quiéralo o no- habrá de responder del mismo modo que ante las instancias del Sionismo a las que ha dado estrictas garantías, en plena campaña electoral, en lo relativo a la defensa” y a la “salvaguarda” de la alianza estratégica con la entidad criminal sionista, alias “estado de Israel”.
Obama es la marioneta de los potentados económico-financieros estadounidenses, el nuevo rostro que “presentar” a la opinión pública internacional tras ocho años de criminal mandato republicano guiado por los neo-cons y después de los fracasos en política exterior y económica de la administración Bush. Su margen de maniobra” es restringido, como falsas son sus “aperturas” instrumentales hacia los países islámicos. Ni Irán ni sus aliados se fían de Obama… y hacen “bien”. Más que nada porque el “joven bronceado” de berlusconiana memoria está “dirigido” y estrechamente marcado por la AIPAC y el B ´nai B´rith y demás camarillas sionistas que han delegado” en la ex first lady, Hillary Clinton, el marcaje al hombre” del neo-presidente colored” de los Estados Unidos.
Un cambio de fachada que ni mucho menos resuelve nada desde la perspectiva de la solución del problema de los afro-americanos dentro de la sociedad estadounidense, pues si por una parte el One World mundialista –-la unidimensional visión homologante de la Aldea Global- uniforma y estandariza modas y costumbres, “imponiendo” incluso un presidente negro al frente de la principal potencia capitalista mundial, por otra ““… los negros estadounidenses representan el único factor social-racial capaz de activarse y hostigar las líneas de defensa del orden blanco WASP (…), concentradas alrededor de la oligarquía plutocrática-mundialista acantonada” en los USA.” (Cool
En Italia, lucidamente, el Prof. Giovanni Senzani, ex teórico del Partido Comunista Combatiente, escribirá que ““la lucha de liberación negra, junto a la puertorriqueña, es históricamente el punto central, la espina dorsal de cualquier proceso revolucionario en el interior de los USA… Puede entenderse así la razón verdadera del ataque concéntrico y despiadado del conjunto del aparato represivo estadounidense contra la organización del BPP (Black Panther Party y sus militantes (…). El BPP (…) es identificado como el “enemigo interno” contra el que el gobierno, la policía, el FBI y la CIA dirigen una guerra sin cuartel, para detener el crecimiento de un movimiento de liberación afro-americano.” (9)
Nosotros, que sostenemos una identidad basada en el reconocimiento de la raza ario-mediterránea y en el reconocimiento del Islam como religión revelada e idea-fuerza revolucionaria para el renacimiento moral y político de los individuos y de las naciones en este Tercer Milenio, reconocemos en el vector” político afro-americano y en la figura del soldado-político Antimundialista Malcom X (10) a los principales fautores de una deseable descomposición” interna frente a los componentes del poder, establecidos y cooptados por la oligarquía judeo-mundialista y controlados” por el sistema “xenófobo blancocéntrico anglosajón, en el contexto de la superpotencia de las barras y estrellas, que sigue siendo –-por decirlo como el Imam Jomeini- el Gran Satán que envenena la vida de los pueblos, destruye culturas e identidades, asesina inocentes y es enemigo de la soberanía económica y nacional de Estados enteros.
“El “‘racismo cromático’” ha constituido históricamente –-en palabras de Maurizio Lattanzio (11)- la legitimación “‘ideológica’” de la criminal praxis de agresión y humillación, de explotación y de genocidio, que ha distinguido los procesos históricos de expansión imperialista del colonialismo inglés.”
Del racismo blancocéntrico anglosajón británico al racismo blancocéntrico anglosajón sionista estadounidense nada ha “cambiado”… continuaremos…–-siempre y “a pesar de todo- apoyando” al Tigre de Malasia, Sandokan, contra cualquier James Brook y cualquier émulo del “raja blanco de Sarawak”…Salgari…un “«maestro»”.
DAGOBERTO HUSAYN BELLUCCI
Director Responsable de la Agencia de Prensa”Islam Italia”
30/04/2009
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Sáb Ago 04, 2018 1:51 pm

BRUTAL, SIMPLEMENTE BRUTAL ESTE ARTICULO... SIEMPRE ME HA ATRAIDO EL MILITARISMO JAPONES Y SU IMPERIALISMO AVASALLANTE, LO TRADUZCO AUTOMATICAMENTE DEL PORTUGUES...


https://legio-victrix.blogspot.com/2018/08/guillaume-durocher-sugimoto-goro-e-o.html?spref=fb

Guillaume Durocher - Sugimoto Goro y el Zen del Soldado


por Guillaume Durocher

El ascetismo generalmente tiene una mala reputación en los círculos vitalistas. La idea del monje asexual, desapasionado, pasivo y rechazador del mundo parece evidentemente desadaptativa, un callejón sin salida evolutiva, como Nietzsche y Savitri Devi supusieron. Sin embargo, el hecho es que monjes muchas veces también fueron guerreros, y los monarcas de las religiones ascéticas, como el cristianismo y el budismo, fueron muchas veces grandes conquistadores. Las órdenes monásticas cristianas contribuyeron grandemente a la lucha contra la agresión musulmana en la Edad Media y probaron ser capaces de exterminar los últimos rezos paganos en la región del Báltico.
En Japón, el budismo Zen era la religión de los samuráis, que desarrolló un espíritu guerrero, Bushidō, que fue uno de los más profundos y más espiritual de su tipo en todo el mundo.Mientras que el budismo se asocia frecuentemente a una especie de pacifismo desarraigado y cómodo, en la primera mitad del siglo XX, las escuelas zen del Japón Imperial apoyaron entusiastamente el poderío militar nacional y el servicio altruista al emperador como la incorporación divina de su nación. Los monjes Zen y líderes desarrollaron el modo - llamado "Soldado Zen" ( Gunjin-Zeny apoyaron fuertemente a Japón durante la Segunda Guerra Mundial, tanto en sus ambiciones imperiales como en su resistencia a los Aliados. En los años de la posguerra, muchos occidentales convertidos al zen quedaron sorprendidos al descubrir que sus maestros "iluminados" habían apoyado el militarismo autoritario y el imperialismo.
Personalmente, desde hace mucho tiempo pienso que la práctica espiritual zen podría llevar un retroceso rechazador del mundo o el autosuficiente desinteresado, posiblemente violento, del tipo evocativamente descrito en el Bhagavad Gita de los hindúes. El practicante zen se entrena a sí mismo para tolerar la incomodidad, la autodisciplina, la autoconciencia y, en última instancia, un tipo de trascendencia del yo como ilusorio. Se percibe, íntimamente, que no se trata sino de una parte de un todo infinitamente mayor y de una red de relaciones interdependientes. Al mismo tiempo, hay una calidad sombría en el budismo en general: la visión de Gautama era reconocer la transitoriedad de todas las cosas: no sólo de naciones e imperios y de la vida y posesiones, sino incluso de la mente, incluso de los dioses (en que Eddur nórdico está de acuerdo, ya que predicen la inevitable Crepúsculo de los dioses), tal vez incluso el universo mismo. En el zen, en particular, todo es "vacuidad", y se aprende a mirar al vacío con serenidad, sin vacilar, cultivando incluso una alegría tranquila y trascendente. Sin embargo, no todos son tan fuertes. La "realización abisal" puede fácilmente llevar a alguien a caer en desánimo oa retroceder en el nihilismo. Hay poco énfasis en el zen en la construcción de algo que nos sobreviva, en el cultivo de la Vida.
Brian Zaizen Victoria, un practicante occidental del zen, escribió mucho sobre las actitudes, ahora políticamente incorrectas, de las escuelas imperiales del zen. En una crítica budista del zen del soldado en el Japón de los tiempos de guerra, [1] Victoria proporciona una visión general del zen de los soldados y extractos traducidos de sus promotores (las citas de textos budistas y zen citados en este artículo son todas extraídas del capítulo de Victoria). Victoria argumenta que el "zen del soldado" era de hecho no budista, alegando que el propio Gautama era un predicador y practicante de la no violencia:
"Cuando miramos los registros de la vida del Buda Sakyamuni, descubrimos que sus acciones son totalmente consistentes con sus primeras enseñanzas. Sākyamuni pacíficamente intentó evitar la guerra, como puede verse en su intento inicial de impedir un ataque contra su propio país. , él consiguió disuadir al rey Ajātasattu de atacar a los vajjianos. Además, aun cuando la propia existencia de su patria estaba en juego, no movilizó a los miembros de la sangha como soldados-monje para defender a su país, ni usó la fuerza para ampliarlo el poder y los terrenos de la propia sangha (como se hizo más tarde en el Japón medieval) ". [2]
Sin embargo, Victoria reconoce que, al principio de la tradición Mahayana, la violencia podría ser santamente sancionada, lo que afirma ser una racionalización monástica al servicio de monarcas pro-budistas, y que tal violencia ha sido un aspecto recurrente en la historia budista. El Sutra Nirvana del primer siglo comandó "proteger el verdadero Dharma [enseñanza de Buda] tomando espadas y otras armas." De paso, parece que los griegos antiguos convertidos al budismo de Gandhara tuvieron, como monjes y reyes, un cierto papel en el marco y la difusión del Mahayana.
Se puede ver fácilmente como una creencia en la irrealidad transitoria del mundo podría llevar a una actitud no sentimental en relación a la vida. Un texto del siglo VII (budista chino) de Chan, el Tratado de la Contemplación Absoluta, argumentó que matar es ético si alguien reconoce que la víctima es apenas vacía y semejante a un sueño. [4] Un milenio después, el maestro zen Takuan Sōhō, del siglo XVII, escribió que:
"La espada erguida no tiene voluntad propia, ella pertenece todo al vacío, es como un relámpago, el hombre que está a punto de ser abatido es también del vacío, tal como el hombre que empuña la espada. Ninguno de ellos es poseedor de una mente que que no es un hombre, la espada en sus manos no es una espada, y el 'yo' que está a punto de ser derribado es como la escisión del hombre, brisa de primavera en el rayo de luz " [5].
El samurai parecen haber tenido poca dificultad para conciliar su religión con su Zen espírituguerrero.
En el siglo XX, los japoneses de la época imperial desarrollaron el zen del soldado como un ethos espiritual particular compatible con su nación y Estado. Él fue defendido en particular por el teniente coronel Sugimoto Gorō (1900-1937), que murió en batalla en China, y fue honrado por las órdenes zen como un "dios militar" (gunshin).
Aquí hay algunos pasajes de los escritos y las palabras de Sugimoto:
"El zen que yo practico ... es el zen del soldado. La razón por la cual el zen es importante para soldados es que todos los japoneses, especialmente los soldados, deben vivir en el espíritu de la unidad entre soberano y súbditos, eliminando su ego y, que es el espíritu fundamental de la unidad entre soberano y súbditos, por mi práctica del zen yo soy capaz de librarme de mi ego, al facilitar la realización de eso, el zen, se convierte, como tal, en el auténtico espíritu del Ejército Imperial "


***


"El emperador es idéntico a la Gran Diosa [Solar] Amaterasu, es el único y supremo Dios del universo, el supremo soberano del universo. Todos los diversos componentes de su país, incluyendo cosas como sus leyes y su constitución, su religión, ética y en el sentido de que la mayoría de los miembros de la comunidad cristiana, como la Iglesia, la existencia del yo todo en el universo es manifestación del emperador ... incluyendo hasta el trinado de un insecto en el seto, o la gentil brisa de la primavera ... "


***


"Si quieres penetrar en el sentido verdadero del Gran Deber, lo primero que debes hacer es abrazar las enseñanzas del zen y descartar el apego a ti mismo". 


***


"La guerra es una educación moral no sólo para el individuo, sino para el mundo entero, consiste en la extinción de la búsqueda por sí mismo y en la destrucción de la autopreservación. Sólo aquellos sin ningún apego por sí mismos son capaces de reverenciar al emperador de forma absoluta". 


***


"La vida y la muerte son idénticas ... Los guerreros que sacrifican sus vidas por el emperador no morir, pero vivirán eternamente. De hecho, ellos deberían ser llamados dioses y budas para los cuales no hay vida o muerte ... Donde hay lealtad absoluta no hay la vida o la muerte, donde hay vida y muerte no hay lealtad absoluta, cuando una persona habla de su opinión sobre la vida y la muerte, esa persona aún no se ha vuelto pura de corazón, que aún no ha abandonado el cuerpo y la mente. no hay vida ni muerte. ¡Simplemente viva la lealtad pura! ".


***


"En el budismo, especialmente en la secta zen, hay referencias repetidas a la identidad entre cuerpo y mente, para percibir la identidad de los dos es necesario pasar por un entrenamiento con toda su fuerza e independientemente de los sacrificios. Además, la esencia de la unidad entre el cuerpo y la mente deben encontrarse en la ausencia de ego. Japón es un país donde el Soberano y el pueblo son idénticos. Cuando los súbditos imperiales se funden con la Augusta Mente del emperador, su semblante original brilla. La esencia de la unidad entre soberano y el pueblo es la ausencia de ego ".

Hay casi una calidad "nacionalista pagana" en la sublimación del yo del zen del soldado en una nación mistica asertiva unida alrededor de un monarca divino.
Después de su muerte en batalla, Sugimoto fue homenajeado como héroe nacional por Yamazaki Ekijū, jefe de la escuela zen Rinzai. Esto no es sorprendente, dado que el zen de Yamazaki era firmemente nacional y autosacrificial. Él dijo: "El budismo japonés debe estar centrado en el emperador; porque si no fuera, no tendría lugar en Japón, no sería un budismo vivo. "Incluso el budismo debe estar de acuerdo con la estructura nacional de Japón. Lo mismo vale para las enseñanzas de Sakyamuni [Buda]." Él afirmaba que los japoneses habían cultivado la abnegación de forma tan intensa que "para los japoneses no hay tal cosa como sacrificio ". [6]
Yamazaki describió la muerte de Sugimoto de esta manera:
"Un fragmento de granada lo golpeó en el hombro izquierdo, parecía haber caído, pero después se levantó de nuevo, aunque él estaba de pie, no se podía oír sus mandos, ya no era capaz de dar órdenes con esa voz ronca de él. Sin embargo, él todavía estaba de pie, sosteniendo su espada en una mano como un aderezo. Ambas piernas estaban ligeramente flexionadas y él estaba orientado hacia el palacio imperial. Parecía que él había saludo, aunque su mano estaba ahora bajada hasta el nivel de su boca. La sangre que fluía de su boca cubría su reloj.
En el pasado, se consideraba como la verdadera apariencia de un sacerdote zen morir mientras haciendo zazen [meditación sentada]. Aquellos que eran completamente y plenamente iluminados, sin embargo. . . podrían morir tranquilamente de pie. . . . La razón por la cual esto era posible era debido al poder del samādhi [concentración].
Hasta el último segundo, Sugimoto era un hombre cuyo discurso y acciones estaban en sintonía una con la otra.
Cuando él saludó y miró al este, no hay duda de que él también gritó: '¡Que Su Majestad, el emperador, viva por 10.000 años!' [Tennō-heika Banzai]. Es por esta razón que su fue el final radiante de un soldado imperial. No sólo eso, sino que su excelente apariencia debe ser un modelo para las futuras generaciones de alguien que vivió en el Zen " . [7]
Para Yamazaki, Sugimoto "demostró la acción que se deriva de la unidad Zen y la espada [ zenken ichinyo ]." Además, "por medio de la conciencia que Sugimoto alcanzó al convertirse en uno con la muerte, no había nada que él no pudiera alcanzar" [8]
Sócrates supuestamente dijo que toda filosofía es una preparación para la muerte. Por esa definición, no hay duda de que el zen es una filosofía auténtica. El líder del Soto Zen, Ishihara Shummyō, dijo:
"El maestro zen Takuan enseñó que, en esencia, Zen y Bushidō eran uno solo ... Creo que si alguien es llamado a morir, no debe ser ni un poco agitado, sino que debe estar en un reino donde algo llamado "a sí mismo" no se entromete ni un poco, tal reino no es diferente de aquel derivado de la práctica del Zen. [9]
Este sentimiento está perfectamente de acuerdo con la actitud antigua de la filosofía occidental en relación a la muerte, de Sócrates a Marco Aurelio.
No sé si Mahatma Gandhi tenía razón al afirmar que todas las formas de violencia son inmorales.Sin embargo, observo que, en cualquier caso, la gran mayoría de la humanidad no abjura la violencia. Para la mayoría, entonces, el autossacrificio marcial del zen del soldado no puede ser mal en sí mismo, sino simplemente depende de la moralidad de la causa a la cual él sirve. Tampoco puedo decir si Friedrich Nietzsche estaba seguro al afirmar que el ideal ascético es inherentemente emasculante y es necesario un modo de vida dionisíaco más primitivo, espontáneo. Sin embargo, tendríamos que admitir que las prácticas ascéticas parecen haber sido centrales para la proeza marcial de combatientes tan diversos como los antiguos espartanos, los monjes-guerreros cristianos medievales y los japoneses imperiales. Sin duda, individuos diferentes florecerán y mejor actualizar su potencial siguiendo un ethos más ascético o más "bárbaro", dependiendo de su temperamento.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses exigieron que el emperador japonés renunciara a sus pretensiones de divinidad. Esto puede haber sido comprensible desde una perspectiva racionalista y materialista liberal, que veía estas alegaciones como no sólo evidentemente falsas e incluso engañosas, sino también como habiendo proporcionado parte de la base del militarismo japonés y de la agresión internacional. Pero también había un precio a pagar: el desencanto de Japón, la reducción de aquella nación de una familia mística con un destino especial para una mera población de consumidores. La vida humana, sin duda, sufre y se empobrece de la falta de un sentido de propósito mayor. No voy a aborrecirlos, citando los diversos estudios psicológicos sugiriendo eso. Cada uno que, con un poco de sensibilidad, mira hacia el propio corazón, sabe que es verdad.
No acepto que nada exista más allá de este mundo transitorio y que, por lo tanto, nada en un sentido final exista. Incluso cuando el Himalaya es molido en polvo, la humanidad se extinga y el propio universo se desgarra, algunas cosas, puedo sentir, siempre permanecer y ser eternas: los principios de la razón y el anhelo de la vida. La vida humana individual, en toda su arbitrariedad y brevedad, parece haber significado sólo si esa existencia puede ser verdaderamente reconocida y vivida como parte de un todo mayor. Esta era evidentemente una de las ambiciones del zen del soldado.
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por Guaro el Lun Nov 12, 2018 2:24 pm

Posteo un articulo del órgano de difusión ideológica Liberación Latina administrado por mi persona que aborda diversos temas desee una perspectiva nacionalista de izquierdas, revolucionaria y transformadora.

Algunos nacionalistas hemos sido injustos con el marxismo en el pasado, hemos asociado al marxismo con la ideología de
genero y drogadicta, esto es un error, porque la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin no tiene nada que ver con esas degeneraciones de la ideología burguesa. algunos nacionalistas utilizan el termino marxismo cultural para referirse a ese pensamiento que pone los intereses de minorías por encima de los intereses de los pobres, pero las cosas hay que llamarlas por su nombre, no ese marxismo cultural, es el mismo capitalismo. En todo caso se trata de una perversión del Marxismo incubada en los laboratorios de occidente. Los regimenes indiscutiblemente socialistas y revolucionarios de genios como Ceucescu, Saddsm Hussein o Kim Il Sung nunca alcahueteraron grupos degenerados ni intereses cochinos.
Los dejo con el articulo
https://wordpress.com/read/feeds/86957788/posts/2062168485
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Re: Articulos que Rompen Paradigmas.

Mensaje por vudu 1 el Lun Nov 12, 2018 3:00 pm

Aun digiriendo los  articulos,  como siempre  muy buenos  del  sr guaro..    oye creo que soy  mas NACIONAL SOCIALISTA  de lo que creia.


Y mi profundo  odio  hacia la iglesia  catolica y la farsa  del vaticano..


Lo  ponen  a uno  a autoestudiarse   EL SR GUARO.

buenos aportes  gracias....

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